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sábado, 13 de febrero de 2016

PALESTINO 2 - UNIVERSIDAD DE CHILE 1

Una de las peores presentaciones que se ha visto en los últimos años: pasividad en la zona defensiva y un medio campo desconectado y sin un trabajo táctico. El tema de la delantera es un asunto aparte, porque derechamente de mitad de cancha en adelante la U sólo improvisa y queda a la suerte de algún rebote o llegada que siempre es desperdiciada o estropeada por la pareja Rubio – Ubilla. El rendimiento del equipo puso en riesgo el honor de la Camiseta Azul que tiene esa U roja en su pecho. Jugadores trotando, sin rebeldía ante la adversidad y, sobre todo, sin representar la entrega y el coraje que tiene la historia de este club.
Una triste y penosa actuación que demuestra la gravedad de la situación que se atraviesa.

Johnny Herrera: todo se resume en que Herrera es quien convierte el gol y al mismo tiempo salva a Universidad de Chile de ser goleada. Nuevamente imponiendo liderazgo y motivando a jugadores que estaban trotando la cancha. Por lejos el mejor valor individual del equipo.

Nicolás Ramírez: si bien este canterano ha tenido buenas presentaciones en anteriores partidos, esta no fue la ocasión: se vio con poca movilidad en el primer gol, fue superado en los contragolpes y en algunas oportunidades se mostró inseguro al salir jugando.

Osvaldo González: irregular partido. Si bien fue de lo mejor en la zaga azul, la incapacidad del planteamiento táctico permitió que la defensa se viera muchas veces en retrocesos desiguales ante su rival. Aportó entrega y se observa un alza en su nivel con respecto al cierre del semestre anterior.

Cristián Suárez: pésimo partido. Como stopper por la izquierda y cuando fue por momentos lateral zurdo se vio fácilmente superado por los delanteros de Palestino. No tiene anticipo. Lento en los cierres y muy distraído en la marca en momentos que un profesional debe estar concentrado.

Matías Rodríguez: era el encargado de abrir la cancha por la derecha y nunca lo hizo, es uno de los llamados a tener mayor protagonismo para salir de este mal momento. Por otro lado, semana a semana es cambiado de posición y eso también influye en la poca constancia de su rendimiento. Bajo Partido de Matías.

Sebastián Martínez: desapareció del partido, poco trascendente, corrió mal la cancha, severas falencias técnicas y un jugador que su rendimiento ha ido en caída importante el último año. En los últimos partidos su bajo rendimiento ha significado apresurados cambios. Es ilógico seguir en la titularidad con tan bajo nivel futbolístico.

Mathías Corujo: el mejor jugador junto a Herrera, es loable su entrega y despliegue físico: cada pelota la disputa como la última, es el único que muestra rebeldía. Corre, pide las pelotas, llega al arco rival y genera mayor peligro que los mismos delanteros. Con su rendimiento le envía un mensaje claro a Becaccece: NO PUEDE ESTAR FUERA DEL PLANTEL TITULAR.

Fabián Monzón: otro de un rendimiento paupérrimo, lento, mal físicamente y para peor, displicente. Aporta buena pegada, pero la U requiere más de este nuevo integrante. Hoy la banda izquierda no aportó ni defendiendo ni atacando. Físicamente se vio mermado en temprano momento del partido, lo que para un profesional es impresentable. Debe mejorar de manera obligatoria.

Gustavo Lorenzetti: otro afectado por las improvisaciones técnicas y tácticas, comienza de media punta, luego de volante de contención y casi termina como central. Verdaderamente impresentable lo del cuerpo técnico. No tuvo un buen partido el 22, ya que debe cargar con muchas responsabilidades, debe hacer jugar al equipo y quitar balones, un despropósito. Sigue siendo técnicamente el mejor jugador del plantel y eso se le reconoce. Puntualmente hoy perdió balones y no tuvo apoyo en el medio campo.

Sebastián Ubilla: no da para analizar el caso de un jugador que pierde un gol a 5 metros del arco. Le dio un pelotazo a Marín en un mano a mano que era gol cantado. Pésimo rendimiento e imposible de describir lo realizado por este delantero.

Patricio Rubio: junto a Ubilla son dos jugadores que no deben tener más opciones de titular, inconexo, impreciso, “un jugador sin alma”. Eso describe lo mostrado por este pseudo delantero que colma la paciencia de todos los hinchas azules.

Cambios:

Luis Fariña: entró por Martinez. No se muestra como un real aporte para el cuadro azul, no hizo nada en el tiempo en cancha, lento y demasiado impreciso para ser el enlace de la Universidad de Chile. Nuevamente mal desempeño.

Yerko Leiva: entró por Monzon. Beccacece quemó a este juvenil, pues lo mandó a la cancha sin una responsabilidad dirigida, sin un mensaje claro. Deambuló en la cancha y casi no tocó el balón. Su mal desempeño es única y exclusiva responsabilidad del mando técnico.

Leonardo Valencia: ingresó por Rodríguez y mostró ganas. Si bien no tuvo mayores aportes, es indiscutible que es más jugador que Fariña, Ubilla y Rubio. Valencia debe ser titular ante tan bajos rendimientos individuales.



Por Cristóbal Cornejo Sánchez

miércoles, 3 de febrero de 2016

River Plate (URU) 2 - U. de Chile 0



La cadena del desastre que se fue consolidando luego del éxito alcanzado en 2011, no deja de presentar sus efectos aún. Beccacece recién comienza, por lo tanto sería una soberana estupidez condenarlo ahora. Aquello queda sólo para los hinchas descerebrados. No se puede objetar el hecho de que el argentino es un debutante, aunque para mi, no un novato. No me cabe duda de que Beccacece adquirió muchísima experiencia en su trayectoria junto al cuerpo técnico de Sampaoli. Sin embargo, esto no anula la existencia de una etapa de acomodo, que implica errores, ansiedad y una incierta variable de tiempo para despejar la incógnita del futuro funcionamiento del equipo. En el breve lapso del santafecino en la U, hemos visto aspectos muy positivos, como la hasta ahora auspiciosa inclusión del juvenil Nicolás Ramírez, la llegada de refuerzos que al menos, responden en el papel. También, un funcionamiento de juego bastante más armonioso que el que vimos con Lasarte, lo que nos hace pensar que queda mucho por mejorar. No obstante, hemos visto algunos aspectos negativos como las confusas decisiones en los cambios que realiza, la insistencia enfermiza con delanteros inservibles y por último, algo que más bien tiene relación con los gustos propios de cada técnico, la exclusión de jugadores que en esta pasada, podrían haber sido más útiles que algunos que permanecieron. En este contexto, resulta incomprensible que incluso jugadores que se quedaron en el club estén siendo relegados a segundo plano, en circunstancias que venían consolidándose como figuras importantes en el juego del equipo. Guzmán Pereira es el que más llama la atención, desplazado por un Gonzalo Espinoza al que incluso se le había comunicado que no seguía. Leonardo Valencia es otro de los casos, también fue advertido de que no continuaría y, a pesar de haberse quedado y respondido cuando se lo incluyó, sigue en segundo plano. Este tipo de señales erráticas reflejan un natural grado de falta de experticia en Beccacece, que esperamos obedezca más bien a un breve período de acomodo que a una confirmación de su característica de debutante.
El partido de anoche en Uruguay, sigue confirmando que el desequilibrio en la conformación del plantel se ha convertido en un problema crónico. Si antes veíamos importantes falencias en defensa, la “vestidura de ese santo” no sirvió más que para que quedara al desnudo el otro: la delantera. Con personajes como Rubio y Ubilla, la U no tiene ninguna chance a nivel internacional. Si hasta a nivel local se las restringe con este par de jugadores de taca-taca. Por otra parte, nadie va a desconocer la jerarquía de Gustavo Canales aunque lo cierto, es que los años y el desgaste no pasan en vano. Con todas las limitaciones técnicas que verificamos en Benegas (otra contratación realizada con las gónadas y no con la razón), éstas quedan minimizadas frente a la inoperancia de un Patricio Rubio indolente. Al menos el negro Benegas “mete la chala”, tiene fuerza y a veces incluso la encaja dentro del arco. El caso de Ubilla es patético, un jugador cuya única cualidad es la velocidad debería sincerar su actividad. Que se vaya a pillar a los lanzas del puerto y recupere las carteras robadas.

Ciertamente ofusca bastante perder partidos con rivales menores. Nunca se debe menospreciar a algún rival, el River de Uruguay tuvo bastantes méritos pues corrió todo el partido, fue fiel a su fórmula y terminó ridiculizando a un equipo que debió presentar una propuesta similar e incluso, superar a su rival. Ya sea por historia y por valorización de su plantilla, a lo menos no se debió perder y menos por un marcador tan desventajoso. En resumen, no hay excusa que valga, lo de anoche fue una presentación horrible. ¿Cómo se explican las salidas de Lorenzetti y Corujo? ¿A qué ingresa Pereira tan próximo a la finalización del partido y con necesidad de marcar un gol? ¿Por qué no salió Rubio? Son incógnitas que tendremos que ir despejando para saber a ciencia cierta sobre las reales capacidades de un técnico que tiene fuelle para equivocarse en la U. Sin perjuicio de lo anterior, sus errores no pueden convertirse en flagrantes y deberá poner máxima atención a la competencia local. Es cierto que la llave con River Plate es superable, mas también es cierto que era evitable la derrota tan expresiva frente a un cuadro con méritos pero bastante discreto.