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viernes, 29 de junio de 2012

O’Higgins 2 – Universidad de Chile 1


El estresante primer semestre no quiere acabar. Otro partido que la U pierde en el charco y otro resultado adverso que tendrá que salvar si quiere titularse campeón, objetivo que se merece sobradamente luego del enorme sacrificio que hizo su plantel para colaborar en los últimos éxitos de la selección nacional. Factor que, por supuesto, el asqueroso periodismo deportivo soslaya por completo.
Los azules tuvieron 15 minutos iniciales de pesadilla en los que no podían adecuarse al barrial de Rancagua y en los que se vieron extraviados inexorablemente. ¿Por qué Sampaoli insiste en incluir a Matías Rodríguez si no está al 100% de sus condiciones? ¿Por qué apuró tanto a Osvaldo González si tenía a Igor Lichnovsky en la banca? Ambos se vieron muy mal al comienzo y perfectamente los azules pudieron haber quedado 0 a 2 antes de que Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Guillermo Marino se impusieran en el mediocampo.
Si existe cierta unanimidad en establecer que esta Universidad de Chile está debilitada respecto del cuadro del 2011, no se explica por qué Sampaoli arriesga más si tiene menos. De hecho, cuando la U consiguió el empate insistió en hacer la línea del off side muy cerca del círculo central, lo que de por sí origina un riesgo desmedido y odioso: cualquier pelotazo ordinario ocasiona problemas.
Berizzo, por su parte, ha logrado contagiarle a su plantel todas las artimañas rioplatenses habidas y por haber: empobrece su esquema conservador y tacaño con golpes sin balón, simulaciones descabelladas, reventones de pelota y pérdida de tiempo. Estas bajezas se unieron al paupérrimo desempeño del árbitro Jorge Osorio, quien permitió trocar fútbol por rodeo y dejó sin castigo faltas groseras que ameritaban tarjeta amarilla tranquilamente. En suma, la U perdió un pleito que tenía controlado y se llevó de regalo una aventura intolerable. Es más, de no mediar el fenomenal achique de Johnny Herrera, los azules tendrían una tarea casi inviable, pues el antagonista es un alumno que supo adquirir con honores las ya mentadas argucias trasandinas y dos goles de diferencia hubiesen sido demasiada tarea para una oncena que ya está al borde de sus fuerzas.
Ahora bien, este equipo sabe hacerle frente a la adversidad y existen ciertos aspectos que pueden inclinar la balanza a su favor: tiene gran experiencia en este tipo de definiciones, jugará de local en una cancha que está en perfecto estado y valores como Marcelo Díaz, Guillermo Marino y Eugenio Mena han recuperado su nivel. Una mención especial merece Charles Aránguiz, quien es, sencillamente, el mejor jugador chileno del primer semestre. También es justo destacar la evolución de Paulo Magalhaes y la perpetua solidez de José Rojas.
La Universidad de Chile tiene un desafío incómodo que puede franquear si logra ganar el mediocampo desde el primer minuto, por tal razón sería conveniente apostar por la dupla Marino-Lorenzetti para reforzar dicha zona. Si consideramos, además, que los rancagüinos se presentan habitualmente con 3 delanteros, Sampaoli debiera relegar a Matías Rodríguez antes de que su rodilla explote e incluir como lateral derecho al ya mentado Magalhaes. Mas, nuestro DT es un héroe de acción y probablemente nos obsequiará la final más angustiante de los últimos años apostando por el vértigo total. Es capaz de poner a Raúl Ruidíaz en el arco para generar ataque desde los 3 palos.
Un abrazo y fuerza a todos los azules que están repartidos por el mundo. La tarea es dura pero con el enorme corazón de estos muchachos todo es posible.
¡Vamos, mierda! ¡Contra todo y contra todos! ¡Esa es la U!

lunes, 25 de junio de 2012

Universidad de Chile 4 – ratas blancas 0


Durante la semana pasada, la U debió soportar el engreimiento y el fisgoneo de los ex jugadores del equipo de Pinochet, los mismos ordinarios que el año ’91 fueron felicitados en persona por el plantel azul luego de que obtuvieran la Copa de la Jactancia. Obviamente, entre estos maleducados estaba Luis Pérez, el eterno interino, quien aseguró que “la derrota azul enaltece aún más lo hecho por coco-loco 21 años atrás”. Nosotros nos preguntamos: ¿y qué tiene que ver una cosa con otra si hay tanto tiempo de por medio? Sólo su estropeada mente lo sabe. La actitud de estos groseros subalternos es análoga al entrometimiento mujeril que reina en los conventillos.
En fin, como siempre ocurre con estos patanes, sobró la altanería y escaseó la nobleza. Y es que esta despreciable institución tiene una deuda ética con la Universidad de Chile, club que en su momento supo obviar el clásico antagonismo con el equipo de la dictadura para dar paso a una congratulación que, ahora sabemos, estos rotos no se merecían. Es más, cuando la U ganó la Copa Sudamericana sólo recibió el desaire y la envidia desde la covacha de Macul; de hecho, Ivo Basay, el equilibrista de turno, indicó amargamente que ellos “no tenían porqué ir a felicitar a sus rivales”. Hasta el día de hoy estos rufianes de cómic desacreditan el primer trofeo continental de los azules tildándolo de inferior. Curiosamente, este fue el mismo galardón que los hizo llorar como hienas cuando lo perdieron de manera vergonzosa contra el Pachuca.
Pese a la molestia que genera toda esta decadencia moral, estamos seguros de que, en definitiva, es saludable que estos gusanos cilíndricos enseñen su verdadero rostro: el de la pedantería, la avaricia y la ostentación, pues al fin y al cabo los define para siempre y revela que es el éxito o el fracaso ajeno su razón de ser y su motivo de alegría o de tristeza, características más propias de los pérfidos antihéroes de Charles Dickens que de una entidad deportiva que debiera concentrarse en sus propios objetivos. Esta pantomima falaz sólo es una artimaña que pretende desviar la atención respecto de la mediocridad propia, es rehuir la responsabilidad particular para endosársela al contrincante. Ojalá esto sirva de ejemplo y los hinchas de la Universidad de Chile no obren de la misma forma, pues aquello sería parodiar la zafiedad de un club indeseable. Es el momento de concentrarse en los méritos que conciernen exclusivamente a la U y de liberarse de las tristes aventuras de los demás.
Antes de la victoria sobre las ratas blancas hubo mofas y afrentas en contra del plantel azul. Contrariamente a lo que plantean los papanatas de Fox Sports, esta conducta es totalmente inapropiada y sólo contribuye a la animadversión: en primer lugar, no procede en un país en el que los títulos internacionales escasean; en segundo lugar, si ese comportamiento proviene de los colegas es aún más repugnante, pues muchos son compañeros en la selección nacional y se supone que debiera primar cierta solidaridad deportiva; y, finalmente, si este escarnio tiene su origen en la directiva “arba” ya estamos hablando de simple y pura ordinariez. Sin embargo, como ya lo aclaramos, es precisamente esta vulgaridad incesante el atributo más tangible de las ratas blancas. Es su cáncer histórico.
El pleito de ayer era muy importante porque significaba levantarse para resurgir con potencia o cerrar el semestre de manera injusta y atribulada. Jorge Sampaoli, para variar, optó por el riesgo total: la Universidad de Chile salió con una improvisada línea de 3 a causar el off side en la mitad de la cancha, línea que se reducía a 2 zagueros cuando los azules atacaban. Su mérito fue recuperar la pelota en la zona rival y abrir totalmente el campo en ofensiva para instalarse en ambas bandas, esto obligó a los lentos centrales del “cafiche” a salir hacia los costados y a tener problemas para cerrar la media luna del área. Así llegó el golazo de Ángelo Henríquez, quien tal vez jugó uno de sus mejores partidos en lo que va del año. Después del tanto de cabeza de Junior Fernandes los azules debieron liquidar el encuentro pero estuvieron poco finos en la definición. Pese a tener la clasificación asegurada, el cuerpo técnico continuó arriesgando de forma temeraria, casi esquizofrénica, y sólo las grandes actuaciones de José Rojas y de Johnny Herrera salvaron problemas mayores. ¿Es necesaria tanta generosidad cuando ya se tiene abrochado el objetivo? En los últimos 5 minutos del primer lapso la U extravió el control del mediocampo y coca-colo se asentó en las inmediaciones de la retaguardia local. Matías Rodríguez falló en la marca del wanderino Muñoz y las ratas estuvieron a punto de descontar. A propósito, el argentino estaría jugando hace tiempo con una lesión en la rodilla, lo que explicaría su decaimiento en las últimas presentaciones. En el segundo tiempo ingresó Guillermo Marino y la U se generó varias ocasiones que se fueron desperdiciando una y otra vez mientras el equipo del dictador llegaba con balones detenidos o aprovechando cierta negligencia en los rechazos. Cuando parecía que Junior Fernandes caía en la desidia, anotó dos tantos de hermosa factura que aseguraron la llave. Muy bien Paulo Magalhaes y Charles Aránguiz.
Ojo con este encabezado de La Tercera: el equipo de Sampaoli se juramentó regalarle, quizás, la última alegría a su gente, después de un año y medio de grandes actuaciones que parecen estar en la etapa final de un ciclo exitoso.
¿Cómo que “última alegría”, acaso el payaso que escribió esta basura puede predecir el futuro? ¿Qué es eso de “etapa final de un ciclo exitoso”? Esta lombriz solitaria se limita a proyectar sus miserables anhelos y comete el descaro de emplear el medio en el que labora para hacerlo. Pongo como ejemplo este insolente párrafo para que nos demos cuenta, de una vez por todas, la clase de periodismo deportivo que existe en el país. Estos reporteros de alcantarilla infectan el ambiente con su envidia ponzoñosa y su cuestionable calidad como profesionales; de hecho, la oración exhibida debió ser enmendada para que ustedes la pudieran entender. Estas son las ratas blancas y están en todas partes: patalean indignadas cuando se les viene el ocaso encima.   
La Universidad de Chile se ha sacado la rabia contenida y ahora debe preparar la final del campeonato de apertura ante un contrincante muy peligroso, pues es un cuadro disciplinado y efectivo: cuando O’Higgins hace un gol se refugia y contraataca, así liquidó muchos encuentros con la diferencia mínima. Como usualmente los rancagüinos utilizan 3 delanteros, es probable que Jorge Sampaoli por fin trabaje con una línea de 4. Está bien arriesgarse de forma desmesurada cuando el resultado así lo exige, pero en una final hay que ser más práctico y evitar la dadivosidad con los tacaños.
Felicitaciones al plantel por haber dejado atrás la tristeza a expensas del “eterno cafiche”. Un saludo a todos y suerte en este último esfuerzo.
¡Viva la U, mierda!

sábado, 23 de junio de 2012

Universidad de Chile 0 – Boca Juniors 0


Para regocijo de muchos chilenos apátridas, hijos de las mil perras, la U no pudo derrotar a los bosteros y no llegó a la final de la Copa Libertadores. Quedan atrás las hermosas presentaciones como local ante Godoy Cruz, Peñarol, Nacional de Medellín, Deportivo Quito y la emocionante definición a penales ganada a Libertad de Paraguay. Si bien como visita no se repitió el rendimiento enseñado en la Copa Sudamericana del 2011, al menos se derrotó a los argentinos en Mendoza y se consiguieron dos luchados empates en Montevideo y Asunción. Además, los azules marcaron 20 goles en el torneo, cifra bastante considerable. A partir de estos datos no podemos desestimar la campaña de este semestre: la Universidad de Chile está entre los 4 mejores equipos de Sudamérica y, aunque existía la ilusión de avanzar a la finalísima, este no es un logro menor para un club que recién el año pasado ganó su primer título internacional.
A pesar de los rebuznos de algunos rotos chuchas de su madre, no hay ningún equipo chileno que merezca ser catalogado como un “grande” del continente y esa es la puta verdad. La U aún tiene una deuda histórica: convertirse, precisamente, en una institución importante a nivel regional. Debemos reconocer que bajo esta administración se ha avanzado en ese sentido, pues desde el año 2009 la Universidad de Chile ha estado representando al país de manera muy digna y se ha convertido en un cuadro “EMERGENTE”, esa es la palabra adecuada:
1. Primer semestre 2009: Markarián gana el Apertura y, después de dejar en el camino al glorioso Pachuca, instala a la U en octavos de final con un plantel ajustado y discreto.
2. Segundo semestre 2009: el vagabundo y caradura de Basualdo, pese a tener un Clausura para el olvido, logró llevar a los azules a cuartos de final de la Copa Sudamericana.
3. Primer semestre 2010: Pelusso juega con la U su tercera semifinal de Copa Libertadores y la pierde debido a su mezquindad. En el segundo semestre, con un conjunto diezmado, es eliminado en la primera ronda de la Copa Sudamericana, el único hito negativo de estos últimos 4 años.
4. Segundo semestre 2011: Jorge Sampaoli no disputó ningún trofeo internacional durante la primera parte del año, aunque ganó el Apertura de forma épica. Luego se queda con el bicampeonato nacional y con la Copa Sudamericana, convirtiendo a la U en el mejor campeón continental de la historia.
5. Primer semestre 2012: Jorge Sampaoli sitúa a la Universidad de Chile en las semifinales de la Copa Libertadores.
En suma, la U lleva 3 años seguidos situándose entre los 4 mejores de Sudamérica y aquello es espectacular, sobre todo si consideramos que no es una potencia en cuanto a recursos económicos.

Ahora bien, este desglose corresponde a un examen macro de lo que ha hecho la actual directiva azul y no nos queda más remedio que reconocer sus méritos: la U posee una presencia competitiva que hasta hace poco resultaba inconcebible. Sin embargo, pese a la buena campaña, en este semestre los dirigentes cumplieron un rol nefasto y aquello merece un análisis más minucioso:
  1. La partida de Marco González ameritaba la contratación de dos zagueros de primer nivel, no sólo de uno. Eduardo Morante es un excelente jugador, pero se lesionó y la U jugó 6 meses con un plantel de 4 defensas, y sólo gracias a la aparición de Igor Lichnovsky. Esto resultaba impensado para un club que debía jugar 2 torneos. CAMBIAR HOMBRE POR HOMBRE NO ES REFORZARSE, ESO SÓLO ES REEMPLAZAR. El equipo requiere una banca tan competitiva como el conjunto estelar, más aún en la zaga de una oncena que juega al riesgo.
  2. Lo mismo acontece en el caso de Eduardo Vargas, Diego Rivarola, Gabriel Vargas y Gustavo Canales. ¡SE FUERON 4 DELANTEROS QUE YA MANEJABAN A LA PERFECCIÓN EL SISTEMA DE JORGE SAMPAOLI! En su lugar arribaron Junior Fernandes, Raúl Ruidíaz y Emilio Hernández. El ascenso de Ángelo Henríquez fue casi un milagro. En rigor, se debieron haber contratado al menos 2 atacantes más. Francisco Castro y Felipe Gallegos aún están en proceso de crecimiento y sólo fueron una alternativa válida para el campeonato local.
  3. El mediocampo tampoco fue reforzado como correspondía. Sólo se destaca el surgimiento de Sebastián Martínez, pero ni Marcelo Díaz, ni Charles Aránguiz, ni Gustavo Lorenzetti, ni Guillermo Marino tuvieron sustitutos idóneos: arribó Pedro Morales, quien hasta el día de hoy es un suplente eternamente inadaptado al modelo táctico. Las llegadas de Roberto Cereceda y de Paulo Magalhaes, aunque tibias, parecen ser más apropiadas. En el centro del campo al menos faltaron 2 contrataciones.
  4. Resumiendo los puntos anteriores, y a la vez asumiendo que todo refuerzo es una lotería, Azul Azul falló y se quedó corto con el arribo de ¡6 JUGADORES! ¡2 POR ZONA! Un disparate del que deben hacerse responsables. Le cargaron la mano de forma insensata al cuerpo técnico y éste no puede hacer magia.
  5. El último aspecto a revisar es el más delicado de todos: el bajón futbolístico de la Universidad de Chile está estrechamente ligado a la participación de 6 de sus figuras en la selección nacional, justo cuando debía jugarse en terrenos especialmente extenuantes: Bolivia y Venezuela. Los ineptos de Azul Azul debieron exigirle a la ANFP la inmediata modificación de las fechas del Campeonato de Apertura si quería contar con la presencia de azules en las eliminatorias. Si bien existe un acuerdo oficial que estipula la obligatoriedad de todos los clubes respecto de facilitar a sus deportistas para el proceso clasificatorio, la U estaba en todo su derecho de reclamar la igualdad de condiciones competitivas para la fase de play-offs. En última instancia, si la ANFP no ofrecía tales garantías, simplemente se pagaba la multa correspondiente y los valores azules se limitaban a jugar la Copa y el torneo local. Los dirigentes no hicieron ni lo uno ni lo otro, le entregaron en bandeja sus mejores hombres a un DT que el año pasado los había ninguneado por su supuesto nivel inferior y que, además, comete la desfachatez de excluir al mejor arquero de Sudamérica. José Rojas regresó lesionado, ayer se resintió Osvaldo González, ni Eugenio Mena, ni Marcelo Díaz, ni Junior Fernandes volvieron a ser los mismos y sólo Charles Aránguiz, por lejos el mejor jugador de la U junto a Johnny Herrera, mantuvo su regularidad. Las palabras de Sergio Markarián siguen retumbando en el Estadio Nacional: ¡LA U DEBE CRECER! Pues bien, el elemento esencial de este crecimiento es tener una dirigencia capaz de luchar exclusivamente por los intereses de la institución. Resulta patético que debamos exigirle esto a empresarios de ultraderecha, cuando se supone que llevan el individualismo en la sangre.
  6. La gravedad de esta aparatosa desidia posee un sustento trascendental: históricamente la Universidad de Chile jamás ha recibido beneficios ni del Estado ni de la ANFP, los únicos equipos que han gozado de tales subvenciones son las ratas blancas de Coco Loco (el asqueroso subsidio pinochetista y el invento de una ley que evitó su descenso en 1945), Unión Española (Abel Alonso, presidente del fútbol chileno durante la dictadura, eludió su descenso por decreto), Santiago Wanderers (el alcalde Francisco Bartolucci, también durante el gobierno militar, gestionó su permanencia en primera división luego de que perdiera la categoría) y la UC (que mediante subterfugios legales esquivó el descenso y condenó en su lugar a San Luis de Quillota, que perdió 10 puntos por la supuesta mala inscripción de un jugador). Así las cosas, ¿por qué cresta la U debe estar haciéndole favores a alimañas repugnantes y relegar sus propios objetivos? La Universidad de Chile fue esquilmada durante el imperio del pinochetismo y su descenso fue producto de un pacto despreciable entre Unión Española y la UC, la que se presentó con juveniles en la última fecha y se dejó golear 4 a 0 para que los franquistas superaran a los azules por diferencia de goles. ¿Entonces a quién chucha le debemos tantos favores? ¿Por qué hay que ser tan generoso con quienes sólo se dedican a fastidiarnos? ¡No sean tan huevones, dirigentes sacos de huevas!
Así como la estética idealista propagó la expresión “el arte por el arte”, llegó el momento de que la directiva azul juramente los intereses de la U bajo una declaración homóloga: la Universidad de Chile por la Universidad de Chile” y se acabó el hueveo. ¡Es hora de hacerse hombres, viejas de mierda!

Siguiendo con esta ola de análisis y demandas, llegó el turno del cuerpo técnico:
  1. Después del frustrante y extraño proceso encabezado por Gerardo Pelusso -a quien la ANFP y los clubes rivales le hicieron la vida imposible condenando a la U a vivir sobre los aviones y a jugar en provincias-, la llegada de Jorge Sampaoli significó un entusiasmo desatado que comenzó a configurarse a partir de la obtención del campeonato de apertura del 2011. Hoy en día hay un reconocimiento mundial hacia el fútbol desplegado por la Universidad de Chile, lo que ya de por sí parece un sueño: del juego valiente y ofensivo de los azules se habla en todas partes y esto es fácilmente comprobable en las redes de comunicación. Este cuerpo técnico debe arraigarse en la institución y ojalá formar parte de un largo e histórico proceso. No en vano se cuenta al fin con una copa internacional.
  2. Pese a ello, también es posible expresar una crítica a sus últimos planteamientos: la ausencia de un jugador como Marco González debilitó en demasía la línea de 3 zagueros y Sampaoli debió haber optado por una línea de 4, al menos para jugar como visitante. Si existía el antecedente del pleito ganado en Quito contra Liga Deportiva, en el que Ezequiel González había sufrido una marca personal e impecable por parte de Albert Acevedo, no se comprende por qué no se jugó igual contra Boca Juniors en Argentina. Aquello no tiene explicación, más aún si los partidos anteriores como forastero ya habían sido complicados para la zaga. El chivo expiatorio fue Osvaldo González, a quien la ignorante y despreciable prensa nacional atacó injustamente, cuando debió ser stopper y lateral derecho al mismo tiempo: ¿quién es capaz de soportar 90 minutos desempeñándose en esas condiciones? La respuesta es su lesión de ayer.
  3. El bajón en el rendimiento de algunas piezas claves debió significar la inmediata relegación al banco de suplentes: los últimos partidos de Matías Rodríguez fueron impresentables, lo mismo ocurrió con Junior Fernandes, Eugenio Mena y Marcelo Díaz. Cuando ocurren estos decaimientos, un primer tiempo como sustituto provoca reacciones más enérgicas. Nadie puede jugar sólo con el apellido, hay que estar al 100%.
Vamos al partido con los bosteros.
La cosa era difícil y nadie mintió al respecto: la U venía cansada y el rival sabía replegarse y salir con potencia. Jorge Sampaoli optó por un esquema suicida que a ratos implicaba la permanencia de sólo dos hombres en la zaga, Osvaldo González y José Rojas, quienes para más remate hacían la línea del off side prácticamente en la mitad de cancha. Muchas veces el mediocampo se tornó errático y, producto de los contraataques que aquello causaba, Johnny Herrera debió enfrentar mano a mano a los delanteros en más de una ocasión. Guillermo Marino y Charles Aránguiz se vieron bien, pero la merma en el juego de Marcelo Díaz, Eugenio Mena y Matías Rodríguez, originó que a ratos naufragaran entre los volantes de contención rivales. La inclusión de 3 delanteros tenía por objeto sacar del fondo a los zagueros y generar desbordes constantes, pero eso no dio resultado y se extrañó a alguien que cumpliera un rol similar al de Gustavo Lorenzetti. Muy bien Sebastián Ubilla y Raúl Ruidíaz: con ellos la U ganó movilidad y se generó ocasiones que, por desgracia, no fueron concretadas. Valeroso esfuerzo, una vez más, de Ángelo Henríquez, quien los socorrió a todos durante los 90 minutos.

Después del empate abrieron su hocico las chanchas argentinas:
  1. Los medios aseguraron que “Boca se impuso a un conjunto azul sin coraje” y que los xeneizes habían clasificado “caminando”. Preguntamos: ¿fue realmente así? ¡Por ningún motivo! Los azules se mataron en la cancha ante un equipo que se metió atrás, que salió al pelotazo y que hacía tiempo de manera odiosa con la repugnante asistencia del ladrón Darío Ubriaco, un árbitro de mierda. ¿Pero qué vamos a esperar de los periodistas trasandinos? Siempre han sido unos arrogantes hijos de perra que aún se masturban con un Mundial ganado gracias a los delitos del dictador Jorge Videla, asesino de su propio pueblo.
  2. Riquelme, a su vez, dijo: “esta fue la semifinal más fácil que me tocó jugar, en cuanto hacíamos 3 toques seguidos era medio gol”. Volvemos a preguntar: ¿y por qué estaba con la lengua afuera pidiendo el tiempo cuando quedaban 10 minutos? ¿Y por qué estaban todos metidos atrás muertos de miedo mientras la pelota se paseaba por el área chica o pegaba en los palos? Demasiado hocicón, compadre, por algo en Argentina no se lo traga nadie, por algo Manuel Pellegrini lo echó a escobazos del Villarreal, a él y a toda su pandilla de indeseables.

Por ahora, muchos infelices se están haciendo una fiesta con la eliminación de la Universidad de Chile, pero esto no termina aquí, sigue el domingo contra las ratas blancas. El equipo debe sacudirse la tristeza y avanzar a la final del torneo de apertura, pues lo menos que se merece es quedarse con un campeonato en el que, dando ventajas y soportando boicoteos, le sacó 5 puntos al más cercano perseguidor. El estadio estará lleno y la gente le brindará los honores a una oncena que, nuevamente, ha sido capaz de situarse entre los 4 mejores cuadros del continente. Por ahora la Copa Libertadores seguirá esperando, pero se ve cada vez más cerca.

domingo, 17 de junio de 2012

Ratas Blancas 2 – Universidad de Chile 0


Los dirigentes “arbos” se esmeraron en que este pleito se jugara de igual forma pese a que el estado de la cancha exigía lo contrario: había sectores en los que la pelota no rodaba. Y claro, si el encuentro se hubiera postergado, los azules habrían tenido más días de descanso, situación que las ratas blancas querían evitar. Por otra parte, el sistema táctico preparado por el perpetuo interino tenía en este potrero un aliado eficaz: la charca frenaba el toque de primera de la Universidad de Chile.
Sin embargo, la derrota no se debió a este inmundo factor, pues tuvo motivos netamente futbolísticos:
  1. La tozudez de insistir con una línea de 3 que termina agobiando a los zagueros: la lesión de Albert Acevedo lo comprueba. Además, esta estrategia sólo contribuye a facilitar la labor de los equipos que únicamente se repliegan para contragolpear: beneficia los planteamientos anodinos y la miseria deportiva del adversario. Cuidado: esto ya ocurrió ante Libertad de Paraguay.
  2. Las ratas blancas tuvieron 3 semanas para preparar este pleito: se limitaron a cortar el circuito creativo de la U, forzaron la incomodad de los hombres que desbordaban, pegaron por atrás durante los 90 minutos apuntando los tobillos y lanzaron pelotazos abiertos aprovechando la orfandad que existía por las bandas defensivas. En resumen: vencieron a la Universidad de Chile repitiendo la fórmula empleada por Santiago Morning y San Felipe en el campeonato de apertura del 2011.
  3. Existe un problema en el mediocampo azul: ya no basta con Charles Aránguiz y Marcelo Díaz, es necesario que ambos tengan más opciones de descarga que, a su vez, originen habilitaciones filtradas hacia los delanteros: la solución es incluir a Guillermo Marino y a Gustavo Lorenzetti como titulares. De no estar disponible alguno de ellos, ya es hora de que gente como Pedro Morales asuma sus responsabilidades. Debido a esta carencia, en los últimos partidos la U ha abusado de los centros al área, los que resultan absurdamente estériles ante zagueros espigados que reciben el balón de frente.
  4. Es necesario simplificar el ataque utilizando el remate de distancia: una simple pared y un tiro rasante pueden abrir el marcador en cualquier instante y con un gol arriba la U es insuperable. Ya lo hicieron Matías Rodríguez ante Nacional de Medellín, Marcelo Díaz ante Deportivo Quito y Gustavo Lorenzetti ante Libertad.
Estos fundamentos recién expuestos, lejos de generar inquietud y desilusión, sólo apuntan a insistir en que las actuales dificultades de la Universidad de Chile son corregibles, pues su cuerpo técnico y su plantel tienen suficientes armas como para reaccionar. Además, estamos hablando de un cuadro que está alojado en instancias finales de dos torneos: uno continental y otro doméstico, situación que era utópica hace 5 años atrás. Ni hablar de quienes vivimos la miseria de esta institución. Y es que estos supuestos problemas son en realidad el reflejo de una posición privilegiada que debe transformarse en un estado frecuente, ese es el reto que deben afrontar los dirigentes. Boca Juniors acaba de caer 3 a 0 con Arsenal en La Bombonera, perdió el liderato ante un rival directo quedando una fecha, sólo guardó a Santiago Silva por una molestia y se lesionó Juan Insaurralde: ¿qué significa esto? Simple: que los inconvenientes que sufre la U hoy en día son habituales para los conjuntos más competitivos de Sudamérica y que, si deseamos que este club siga creciendo, deberemos acostumbrarnos a esta clase de contratiempos, por estresante que sea.     
La Universidad de Chile está con vida y, si se aplica como habitualmente lo hace, tiene dos llaves muy asequibles. Si logra prevalecer en ambas semifinales hará aún más gloriosa la historia que comenzó a escribir el año pasado. Ojo azules, el equipo aún no está eliminado de nada, pero el periodismo sembrará la desilusión y el pesimismo. No se dejen engañar: cuando la U venció a Deportivo Quito venía de dos derrotas consecutivas y los cerdos de la prensa habían presagiado fracasos, semanas negras y crisis internas. Para que quede claro: en este momento estamos contra todo y contra todos, y siempre será así. No en vano sólo la Universidad de Chile juega dos clásicos en este país, de tal manera que si hay algo que sobra es animosidad y envidia en su contra.
A mantener la calma, a refrescar la ilusión y a hacerle sentir al plantel que esta hinchada los acompañará para siempre y en cualquier circunstancia, por algo la U es el equipo más decente de Chile.
¡Viva la U, mierda!      
      

viernes, 15 de junio de 2012

Boca Juniors 2 – Universidad de Chile 0


La derrota de la U en Argentina originó un desfile de apóstoles que iluminaron su propia estupidez mediante la irrisoria superposición del efecto sobre la causa: son los ridículos analistas del hecho consumado. Y claro, incapaces de estudiar las variables antes de saber el desenlace, su charlatanería sólo adquiere vigor cuando ya conocen el resultado final. Entonces ahora, luego de la caída, resulta que los seleccionados azules están cansados, que Sampaoli debió dosificar el plantel ante Cobreloa y que los dirigentes no debieron vender ni a Eduardo Vargas ni a Marcos González. Pamplinas grotescas de una prensa cada vez más pueril e insufrible.
La lectura del partido es simple: la U perdió dos pelotas que estaban recuperadas y la línea de 3 fue incapaz de hacerle frente a la urgencia; por el mismo motivo pudo recibir perfectamente dos goles más; los apremios se acabaron con el ingreso de Paulo Magalhaes quien, precisamente, entró para que la zaga conformara una línea de 4; y, para terminar, la Universidad de Chile sólo generó riesgos intermitentes debido al gran poder de anticipación que posee Boca.
En este blog hemos comentado hasta el cansancio que es prácticamente suicida jugar con 3 zagueros como visitante: fue funesto en Medellín, en Quito y ahora en Buenos Aires. Por lo demás, la U tuvo sus mejores actuaciones en calidad de forastero cuando empleó 4 defensas: ante Flamengo en Río y Liga Deportiva en Ecuador. ¿Por qué Jorge Sampaoli insiste en conformar su retaguardia de esta manera? Sólo porque es un DT intrépido que no le teme al fracaso.
El asunto es cómo derrotar a los bosteros en Santiago y la clave, al igual que ante Deportivo Quito, será la distribución del mediocampo. Como Lorenzetti estuvo muy aislado, tal vez el ingreso de Marino proporcione más equilibrio en ese sector. Esto obligaría a sostener una línea de 3 compuesta por Paulo Magalhaes, Osvaldo González y José Rojas; es decir, se asumiría un riesgo aún mayor. Que así sea. Otro aspecto relevante consistirá en imponer el desborde por ambas puntas para que los aleros logren centrar hacia atrás: Matías Rodríguez y Eugenio Mena son quienes habitualmente cumplen dicha función. Marcelo Díaz y Charles Aránguiz completan el centro del campo y es en ofensiva adonde se presentan mayores dudas: pueden ingresar desde el principio Junior Fernandes y Ángelo Henríquez, aunque Sebastián Ubilla mostró cualidades muy interesantes que lo convierten en una opción válida.
La misión es ardua y para los medios de información trasandinos es realmente imposible. Veremos. Lo importante es saber leer correctamente lo que aconteció en La Bombonera. Ya nos referimos a los asuntos negativos y aunque los periodistas chilenos no reparen en ello, también es posible efectuar una observación positiva: Boca prevaleció en el inicio de ambos tiempos, pero al final de ellos fueron los azules quienes se acercaron a las inmediaciones del área local. Conclusión: los bonaerenses sólo aguantan 30 minutos por lapso y la Universidad de Chile no tendrá más remedio que apostar por el vértigo constante para que el rival corra mucho sin pelota y así acelere su desgaste. Esto resultará inútil si se insiste en levantar el balón: los azules deben ganar la línea de fondo y centrar atrás de forma rasante, pues los antagonistas son espigados.
Por desgracia se vienen las ratas blancas y aquello puede distraer el objetivo principal. Sólo queda esperar que Jorge Sampaoli le dé prioridad a la revancha del día jueves por la Copa. El equipo de Pinochet puede esperar y hay jugadores que ante Cobreloa se vieron muy bien: Albert Acevedo, Igor Lichnovsky y Roberto Cereceda. Otros pueden hacerle daño a Coco Loco con su velocidad: Felipe Gallegos, Francisco Castro y Raúl Ruidíaz.
Fuerza a todos los azules y jamás olvidemos el rasgo combatiente de este club. Que den por muertos a nuestros jugadores puede ser provechoso: están acostumbrados a convertir el cotillón en lágrimas.
¡Vamos con todo, mierda!  

martes, 12 de junio de 2012

Universidad de Chile 2 – Cobreloa 1


Algunos hinchas han criticado la inclusión de Marcelo Díaz y de Charles Aránguiz en el pleito de anoche; sin embargo, considerando que los nortinos jugaron un partido correcto en el que incluso tuvieron un par de llegadas claras, la decisión de Jorge Sampaoli fue sumamente adecuada: la presentación de un cuadro demasiado alternativo no garantizaba la clasificación y era muy importante viajar a Buenos Aires como semifinalista del torneo nacional, pues aquello le dará aún más seguridad a la oncena y acrecentará su necesidad de concentración. Presentarse en Argentina con el cartel de eliminado no era conveniente y siempre es más beneficioso librarse de los obstáculos ganando.
La resolución del DT azul fue muy oportuna por cuanto el riesgo de llegar a estas instancias y quedarse sin nada es alto: ya lo sufrieron Liga Deportiva Universitaria y Vasco da Gama el año pasado. Si la Universidad de Chile ha hecho un esfuerzo extraordinario para llegar a este sitial debe defender su condición con las mejores armas y el reemplazo de las piezas fundamentales tiene que ejecutarse de manera racional, sin regalarle nada a nadie. Cuando Miguel Ángel Russo llegó a las semifinales de la Copa en 1996, abandonó por completo el campeonato chileno y la consecuencia fue nefasta: la U no jugó torneos continentales el ‘97 y René Orozco decidió bajarle el nivel al cuerpo técnico y al plantel, sentenciando una mediocridad perenne que duró 15 años. De estas idioteces hay que aprender.
Buen partido de Acevedo, Lichnovsky, Cereceda y Marino, aunque lo más destacado, además del golazo de Ángelo Henríquez, fue el ritmo que impuso la U durante los 90 minutos. Sólo luego del empate hubo un breve momento de vacilación.
Obviamente, la victoria ante Cobreloa implica el incremento de las responsabilidades, pues ahora figuran las ratas blancas como antagonistas locales y, además de estar descansadas, seguramente querrán vengar la ignominiosa derrota del clásico anterior. Habrá que presentarse en la covacha de Macul con trampas para ratones y con talismanes para conjurar la ordinariez: recordemos que la última vez que los azules visitaron el estadio de Pinochet fueron recibidos con bolsas de orines y con escaramuzas marginales subvencionadas por la directiva “arba”.
Se viene Boca Juniors el jueves y existe tranquilidad y alegría en el ambiente: pase lo que pase, los azules desplegarán su habitual fútbol ofensivo y lucharán en conjunto por la consecución de sus metas. La Universidad de Chile se encuentra en una circunstancia histórica que hasta ahora se ha concretado en títulos y que al parecer se proyectará más allá del horizonte.
Un saludo a todos y a disfrutar de este gran momento.
¡Viva la U, mierda!