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sábado, 28 de febrero de 2015

Internacional de Porto Alegre 3 / Universidad de Chile 1


Aunque aún no es set y partido, la U está match point en contra. La del jueves fue una presentación correcta, a pesar de las ya indignantes decisiones de Lasarte.
Un asunto no menor es el peso de la dirigencia tanto a nivel local como sudamericano. Puede aparecer como una estupidez, sin embargo sabemos perfectamente que no lo es. Un árbitro de nacionalidad peruana siempre debe ser resistido pues no nos vengan a contar el cuento del profesionalismo y la imparcialidad. Si bien es cierto el resultado del encuentro no lo determinó este pelafustán,  facilitó bastante las cosas al mediocre equipo brasileño inventando un penal en el último minuto del primer tiempo. Esto acontecía justo cuando la U comenzaba a consolidar la estrategia escogida por Lasarte. Cristian Suárez comete falta penal a pocos minutos de iniciado el lance, desestimada por el saquero peruano. Es en ese evento en el que se origina la inmundicia que presenciaríamos después; el infame no quedó conforme con su anterior resolución y decidió pitar penal al más mínimo atisbo de alharaca. En este sentido, la conducta de Suárez fue bastante poco inteligente pues había sido él mismo quien se había visto involucrado en el penal no sancionado. No es primera vez que comete tales actos de imprudencia, coadyuvados ciertamente por el descaro del peruano y la hedionda estratagema del gallina D’Alessandro.
Con todo, el uno a cero era a la luz del desarrollo del encuentro un resultado perfectamente remontable. Y es allí donde radica el fondo de los problemas de esta U, un cuadro desequilibrado, desgastado, sin delanteros y con decisiones técnicas sencillamente irritantes. Una de las ocasiones más claras para los azules fue propiciada por Maximiliano Rodríguez, quien remató un disparo al horizontal del arco brazuca. Acto seguido, asistimos nuevamente a la teleserie de hace más de tres años. Sebastián Ubilla desperdicia una ocasión de gol en inmejorables condiciones. Sumemos a lo anterior la prolongada ausencia de Gustavo Canales al nivel que se le debe exigir. Irónicamente, el único gol azul provino desde la combinación entre estos dos jugadores, tras preciso pase del hombre más rescatable del equipo en el tiempo: Gustavo Lorenzetti. Ciertamente este gol de adorno no es suficiente, se requiere que la mayor parte de los tantos sean convertidos en circunstancias muy distintas, vale decir, para abrir rumbo a la victoria o consolidarla. Hemos sido majaderos en señalar que no hay delanteros de jerarquía mientras Canales se mantenga al nivel que le venimos observando desde mediados del torneo pasado, mientras no ingrese desde el inicio Benegas y nos confirme, producto de la continuidad, si posee los atributos suficientes para estar en la U y, mientras se insista en utilizar a jugadores que simplemente no dan el ancho. ¿Cómo es posible que ingrese César Cortés en desmedro de Benegas? ¿Vieron el gol que se farreó a minutos de haber ingresado al campo de juego? Patético es poco calificativo, se hizo caca. ¿Qué pretende Lasarte realizando cambios cuando ya no queda tiempo? ¿Qué busca enviando a la cancha a Benegas cuando restan tan solo tres minutos? No nos parece tan descabellado que el uruguayo haga todo esto para disponer de pretextos y renunciar debido a su impedimento físico.
Los rendimientos de Osvaldo González y José Rojas están dejando mucho que desear. Nos embobamos con aquel brillante golazo de Mathias Corujo a la Católica, previa intervención atípica del Pepe. Sin embargo, el tiempo ha confirmado algo que ya sabíamos hace rato: José Rojas no es lateral, presenta demasiadas dificultades técnicas y tácticas. González está cometiendo errores que antes no cometía, al extremo de costos tan altos como un gol en contra. En el mediocampo, resulta incomprensible la ausencia de Sebastián Martínez y la presencia de Gonzalo Espinoza. El último acarrea presentaciones para el olvido y sin embargo, no ha sido relegado a la banca como corresponde. No estamos hablando de jugadores extraordinarios sino de peones comunes y corrientes, que deben recibir señales claras desde la jefatura cuando no están cumpliendo con sus funciones. ¿Vieron el ejemplo que nos dio Pablo Guede? Ya basta de elevar a categoría de dioses a los jugadores, que bastante dinero reciben por su trabajo como para tolerar malos desempeños sin que éstos sean castigados.
Nos vamos a quedar con la actitud de Guzmán Pereira, un jugador que en ocasiones presenta errores técnicos pero que con su entrega y valentía, nos enorgullece. Lo mismo ocurre con Gustavo Lorenzetti, que a pesar de las críticas estúpidas de muchos forofos ignorantes, posee una técnica superior y una entrega total.  
Esperemos que a lo menos se consiga sortear el torneo nacional con decoro. La oportunidad que se tuvo para consolidarse a nivel internacional, gozando de un prestigio deportivo sin precedentes, ha sido farreada por una manga de dirigentes ignorantes cuyo principal mérito para comandar el destino de nuestro club ha sido el dinero. Como es gratis, soñemos con nuestra U nuevamente instalada al nivel que se merece.  

martes, 17 de febrero de 2015

Universidad de Chile 0 / Emelec 1

Lasarte y derrota azul: "El equipo está frágil mentalmente" - RedGol

Parafraseando el título de la novela de Gabriel García Márquez, hoy concurrimos al estadio Nacional a la historia de un deceso declarado. La sola formación que presentó Lasarte era tesis suficiente para advertir el desenlace. No nos detendremos a analizar el desarrollo de este partido pues creemos que la raíz del embrollo en el que se encuentra sumergida la U, amerita realizar una reflexión global y sistémica.
El reciente título conseguido por el uruguayo, echó una cortina de humo sobre la realidad del plantel actual y la herencia aún existente de la nefasta administración post Sampaoli. El arribo de Heller y Awad, consiguió reparar tan sólo en parte el fárrago generado por las grotescas decisiones de un hampón como José Yuraszeck: contratos estúpidamente extensos, sobreprecios extravagantes y nombres íntimamente vinculados a paquetes. Vanidoso e inútil afán por tan sólo ganarle la pulseada al Eterno Cafiche. Pues bien, aquel inmundo lastre aún tara bastante en este plantel. La segunda derivada de este antecedente, supone un incierto futuro puesto que el modelo que prima por sobre las decisiones basadas en lo técnico y deportivo, genuino afán de la nueva gerencia técnica, están constantemente amenazadas por la lógica de los negocios lucrativos de una empresa. Una clara consecuencia de lo anterior, es la ausencia de jóvenes formados en las divisiones inferiores protagonizando en el primer equipo, así como la presencia de una gran cantidad de foráneos inútiles y muchos de ellos extranjeros. ¿Qué evalúan los directores cuando contratan jugadores? Sin temor a equivocarnos, simplemente el cálculo de una futura transacción. Incluso más, aquel vicio conduce a tomar pésimas decisiones ya que los argumentos utilizados para concretar tales contrataciones, son débiles y técnicamente acéfalas. ¿Evalúan realmente con rigor las condiciones físicas y mentales? ¿Se evalúan aspectos tan básicos como habilidades mínimas exigibles para un futbolista profesional? Probablemente no ocurra, pues no comprendemos cómo es posible por ejemplo, que los actuales delanteros punta del plantel no tengan la más mínima capacidad de desbordar y lanzar centros decentes. ¿Cómo es posible que se deba exigir el cambio de perfil a jugadores cuyas características no contienen exuberancia técnica? ¿No entendemos nada o el fútbol a veces no es tan complejo como se lo plantean algunos técnicos? Detengámonos aquí a evaluar las decisiones de Lasarte. No hay mucho que descubrir, el uruguayo insiste, por razones francamente misteriosas, en brindar figuración a jugadores simplemente inútiles. Producto de esto, la flexibilidad táctica prácticamente no existe y no se asume la realidad. Ésta, clama sincerar el cuadro para conformar una escuadra nutrida en lo defensivo, obviando el sollozo de muchos ignorantes que rotulan una buena disposición de resguardo con el nombre del roedor más común. Si no tienes delanteros, o flaqueas en esa línea, más vale asumir y organizar la estrategia desde el orden posterior.  ¿Qué sentido tiene persistir en la idea frenética del ataque permanente como consigna, si no dispones de las piezas adecuadas? Basta de traicionar la inteligencia, esta U no dispone de los actores para pretender avasallar a cualquier rival.
Nuestro análisis sobre el plantel actual, considerando lo que se tiene y lo que se dejó escapar de manera absurda es el siguiente:
Formación (bancas idóneas entre paréntesis. Asterisco posible titular)
 
Herrera (Jiménez)
Magalhaes (Suárez*)   González (Suárez)  Rojas (Vidal*)  Cuevas
    Corujo   Martínez (Bryan Cortés, Pereira)  Ortiz
                 Rodríguez   Lorenzetti (Espinoza)
                    Benegas (Canales*, juveniles)    
Preguntas: ¿Debió irse Duma? ¿Por qué sigue Gutiérrez en la U? ¿Es Farfán menos que Ubilla? ¿Es César Cortés más que Zúñiga? ¿Por qué no juegan Cuevas, Ortiz  y poco y nada hasta ahora Rodríguez?
No existen y deben ser excluidos incluso del banco de suplentes:
Gutiérrez, Fernández, C. Cortés, Ubilla, Carmona, Cereceda.
Cerramos comentando que la dolencia de Lasarte ciertamente ha sido tema. Es probable que la ausencia del técnico haya dejado espacio para laxitudes inaceptables, así como a la ausencia de trabajos específicos de fútbol mecanizado y jugadas “de laboratorio”. Desde hoy Lasarte comienza a convivir con la tensión, la urgencia y la presión de revertir de una buena vez esta horrible tendencia. No nos queda más que desearle éxito.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Desafío Libertadores: un obligatorio cambio de rumbo.

El actual momento de la U no es el que esperábamos, si bien fuimos cautos en señalar que Lasarte había hecho un extraordinario trabajo con un plantel muy limitado. Y es que, pese a ello, sí tenía el plus de contar con gente como Herrera, Corujo, González, Martínez, Espinoza, Canales e incluso podríamos considerar a Rubio.
La alarma radicaba en que, precisamente, el título del 2014 fue conseguido gracias a estas piezas claves, lo que podría generar inestabilidad si alguna de ellas bajaba su rendimiento o sufría alguna lesión de cuidado. Y esto fue lo que efectivamente sucedió: Herrera, González, Rojas y Espinoza han tenido bajísimas presentaciones y con ello se perdió la solidez defensiva que se mostrara anteriormente. A ello deben sumarse las contusiones de Martínez y Canales, más la partida de Rubio.
En el bajón de la U también influyen algunos aspectos externos, como la horrenda planificación del “Sucio” Jadue, lo que causó estrés, imposibilidad de recuperar el físico e inviabilidad de planificar los dos frentes. Para más remate, se impuso la regla absurda de permitir sólo tres incorporaciones, lo que deja a los azules en notoria desventaja respecto de los planteles foráneos que sí pudieron potenciarse.
Por otra parte, no es coincidencia que este escenario de baja productividad tenga como protagonistas a quienes acumulan más de 540 minutos jugados; es decir, a titulares inamovibles. Pero aún más preocupante es el hecho de que se siga citando a elementos que no tienen nivel: Cortés, Gutiérrez y Fernández.
La sanción que arrastra Corujo desde su paso por Cerro Porteño obliga a cambiar y rediseñar un puesto que es crucial en el certamen continental. Paulo Magalhaes es un jugador que tiene condiciones físicas, pero su desempeño es siempre un misterio: en ocasiones realiza partidos aceptables y a veces ejecuta actuaciones para el olvido. Esperemos que Paulo dé con la cara positiva de la moneda.
En el mediocampo “la pólvora, ya esta inventada”: la dupla de contención compuesta por Martínez y Espinoza debe ser la oficial. Martínez ha demostrado explosión, rapidez y gran identificación con la camiseta. Lasarte no puede excluirlo porque tiene mayor nivel que Pereira y en los partidos de Copa es fundamental la buena entrega de balón en la salida. En la función creativa, Lorenzetti y Rodríguez deben tener la responsabilidad de dirigir el ataque, pues Fernández carece de la profundidad y del peso que debe tener un 10: se desenvuelve como un jugador de baby fútbol, toca siempre para el lado y abusa del pelotazo sin intención.
Lorenzetti no ha tenido un acompañante cabal. Gustavo es un “jugador copero”, incansable, siempre se muestra como opción de pase, entrega el balón de primera y le otorga dinámica al juego. Rodríguez debiese jugar a lo menos 45 minutos ante Unión Española para que entre en ritmo antes del cotejo contra Emelec.
Analizando los últimos rendimientos de la línea ofensiva,  la opción de insistir con tres delanteros debe ser desechada, ya que aquello conlleva incluir a Gutiérrez, C. Cortés o Ubilla, lo que sería un despropósito dadas las numerosas y estériles oportunidades que han tenido: siempre realizan actuaciones deplorables, física y futbolísticamente.
Leandro Benegas y Gustavo Canales deben ser los artífices ofensivos, pues se caracterizan por su valentía, valor que en la Copa Libertadores se convierte en un requisito sine qua non.
Pese a todo lo anterior, Martín Lasarte aún puede corregir la productividad individual y colectiva. Una buena actuación en la Copa puede provocar un punto de inflexión para el resto del semestre. Hay que confiar en las condiciones y en la sabiduría del cuerpo técnico, así como también en la entrega y en la mística copera de los referentes del plantel, quienes pueden ser capaces de generar “un obligatorio cambio de rumbo”.
En síntesis, la formación que debiese presentar la U ante Emelec es: Herrera; Magalhaes, González, Suárez, Rojas; Espinoza, Martínez, Rodríguez, Lorenzetti; Benegas y Gustavo Canales.
Fixture:
Universidad de Chile v/s Emelec
Martes 17 de febrero
19:15 horas
Internacional v/s Universidad de Chile
Jueves 26 de febrero
20:15 horas
Universidad de Chile v/s The Strongest
Jueves 5 de marzo
21:30 horas
The Strongest v/s Universidad de Chile
Miércoles 18 de marzo
Por definir
Universidad de Chile v/s Internacional
Jueves 16 de abril
20:00 horas
Emelec v/s Universidad de Chile
Miércoles 22 de abril
15:30 horas

Por Cristóbal Cornejo. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Huachipato 2 – Universidad de Chile 2

Más de lo mismo: Lasarte insiste en la dupla Lorenzetti-Fernández, a sabiendas de que este último ya no rindió. Lo lógico, considerando las molestias de Espinoza, era armar un mediocampo con Corujo, Martínez, Pereira y Lorenzetti. Es más, si aún persistían las incomodidades en el tobillo de Canales, a este cuarteto se le debía sumar Rodríguez para dejar a Benegas solo en delantera.
Más de lo mismo: nuevamente ingresa Gutiérrez a hacer el loco. No es posible que este jugador sea incapaz de parar UN SOLO Y PUTO BALÓN.
Como sea, la U estuvo abajo en el marcador dos veces debido a un par de zapallazos y al menos batalló hasta igualar el pleito, con otro par de zapallazos.
Lo que realmente preocupa es la facilidad con que le llegan a Herrera, el motivo es que el mediocampo de contención está divorciado de la zaga y entre ambas zonas hay un vacío que explotan los rivales a través de pelotazos o realizando un simple uno-dos a espaldas de los laterales o entre González y Suárez. ¿Cuál es la solución? Simplemente establecer un 4-4-2 o un 4-5-1 (dependiendo de las lesiones de turno) y que se ejecute un pressing en el sector medio, no en tres cuartos de cancha, pues aquello requiere un esfuerzo enorme y en estos momentos el equipo está cansado: está pagando el estrés del torneo anterior y la ausencia de una pretemporada regeneradora.
Está claro que este campeonato ya se perdió; sin embargo, aquello puede resultar beneficioso si se pretende al menos llegar a cuartos de final en la Copa Libertadores. Y es que a pesar de lo que aseguran las hienas de la prensa, el fútbol es un deporte que aún posee aspectos indescifrables: muchas veces, y pese a su mayor complejidad, acontece que un equipo rinde más en un torneo internacional que en su propia liga. Las causas de esto tal vez radiquen en el aliciente que implica participar en campeonatos continentales o en que el cuerpo técnico es más hábil planificando clasificaciones en grupos eliminatorios (o en un play-off) que en una tabla con puntaje acumulado. En fin, nunca existe una sola razón. En el caso de la U, por ejemplo, basta recordar los procesos de Miguel Ángel Russo y de Gerardo Pelusso: ambos fueron semifinalistas de Copa y tuvieron un bajo desempeño en el torneo nacional. Esperemos que tal sea el caso de este semestre. Por lo demás, pelear una Copa a fondo los primeros 6 meses y hacer lo mismo en el segundo torneo del año, pero a nivel local, es una fórmula bastante eficaz que ya fue empleada con éxito por el Vélez Sarsfield de Gareca.
Por ahora, habrá que conformarse con que Lasarte deje de incluir quesos; con que armonice la zaga y el sistema de contención para así no facilitarles la tarea a los ratones; con que le dé más oportunidades a Ortiz, Bryan Cortés, Carmona y Cuevas; con que incluya de una vez a Rodríguez; y con que le diga a Benegas cuatro cosas:
  1. Que nunca más le dé excusas a los árbitros para perjudicar a la U.
  2. Que no está jugando una pichanga de barrio.
  3. Que juegue al luche para entrenar la pierna derecha.
  4. Y que si tiene la inquietud, sólo el día que haga un gol importante y definitorio puede agarrarse la corneta.  

miércoles, 4 de febrero de 2015

Y llegó el desastre

Tres derrotas consecutivas que son idénticas: los rivales esperan agazapados y contragolpean a un equipo que defiende con un terceto y que se farrea al menos 4 goles por partido. 
La llegada de Lasarte había devuelto orden y seriedad; además, debutó con un inesperado título. Sin embargo, este comienzo de torneo ha sido muy complejo debido a sus malas decisiones y también, para ser justos, a ciertos accidentes:
  1. Las lesiones severas de Canales, Martínez y Ubilla.
  2. El éxodo repentino de Rubio, quien pese a su irregularidad al menos anotaba goles de vez en cuando.
  3. La partida de Marín, que frenó la llegada de otro refuerzo ofensivo.
  4. Los problemas de salud del propio cuerpo técnico: Lasarte y Neme aún están convalecientes de sus respectivas operaciones.
Sin poder contar con los delanteros titulares del campeonato anterior, el DT resolvió utilizar a Gutiérrez y César Cortés, quienes no están en condiciones de competir en la Primera División. Pese a ello, les siguió dando oportunidades que no merecían. Lo más conveniente era variar el sistema táctico: se conforma una línea de 4 para que Rojas ataque mientras un volante de quite lo cubre, se sube definitivamente a Corujo al mediocampo y se incluye al discreto Magalhaes o al juvenil Grünwald como lateral derecho. Así, considerando los lesionados, una oncena cuerda para debutar este 2015 hubiese sido la siguiente: Herrera, Magalhaes o Grünwald, González, Suárez y Rojas; Corujo, Espinoza, Pereira, Lorenzetti y Carmona; Benegas solo (¿este delantero es más que Duma? Ya se verá). En la actualidad, considerando los malos resultados y los contusos que no están al 100%, esta propuesta adquiere aún más validez, pues la U no se regalaría en defensa, tendría un mediocampo fuerte y se evitaría la molestia de incluir lastres que ni siquiera debieran adornar la banca: los desempeños de Fernández, Gutiérrez y César Cortés han sido patéticos y le han restado oportunidades a elementos como Ortiz, Cuevas, Carmona y Bryan Cortés.
Más allá de las derrotas, lo que exaspera es la falta de reacción del técnico, quien no varía una estrategia que fue detectada por todas las lauchas, quien no ha trabajado los remates de media distancia, quien ejecuta cambios tardíos (Maximiliano Rodríguez ingresa quedando 10 minutos) y algunos incomprensibles (¿Cereceda por Lorenzetti?), quien al parecer aún tiene fe en la resurrección de algunos cadáveres y quien además no se atreve a sacar de la titularidad a jugadores que están debajo de su nivel habitual: Osvaldo González anda muy mal desde la caída ante Wanderers y en el primer gol de Iquique no se entiende qué quiso hacer metiéndose en la espalda de Corujo. También quedó en evidencia la torpeza de Benegas, quien se perdió dos goles impresionantes en el primer tiempo: esperemos que no sufra el síndrome de encogimiento que han padecido todos los rancagüinos que llegaron a la U. A propósito, Benjamín Vidal pecó de inocente y debió cortar sin asco a Bogado en el segundo gol, la expulsión daba lo mismo.
En fin, es hora de que Lasarte golpee la mesa y excluya a quienes no están rindiendo. De aquí en adelante veremos de qué está hecho y ojalá nos demuestre que la estrella Nº 17 no fue una casualidad en su carrera. Por último, abusando del optimismo, esta verdadera renuncia al torneo local servirá para concentrarse exclusivamente en la Copa Libertadores. Para eso debe hallar la oncena, le queda poco tiempo y nos tinca que el Inter de Porto Alegre es mejor que Cobresal, Wanderers, Antofagasta e Iquique. Nos tinca nomás.