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miércoles, 28 de septiembre de 2011

WANDERERS 1 - UNIVERSIDAD DE CHILE 1

Los récords provocan una secuela antipática: terminan fastidiando y se convierten en un lastre para quien los detenta; además, suelen llegar a su final con una derrota. El partido con Wanderers puso término a una marca histórica que jamás fue un objetivo en sí mismo, sino la consecuencia de un funcionamiento óptimo. Bien para la historia de la U y bien por la diferencia que se sacó en la tabla general, sobre todo si consideramos que el premio por salir primero en la fase regular es obtener un cupo para la Copa Sudamericana del 2012: este sería el logro práctico de las contundentes actuaciones anteriores si se consuma el liderato final.


El pleito en Playa Ancha se advertía complicado, pues el local es un equipo que históricamente le hace buenos partidos a los favoritos pero que fracasa cuando tiene la obligación de ganar a conjuntos menores o de semejante nivel. A esto debemos agregar la decisión por parte de Sampaoli de alterar la formación titular de la defensa, incluyendo a Acevedo en lugar de Osvaldo González. Esta resolución terminó costando un gol tempranero que pudo haber sido fatídico de no mediar el golazo de Francisco Castro en los descuentos del primer tiempo.
Se comprende la determinación del DT azul, pues tal vez quiso probar una alineación alternativa en caso de que en el futuro inmediato deba encarar alguna urgencia: lesiones, expulsiones o nominaciones a la selección. Sin embargo, es muy arriesgado ejecutar variaciones en la zaga, más aún si se juega de visita. Tal vez en el mediocampo o en la ofensiva sea más admisible. Además, Albert Acevedo no detenta la solidez de ninguno de los centrales habituales, más bien ha demostrado ser una opción válida para los segundos tiempos, pues no le cuesta adaptarse al ritmo del cotejo. Lo contrario vimos hoy en Osvaldo González: un jugador que al ser más corpulento se incomoda mucho si no ingresa con el precalentamiento adecuado.

Por otra parte, está el asunto de Paulo Magalhaes, quien aún no logra desprenderse del estigma ocasionado por un conjunto abyecto en el que priman la insolencia y la intriga. Al parecer este será un año de aprendizaje en el que deberá zafarse de la indecencia. Sampaoli lo entiende así y lo incluye para que paulatinamente se impregne con una propuesta más estética. Aún debe mejorar mucho.

Pese a todas estas consideraciones paternales, no puede negarse que quedó al descubierto un inconveniente en el que pocos habían reparado: la Universidad de Chile tiene un plantel escaso a nivel cualitativo. Todavía hay diferencias muy marcadas entre titulares y suplentes, situación que puede condicionar el rendimiento en las competencias internacionales. Supongo que nadie quiere imaginarse a la U jugando en Brasil con Acevedo y Abarca como zagueros oficiales. La tarea para el cuerpo técnico y los dirigentes es equilibrar el grupo en todas sus zonas, pues sólo así se tendrá opción de ganar algún trofeo continental.

El partido en Valparaíso fue ilustrativo y arrojó las siguientes características: se dieron ventajas en la conformación del equipo y se pagaron con errores puntuales que incidieron en el resultado; se enfrentó a un cuadro indecoroso y simulador que exhibió la deshonestidad que la U deberá padecer durante todo el semestre; se sufrió la mediocridad del árbitro Julio Bascuñán, quien expulsó gratuitamente a Marcos González y quien se dejó engañar todo el tiempo por los comediantes caturros.

En fin, un pleito que cumplió con las complicadas expectativas y que de no mediar los experimentos de Sampaoli se hubiera ganado con cierta holgura. Sin embargo, como ya insinuamos, la distancia respecto de los demás clubes justifica los ensayos de nuestro cortés y querido entrenador.

martes, 27 de septiembre de 2011

PROYECTO COLECTIVO


Al terminar mi jornada laboral en el Centro de Salud Familiar Cienfuegos de Santa Inés, en Viña del Mar, intento estoicamente acudir a los conocimientos profesionales y personales para abordar las dificultades de la hermosa comunidad con la que tengo el privilegio de interactuar día a día. Esta actividad me permite vislumbrar los principios esenciales que debieran regir el sentido común y la vida cotidiana de nuestra sociedad: esos principios basados en el esfuerzo, la lealtad, el desinterés y la solidaridad.
Es del prisma recién mencionado que la alegría y orgullo emergen e inundan la esfera futbolística que acompaña al Pueblo Azul, pues el actual equipo de la Universidad de Chile demuestra orden, dedicación y, por sobre todo, el plus de depositar la mano de obra esforzada en un proyecto común: se dejan de lado egos, influencias y metas cuantitativas para sacar adelante una iniciativa deportiva que remece la masiva frialdad que impone el mundo individualista en el que estamos insertos.
Es por eso que refuerzo la importancia del sabio e inexorable principio del “correrlas todas”. Esta U privilegia el despliegue y la solidaridad por sobre el desempeño y el talento personales: es así como un superdotado como Eduardo Vargas recorre 30 o 40 metros para desbaratar avances rivales e inmediatamente retoma labores ofensivas. No en vano este delantero azul se ha convertido en una de las grandes explosiones futbolísticas de las últimas décadas.
Otro ejemplo es el trascendental despliegue de Charles Aránguiz, quien no da ningún balón por perdido y se impregna de un optimismo encomiable por ver cada jugada como una instancia propositiva para el tejido futbolístico azul.
Debo mencionar en esta misma perspectiva el superlativo nivel exhibido por Matías Rodríguez en los compromisos ante Cobresal, O’Higgins y Nacional de Uruguay: demostró la calidad e idoneidad suficientes como para ser parte imprescindible del cuadro titular. Es más, también ha enseñado grandeza: cuando está en la banca empuja y valora a quien está desempeñándose en su lugar.
Sin duda que las demostraciones futbolísticas del Titán Azul, en las que no existen espacios para la displicencia y el desgano, aportan a posicionar al actual plantel como un fiel reflejo de la esencia y el espíritu que ha representado históricamente la Universidad de Chile.
No puedo terminar este escrito sin mencionar la aproximación entre la utilización exquisita del borde externo en las definiciones que realiza Eduardo Vargas y las cátedras similares que brindó siempre el gran José Marcelo Salas Melinao.

Por Cristóbal Cornejo

UNIVERSIDAD DE CHILE 3 / O’HIGGINS 0

Una especie de encanto mágico es la sensación que tiene hoy por hoy el hincha de la U. El partido que nos enfrentó a la escuadra rancagüina no fue la excepción. A pocos minutos de iniciada la brega, el cuadro azul consiguió establecer sus términos llegando rápidamente al gol. Vale la pena detenerse un instante para analizar el primer tanto, convertido por el refulgente Eduardo Vargas. El despliegue técnico en la jugada confirma que estamos en presencia de un jugador excepcional: la conducción de la pelota en un tramo corto de campo deja la sensación de un magnetismo en que botín y balón se hacen cómplices. Esta connivencia se rompe en fracciones de segundos, cuando la bola arranca rauda del borde externo del pie derecho y termina anidándose en la red del arco rival. Sin espacio a dudas, un “golazo” de aquellos que contienen velocidad, técnica y belleza.
La tónica del último tiempo permanece y no se aprecian fisuras en el excelso desempeño del equipo. La novedad fue el descanso de Marcos González. El técnico optó por incluir a Guillermo Marino, quien volvió luego de una lesión que lo mantuvo fuera de la oncena titular. Su cometido estuvo a la altura de lo que exige el juego azul aunque, por cierto, mostró desgaste debido a su período de impedimento. Finalizado el primer tiempo, el cordobés fue reemplazado por Diego Rivarola. Otro que volvió a estar desde la partida y que reafirmó su cualidad de trascendental fue Matías Rodríguez: como siempre se “tragó” la cancha y cumplió a cabalidad. Bien entrado el segundo tiempo, Sampaoli lo rescató para darle descanso e hizo ingresar al timorato Paulo Magalhaes, cuya presencia en cancha pasó prácticamente inadvertida.
El segundo gol azul fue obra de Francisco Castro, quien definió por izquierda con remate diagonal, rasante y preciso a la salida del arquero. Ilusiona ver la proyección de este jugador, que además de su corta edad presenta características exuberantes en personalidad y capacidad técnica.
El tercer gol no fue más que la coronación de un tanteador abultado y del talento incólume de Vargas. La payasada que el arquero Marín cometió al pifiar en el rechazo de un balón entregado atrás por su defensa fue capitalizada con un remate certero e implacable luego de una aplomada acomodación para librar el disparo.
Los acordes de la orquesta azul continúan emitiendo sonido de alta fidelidad y notas de elevada complejidad, haciendo eco en la no despreciable suma de sesenta mil oídos que se congregaron en Ñuñoa. No hay un solo club en Chile capaz de generar tal convocatoria a un encuentro de mediados de torneo y frente a un rival menor, que además ocurre tanto en la adversidad como en el empíreo en que se encuentra actualmente el pueblo azul.

jueves, 22 de septiembre de 2011

NACIONAL DE MONTEVIDEO 0 - UNIVERSIDAD DE CHILE 2


Cuando la U derrotó a Nacional en Santiago, Marcelo Gallardo -la gallina farisea- retornó a Uruguay pregonando que la revancha sería “otra cosa”, que había planteado “un partido inteligente” y que se iban “confiados” a Montevideo. En realidad, su equipo siempre estuvo en dificultades, jamás demostró inteligencia y la supuesta confianza sólo era inseguridad: Universidad de Chile cerró una llave complicada de manera magistral, demostró oficio e incluso la diferencia en el marcador debió haber sido más amplia. El trabajo táctico que tramó Sampaoli fue ejecutado a la perfección y, tal como señaló Waldemar Méndez en el CDF, sus jugadores se sacrificaron tenazmente para recuperar las segundas pelotas que emanaban de los rebotes y rechazos charrúas. Merecen especial mención en este sentido Charles Aránguiz y Marcelo Díaz. La U fue un equipo corto que no regaló espacios para defender y que cada vez que recuperaba el balón generaba el caos en un cuadro agobiado. Sin embargo, siempre hay aspectos que corregir:

1. Los rechazos deben dirigirse hacia las orillas. Hubo un par de ellos que, por no respetar esta máxima, terminaron en remates frontales. Tarea para Eugenio Mena.

2. Hay sectores de la cancha en los que tocar de primera no es aconsejable, especialmente cuando se está muy cerca del área propia. Lorenzetti perdió un balón en esa zona y casi costó el descuento.

3. Si bien siempre hay espacio para los alardes personales, en estas competencias un equipo no puede darse el lujo de farrearse goles producto de un excesivo individualismo. Eduardo Vargas debe ser más generoso y habilitar al compañero mejor ubicado: desperdició el tercer gol por no abrir el balón hacia Matías Rodríguez.


Salvo estos detalles, la U demostró que es un conjunto trabajador que evoluciona constantemente. Logró instantes de juego asociado de alto nivel estético que terminaron atormentando al rival.
¿Y el periodismo deportivo a cargo de los mequetrefes?
Comencemos a interceptar las idioteces:

1. En la conferencia de prensa acontecida en Santiago, los periodistas chilenos alabaron a Marcelo Gallardo por la forma en que había presionado a la U, asegurando que cuando los rivales se atreven a hacerlo complican al cuadro azul… ¡Plop! Todos sabemos que la U se complica cuando los contrincantes se le meten atrás e incluso ahora parece estar resolviendo ese problema. Es patética la manera en que muchos reporteros nacionales se bajan los calzones cuando deben entrevistar a uno de estos fetiches de barro. Fue indigna la forma en que adularon el dispositivo que Gallardo empleó en Chile, más aún si su equipo no hizo absolutamente nada. Recordemos que cuando la UC ganó la primera final del torneo de apertura 2011, que terminó perdiendo de manera ejemplar, Pizzi también fue tildado de inteligente pese a que su planteamiento había alcanzado el paroxismo de la cobardía. En fin, cuando estas lumbreras son vencidas pasan de ser genios a ratones de acequia, así de simple.

2. Como siempre, hace una semana La Tercera fue aún más lejos y aseguró que “si bien la U fue superior, la ventaja no parece suficiente para viajar al estadio Centenario a disputar la vuelta y clasificar a los octavos de final”. Entonces nosotros nos preguntamos: ¿y por qué no? ¿Acaso un 1 a 0 a favor es una derrota garantizada? ¿Acaso la U no había demostrado su capacidad y valentía? Esta clase de comentarios imbéciles son propios de un cretino al que se le asoma la pluma. Cuando la Universidad de Chile está bien, los subnormales prostitutos de Pinochet se ponen nerviosos. Más aún si en el último tiempo han quedado en ridículo cada vez que disputan un torneo continental. ¿Y qué dice ahora La Tercera? Que la U jugó bien y golpeó en el momento justo a un equipo que falló varias oportunidades claras frente al arco”. Este imbécil, que por su puesto se escuda en el anonimato, omite todas las ocasiones de gol que tuvo la Universidad de Chile, las que fueron mucho más nítidas que las de Nacional porque consistieron en al menos tres mano a mano con el arquero Rodrigo Muñoz. Por otra parte, su majadera afirmación da a entender que la U contragolpeó a un antagonista que tenía el dominio absoluto, cuando en realidad las situaciones de riesgo en contra de los azules ocurrieron después del dos a cero  a favor.
Finalmente, le avisamos a este estúpido emplumado que el pleito se disputó en el Parque Central de Montevideo y no en el Centenario.

Después de liberarse de la rabia en contra de estos patanes pusilánimes, vale la pena detenerse en la tétrica filosofía deportiva de los rioplatenses, rebosante de pericias embusteras y arterías cabronas: cuando el árbitro Antonio Arias manifestó su decisión de suspender el partido, se oyeron amenazas más propias de una película de gángsters que de un campo de juego: los dirigentes de Nacional amenazaron al asistente agredido -Milciades Zaldívar- diciéndole que “todo iba a ser más fácil para él si continuaba en la cancha”. Incluso llegaron al extremo de tratar de imponer la revisión médica por parte de su equipo de especialistas. Pero el epílogo lo puso el ineficaz gusano de Richard Porta, jugador anodino y repugnante: “nos sentimos perjudicados porque estábamos seguros de que daríamos vuelta el resultado, además revisamos los cruces del torneo y si pasábamos esta llave probablemente nos íbamos a quedar con el título”.
Acabo de leer una historia de Juan Marino en la que encerraban al Doctor Mortis en un cohete y lo lanzaban al espacio. Es una buena idea para deshacerse de este ordinario.
Por Andrés García

martes, 20 de septiembre de 2011

RESQUEMORES INDIGNOS

La U ganó su octavo partido seguido en el campeonato de clausura practicando una nueva faceta: dio vuelta el marcador. Y claro, nunca antes se había visto en desventaja. Más allá de las marcas históricas, lo más llamativo es comprobar la evolución del equipo respecto del despliegue en el torneo de apertura: este cuadro toca de primera, no choca de manera desesperada con las defensas rivales porque rota más el balón y posee una dupla de defensas centrales que debieran ser los titulares de la selección chilena: Marcos y Osvaldo González. Además, la llegada de Lorenzetti le dio una velocidad más precisa a la línea ofensiva y a eso debemos sumar el destape de Eduardo Vargas y de Francisco Castro.
Si bien es de buen gusto mantener la calma y disfrutar de manera sobria este gran momento, no es aceptable soportar en silencio la mala intención de los periodistas que no pueden disimular su envidia. Uno de ellos es el comediante Mario Mauriziano, quien ahora oficia de bufón en el CDF.
Este personaje lleva dos fines de semana desdeñando el gran cometido de la Universidad de Chile, asegurando que aquello no es meritorio porque el equipo “no ha tenido el mismo rendimiento en el ámbito internacional”. Para más remate, compara esta campaña con las ejecutadas por Russo y Pelusso.
En primer lugar, habrá que recordarle a esta vedette de Sodoma que la U sólo ha jugado tres partidos de Copa durante el proceso con Sampaoli, por lo que su capcioso cotejo carece de fundamentos válidos: está en plena Sudamericana y la Libertadores recién la juega el próximo año.
Segundo: es obvio que los duelos internacionales son más complicados, pues se supone que incluye a los mejores equipos de Sudamérica y, además, la U ha debido enfrentar a oncenas uruguayas, las que saben defenderse con buenas y malas armas y que cuentan con cierto margen de impunidad. Así y todo, la escuadra azul pasó la llave ante Fénix con plena justicia y superó claramente a Nacional en Santiago.
Tercero: para poder jugar un campeonato continental hay que tener una buena actuación en las competencias nacionales, no existe otra manera de acceder a esos certámenes… Salvo que fuéramos del Atlántico y la espeluznante Confederación Sudamericana nos “invitara a participar”, como acontecía con River y Boca.
Cuarto: su comentario se limita a los resultados y pasa por alto el elemento más relevante de esta Universidad de Chile: un refinado funcionamiento ofensivo que ha logrado equilibrar también en defensa.
Por suerte Caco Villalta puso algo de cordura en el programa y afirmó que “existe en el medio una tendencia a aminorar el éxito de la U”.
Mal Mauriziano. Es hora de que esconda la sotana o de que se trague la plumas de gallina.
Cuento aparte fueron las declaraciones de Luis Musrri, quien culpó de la derrota al árbitro Roberto Tobar, asegurando que la expulsión de Cabión no correspondía. Podemos concederle el hecho de que tal vez estaba muy lejos y que por eso no vio la burda plancha de aquel pelele. También dijo que Castro estaba adelantado en el segundo gol: puede ser, pero fue una jugada muy fina que, por lo demás, fue precedida por un gol de Rivarola anulado injustamente. Esto último podemos excusarlo producto del fastidio que causa perder. Sin embargo, decir que jugó 20 años en la U y que cuando las cosas estaban difíciles siempre “le daban una manito” ya es demasiado: ¿de qué manito habla? Semejante afirmación puede esperarse del equipo de la oligarquía cruzada, que siempre busca excusas para evadir los errores propios, pero no de un hombre tan identificado con la U y cuyo nombre fue coreado por todo el estadio. ¿Qué le pasa, capitán? ¿Está mareado? ¿Se siente mal? Vaya a descansar un poco y no atornille al revés por favor, mire que a la U le sobran los enemigos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

UNIVERSIDAD DE CHILE 3 / COBRESAL 1


Interesante partido debió afrontar la U, antes y durante su desarrollo. Antes, porque Sampaoli quiso brindar descanso a tres jugadores fundamentales del esquema defensivo: Marcos González, José Rojas y Eugenio Mena. Antes también, porque Diego Rivarola manifestó su molestia debido al tipo de superficie en que se jugaría el partido, representando por cierto el sentir de muchos jugadores del plantel. El técnico azul también emitió su opinión al respecto, indicando que el equipo afrontaba sus compromisos donde le tocara jugar y que incluso había obtenido muy buenos resultados cada vez que jugó sobre pasto sintético. Cada quien puede interpretar los juicios anteriores a la medida del tamaño de sus posibilidades intelectuales. No faltó el paleto que se colgó de esta nimiedad pretendiendo generar una polémica inexistente entre jugador y DT, a propósito del problema que tiempo atrás superaron de manera honorable. Diferencia de opinión y posición simplemente.
Durante el partido, la alteración de la zaga habitual costó el único gol que ha recibido la U en este torneo no proveniente de pelota detenida (penal o tiro libre). Razonablemente, Sampaoli quiso utilizar alternativas: regresó a la cancha a dos jugadores que antes gozaban de su preferencia como titulares: Juan Abarca y Albert Acevedo. Don Jorge entendió que no se puede dar ventajas con Abarca actuando en la posición de central e intentó explotar sus supuestas cualidades ubicándolo como lateral izquierdo. El resultado: tales cualidades no existen. Aunque quizá el gol que recibe la U no es cien por ciento su responsabilidad, tiene una cuota importante de ella. La forma como llega a la marca del jugador que envía el centro para el posterior cabezazo que culmina en gol trae a la memoria pasajes de los mejores capítulos de “Los tres chiflados”. Iniciado el segundo tiempo, el ex Huachipato debió quedarse en las duchas.
El partido se presentó demasiado friccionado, con el rival marcando al límite del reglamento y en ocasiones con notoria mala intención. No era un trámite nimio revertir el tanteador; sin embargo, el equipo se generó una impresionante cantidad de jugadas de gol en relación a las que finalmente convirtió. Nuevamente el fútbol desplegado alcanzó un nivel supremo y Universidad de Chile demostró con creces su capacidad para sobreponerse a un marcador adverso.
La jornada sabatina de fútbol no sólo ratificó a la U en su sólido nivel futbolístico, sino que además coronó el día con ignominiosas derrotas que unos pequeños equipos les propinaron a los portadores de lúes y a los sarasas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

UNIVERSIDAD DE CHILE 1 / NACIONAL 0

Partido de copa internacional, duro, friccionado, difícil pero sorteado de gran manera por la U. El equipo de Nacional cuenta con una historia que avala su bravura, misma que anoche sucumbió ante la de un equipo que practica mejor fútbol y que sobresale por su valiente actitud ofensiva. Y no se trata tan sólo de talante, se confirma además una calidad de fútbol excelso en el que destaca la figura de Eduardo Vargas. Este jugador está realmente en un nivel superior y me atrevo tranquilamente a decir que tiene mejor proyección que otros futbolistas, cuyas representaciones muchas veces consiguen sobredimensionar sus verdaderas cualidades. Ayer mostró una rutilante técnica en velocidad, acompañada de una fortaleza física que le permitió borrar en numerosas oportunidades al marcador Diego Placente, quien lo abordaba por derecha. Otro que se destapó con un partidazo y que continúa ratificando su categoría, fue nuestro querido Diego Rivarola. Autor intelectual del gol, se dio maña para encarar y generar posibilidades ciertas de aumentar el tanteador.
Punto a parte merece la calificación del árbitro encargado de “impartir justicia”. Este señor demostró ser acoquinado y procaz al mostrar la segunda tarjeta amarilla a Nelson Rebolledo. En una jugada previa, Marcos González, que dicho sea de paso es a estas alturas un baluarte insustituible, sufrió una patada alevosa que no fue sancionada siquiera con tarjeta amarilla (pudo perfectamente ser roja directa), cometiéndose la ya tradicional insensatez de contener el brazo para amonestar al infractor dado que éste ya venía “preso” de una tarjeta, tal como también estaba Rebolledo. Dispar criterio el que este rufián de pacotilla aplicó para dos situaciones incomparables en el mérito de su gravedad, dejando ver claramente su completo acefalismo.
No he querido por el momento contaminarme leyendo prensa, razón por la cual no emitiré comentarios al respecto. El resultado obtenido anoche es bueno pues se ganó, no se recibieron goles y en la medida que se siga desplegando el fútbol cotejado en este encuentro, la probabilidad de concretar un gol en Uruguay aumenta y obligaría a los charrúas a convertir tres para superar la llave. La orquesta azul volvió a interpretar una sinfonía sin desafinar y prepara sus instrumentos para entonar su himno en el Centenario de Montevideo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LO QUE SE VIENE

San Felipe fue uno de los equipos que complicaron a Sampaoli el semestre pasado gracias al empleo de un esquema conservador que rayó en la indecencia. Sin embargo, el responsable de semejante abyección ya no dirigía al plantel aconcagüino; además, la U ha reforzado su defensa con zagueros idóneos y el mismo esquema del DT parece estar en una fase más evolucionada: el conjunto se ha vuelto impermeable a las tácticas especuladoras que sólo se centran en el contragolpe. Así las cosas, la U cumplió una actuación sólida y Sampaoli se dio maña para probar un tridente joven e inédito en ataque: Francisco Castro, Eduardo Vargas y Felipe Gallegos.

Los próximos retos de la U poseen diversa magnitud:

  1. Con Nacional de Montevideo, el martes 13 de septiembre:
Nacional es el flamante campeón uruguayo y se convertirá en un escollo de envergadura para alcanzar la próxima fase de la Copa Sudamericana. Es una institución que quiere recuperar la hegemonía continental y que de alguna forma posee esa memoria histórica que alguna vez señaló Beckenbauer: una especie de pragmatismo exclusivo y victorioso que tienen aquellos equipos acostumbrados al éxito internacional. Este Nacional perdió a su goleador Santiago García, quien fue contratado por el Atlético Paranaense, y al promisorio Sebastián Coates, que fichó en el Liverpool inglés. Entre sus figuras destaca Álvaro Recoba y su DT es la gallina farisea de Marcelo Gallardo. Al parecer, Nacional está en una etapa de transición pues sólo ha ganado uno de los cinco pleitos disputados en el torneo charrúa.

  1. Con Cobresal, el sábado 17 de septiembre:
Cobresal arrastraba una crisis deportiva desde la temporada anterior, en la que terminó ubicado en el penúltimo lugar. Aparentemente se le venía encima un semestre de nuevas zozobras, pero el triunfo ante O’Higgins lo dejó sexto y al parecer se vislumbra cierta estabilidad. Seguramente, como ha sido la tónica, con la U se meterán atrás y cortarán el circuito creativo mediante faltas que el árbitro timorato de turno sólo se limitará a cobrar, sin sancionar a los responsables con las tarjetas correspondientes. En el partido ante Ñublense esta situación fue vergonzosa: Francisco Castro recibió 3 fouls dignos de expulsión y el réferi Claudio Puga se limitó a mostrar macilentas cartulinas amarillas. Sólo faltó que les estampara florcitas rosadas. Esta es una tarea pendiente para los dirigentes: exigir explicaciones a las autoridades pertinentes cuando se hacen reiteradas ciertas eventualidades enojosas. 

Unión San Felipe 0 / Universidad de Chile 3

Siete triunfos en línea completó ayer Universidad de Chile, no tan sólo ganando sino también desplegando un fútbol macizo. Queda la duda sobre la categoría del rival de turno, aunque así ha venido sucediendo en las últimas presentaciones; la U literalmente aplastó a Unión San Felipe. Tanto es así, que la única posibilidad cierta de gol que tuvieron los del valle del Aconcagua se produjo luego de una evidente y fuerte falta en contra de Gustavo Lorenzetti, que no fue sancionada por el anodino árbitro Ponce ni por el cagueta guarda líneas que se encontraba a dos metros de la jugada. Sin exagerar, Johnny Herrera quizá no tuvo necesidad de tomar una ducha al término del encuentro.
Una revisión de los rendimientos individuales, me lleva a concluir que el nivel fue tan parejo que habría que mencionar a cada jugador alabando su cometido. Sin el ánimo de condenarlo sino explicar el por qué, el punto más bajo del equipo fue Felipe Gallegos, quien luego de su buen cometido frente a Universidad de Concepción aún no logra consolidarse. Recordemos que viene saliendo hace poco tiempo de una larga recuperación producto de una fractura por estrés. Con alto grado de certeza, requiere todavía de mayor cantidad de minutos para ir recobrando su máximo potencial de rendimiento.
El juego que está desarrollando la escuadra de Sampaoli refleja un grupo cohesionado, que se manifiesta feliz dentro del campo de juego. El grado de compromiso y compenetración de los jugadores ha transformado al equipo en una suerte de poema u oda a la geometría. Las trazas de triángulos, rombos y trapecios quedan dibujadas en la imaginación del espectador, a las que si añadiésemos música convertiríamos en una auténtica sinfonía de color azul.
Esperemos corroborar este boyante momento el próximo día martes por Copa Sudamericana, tarea que obligará a vestir de gala e interpretar una obra maestra en el teatro de Ñuñoa.

jueves, 8 de septiembre de 2011

EL ESTADIO Y LA TINIEBLA

El gerente deportivo José Yuraszeck aseguró que el emplazamiento del coliseo de la U aún no está zanjado y no quiso informar acerca de las otras comunas que, aparte de La Pintana, también estarían en condiciones de convertirse en alternativa de instalación. Ojalá prime la cordura y no se elija la punta del cerro como el lugar en el que se construirá el recinto.
El hecho de que el Estadio Nacional esté en Ñuñoa condiciona las posibilidades de la futura locación porque la gente ya se acostumbró a visitar un recinto contiguo que además posee vías de acceso relativamente cómodas. Si bien es verdad que la hinchada de la U ha dado muestras de fidelidad a toda prueba, una lejanía exagerada unida a obstáculos en el traslado incidiría a largo plazo en una merma de espectadores; salvo que, coqueteando con la astucia, la directiva incluya este ítem en su proyecto y el transporte esté garantizado.     
Obviamente, a estas alturas Santiago es un infiernillo saturado en el que escasean los espacios y más aún en el caso de proyectos de gran envergadura. Esta inconveniencia es otra de las herencias de un gobierno militar nefasto para la institución, pues el pillaje al que lo sometieron los granujas designados por el dictador prosimio implicó la pérdida de terrenos que hoy en día son privilegiados. Paradójicamente, los actuales administradores del club formaron parte de los esbirros políticos de la mafia pinochetista, esa misma que le allanó el camino a los patanes albinos para que se revolcaran en su lupanar de opio hipnotizador y de ganancias subvencionadas con la sangre de la izquierda chilena: no en vano sus jugadores fueron los bufones de la prensa mientras muchos compatriotas eran asesinados y torturados a mansalva. En fin, esta es una cuenta que aquel equipo de vedettes de Sodoma aún no le ha rendido a la nación. ¿Lo harán alguna vez?
A este soslayo pusilánime debemos agregar la actitud de aquel sector del periodismo deportivo embanderado con el club de la dictadura y que está dispuesto a acicalar de forma amariconada el período en el que sacaron ventajas deportivas mientras el país era arrasado por los hampones castrenses. Y es que aún abundan los periodistas mariposones que anhelan convertirse en Pocahontas para así gozar de amoríos obscenos: hinchas encubiertos que se atragantan ante el micrófono cuando la U les convierte un golazo. De ahí que el tanto de Rivarola en el último clásico haya adquirido atributos poéticos y sea uno de los goles más espectaculares de la historia del fútbol chileno.

sábado, 3 de septiembre de 2011

ÑUBLENSE 1 / UNIVERSIDAD DE CHILE 4

Tarde absolutamente tranquila para el campeón en Chillán. Fueron varios los jugadores ausentes debido a las lesiones y a la participación en la gira de la selección nacional por Europa. Me parece que uno de los aspectos más relevantes de este partido y sus circunstancias fue que el equipo conservó la zaga estelar y que, casualmente y gracias a la convocatoria de seleccionados, permitió el ingreso de Matías Rodríguez como titular. Desde atrás se jugó con plantilla completa y ello trascendió en el funcionamiento conseguido. De allí en más, el equipo nuevamente logró desarrollar su filosofía de fútbol a pesar de las ausencias, demostrando en cada partido que el trabajo técnico que se está llevando a cabo es de gran calidad y que el ambiente al interior del vestuario se revela sano. 
Es una lástima que Matías Rodríguez no sea del gusto de Sampaoli. La hipótesis que tengo para la sentencia anterior dice relación con la impresionante entrega que muestra Matías en cada compromiso, llevándolo a desordenarse tácticamente durante algunos pasajes del juego. Probablemente esto incomoda demasiado al técnico y su esquemática estructura futbolística. Al respecto pienso que el grado de sorpresa que aporta Rodríguez le hace bien al sistema de don Jorge. Independiente de aquello, se trata de un jugador de cualidades sobresalientes: gran capacidad aeróbica, transita incansablemente la banda derecha durante todo el partido e incluso se da maña para aparecer al otro costado de la cancha realizando labores defensivas (asunto que seguro debe descomponer al DT), presiona la salida de la defensa rival con gran efectividad, consiguiendo recuperar balones en terreno ofensivo que muchas veces terminan en gol. Es un permanente agente de ataque, generando gran cantidad de ocasiones y concreciones de gol (incluso él mismo llega a la red). Quizá su debilidad está en la pérdida de algunas marcas en área propia. Hoy cometió un penal, bastante al límite a mi entender pues consigue desplazar levemente el balón, sin embargo pecó en su exceso de ímpetu. En resumen, me resultaría intolerable que Magalhaes desplace a Matías en la titularidad. 
Otro que destacó por su avance en madurez y categoría fue Francisco Castro. Sorprende gratamente verlo tan avezado en la cancha mostrando además, cualidades técnicas que poco a poco van surgiendo a la vista de todos. Joven, de gran despliegue físico, “tiene gol” y habilidades futbolísticas notables, comienza a consolidarse como un esperanzador puntal en la delantera azul. Gabriel Vargas merece también una mención, convirtió un lindo gol y se agradece su entrega total. 
Pongo brusco punto a parte y cierro esta columna confesando que logré olvidar a Mauricio Victorino gracias a las actuaciones de Marcos González. La importancia de contar con jugadores formados en casa no es menor, no olvidemos que el charrúa se portó mal en sus últimas actuaciones defendiendo la camiseta azul y que Marcos a estas alturas no tiene mucho que envidiarle como zaguero. Y aunque no es de la cantera propia pero ya incorporó a la U en su ADN, obviamente Osvaldo González también es responsable de esta sana amnesia que estoy padeciendo. Pienso que con un volante de contención tan cabrón como los centrales que hoy tenemos y un nueve de similar condición, esta U puede soñar con grandes logros.

jueves, 1 de septiembre de 2011

EL ESTADIO DE LA U


Ayer el "profundamente honesto" Ruiz-Tagle anunciaba que las eliminatorias se jugarían de local alternando entre el Estadio Nacional Julio Martínez y la piojera esa que llaman monumental. Argumentó que ahora el Nacional ya no tenía la capacidad suficiente y que eso podía dañar las arcas del fútbol.
Nosotros advertimos que eso ocurriría y es más, pudimos constatar el pésimo trabajo hecho en el Estadio Nacional: menos butacas y menos espacio entre ellas, de hecho ni siquiera se puede caminar entre las hileras de asientos; en suma, sólo se concretó un torranteo escenográfico.
Por eso es tan importante que no se cometan errores en la construcción del estadio de la "U". Debe tratarse de un coliseo grande, capaz de recibir al gran público cuando aquello se necesite. Si la dirigencia no repara en esto cometería un error garrafal e imperdonable.
Si nos apuramos por el nombre del futuro campo, yo elijo en primer lugar "Romántico Viajero" y en segundo "Matador Salas".
Por Samuel León