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miércoles, 31 de agosto de 2016

LA DERROTA CON LA UC

Antes del partido con la UC, el periodismo deportivo criollo parodió a Jesús y revivió a la Universidad de Chile basándose en los dos triunfos anteriores: el mentiroso 4 a 2 sobre San Luis y el ilusorio 3 a 1 sobre la U de Concepción. En el artículo anterior indicamos, efectivamente, que estas victorias habían sido bastante accidentales. Por tal motivo, pese a este vano intento de resucitación, quienes hemos seguido la triste campaña de Beccacece no nos dejamos engañar y sabíamos que, probablemente, el DT no sería capaz de sacar la tarea adelante. Por desgracia, así sucedió y ahora nuestra antojadiza prensa deportiva resucita a otro muerto: Mario Salas. Al parecer, los paladines de las comunicaciones tienen una debilidad por las técnicas de reanimación y desean emular los insólitos milagros del Mesías. Sin embargo, en el universo del fútbol los muertos no resucitan jamás: las cosas se hacen bien o se hacen mal, así de simple, y la U las hecho mal hace más de cuatro años.
Vayamos al partido.
  • Desde el comienzo fue mal planteado, no en vano la UC casi anotó antes del minuto. Idéntica idiotez aconteció con Antofagasta. ¿Qué ocurre entre los dos zagueros de la U? Este maldito infierno acontece desde los tiempos de Lasarte y aún no hay una solución: defensa mal parada, desconcentrada y frágil que en cualquier momento puede ser batida. Con un pelotazo vaca basta y sobra. Azul Azul debe subirle el pelo a la dirección técnica, de lo contrario este circo continuará para siempre.
  • Vilches es un defensa tradicional y, por lo tanto, siempre rendirá más en una línea clásica de 4 zagueros. Sacarlo del área es asesinarlo y mandarlo a achicar hasta la mitad de cancha es una tremenda idiotez, pues para eso existen los volantes. Un técnico como Markarián jamás cometería ese error.
  • Otro yerro que un DT calificado no ejecutaría es hacer debutar a un tapón que quería desechar y justamente en un clásico: Ureña se vio muy incómodo, impreciso y, por lo mismo, se ganó una amarilla a los 5 minutos del primer tiempo.
  • Por si fuera poco, se insistió con Maturana por la derecha y con Fernández enganchado, en lugar de introducirlo al área contraria. Es muy fácil marcar al argentino cuando juega de media punta.
  • La presencia de Lorenzetti era una obligación, pues sólo él y el mentado Maturana son capaces de agilizar el juego con toques de primera y, por lo mismo, podrían enriquecer las subidas de Beausejour y Rodríguez.
  • Con un mediocampo mal parado es bien poco lo que se puede hacer. La U se vio lenta, predecible y daba la impresión de que sólo se dedicaba a improvisar. Fue una oncena tosca y desequilibrada que salía a pelotazos, sin generar juego. Quedó al desnudo la confusión de un DT que no ha logrado componer movimientos mecanizados, pese a que ya estuvo un semestre a cargo del equipo: la U sólo llega al arco rival debido a intentos individuales.
  • En cuanto a la UC, su comienzo fue más vivaz y ágil: salió a apretar arriba y de inmediato abría el juego hacia las puntas; sin embargo, a los 10 minutos del primer tiempo se replegó definitivamente para sólo dedicarse a contragolpear. Una vez en ventaja, hizo tiempo con descaro a través de Toselli y Álvarez. En suma, replicó el libreto de los equipos de provincia que enfrentan a la U en el Nacional: dos líneas de 4, molestar la salida y se acabó. Con eso basta para liquidar a Beccacece.
  • Los goles fueron una comedia: es inconcebible que no se haya protegido el primer palo y lo es aún más si, luego de recibir un gol ridículo debido a ese desliz, ¡se hace lo mismo en el siguiente corner en contra! ¿Qué cresta hace este DT en la semana? ¿Qué tienen en la cabeza los jugadores? Por otra parte, es cierto que Vilches se equivoca en el segundo tanto, pero Jara también: un defensa central nunca debe tirarse dentro del área si tiene al rival de frente, sólo puede hacerlo si es que debe cazarlo desde atrás. Además, un jugador de su experiencia no puede arriesgar una expulsión en un clásico por lanzar escupitajos y repartir charchazos sin sentido. Eso es de principiante. En cuanto al penal, pese a los rebuznos de Mauriziano, la falta se cobró al revés: es claro el foul de Castillo sobre Vilches. En esta jugada, el árbitro Tobar premió al tramposo. También fue claro el penal de Álvarez en contra de Matías Rodríguez, que quedó sin sanción.
  • En el segundo tiempo la UC ya reventaba la pelota desde el minuto 49 y prácticamente paró dos líneas de 5, estrategia lógica por cuanto la tarea ya estaba realizada y Salas no se quiso arriesgar. Mora perdió dos goles en 6 minutos y deberá estar en observación: si su especialidad son los tantos intrascendentes, no sirve para la U. Esta alza en ofensiva fue producto del ingreso de Lorenzetti por Ureña, tema que acabamos de abordar; sin embargo, demostrando su falta de jerarquía, Beccacece decidió sacar de la cancha a Maturana cuando se cumplía una hora de partido. Lo cuerdo hubiese sido abrirlo por la izquierda junto a Beausejour. Briceño ingresó sólo a chocar. Pero en fin, este DT no sabe nada de nada y se enreda y se enreda y se vuelve a enredar.
  • Corujo y Pereira estaban pintados para este partido, pues se requería pierna fuerte e intensidad. Otra burrada que la dirigencia le subvencionó a Beccacece.

Ahora nos referiremos a Mauriziano, quien se cansó de mentir durante la transmisión:
    1. Aseguró que la UC sobrepasó a la U “en todos los sectores del campo”: falso, la UC sólo se dedicó a contragolpear desde el minuto 10 del primer tiempo y sus goles fueron fortuitos. De hecho, la U tuvo dos ocasiones muy claras, una de Fernández y otra de Maturana.
    2. Luego, completamente ciego, indicó que “la U sólo emerge si aparece Gastón Fernández”: falso otra vez, hasta ahora el argentino sólo ha ofrecido chispazos. Lo poco bueno que ofrece la U corre por parte de Maturana, Lorenzetti, Rodríguez y Leiva.
    3. Después señaló que la UC había hecho “su mejor partido del semestre”: mentira, sólo aprovechó los errores de un equipo ridículo y luego, como ya dijimos, armó dos líneas de 5. En definitiva, como también ya aseguramos, la UC replicó el sistema de los equipos de provincia.
    4. Mauriziano se aburrió de florear a Buonanotte, cuando en realidad sólo hizo el gol, es un jugador débil y magnifica siempre. En poco tiempo los árbitros lo tendrán detectado y no le creerán nada. Mejor partido hicieron Castillo y Toselli, por ejemplo.
    5. Para finalizar, este sujeto dijo que “la U se entregó en el primer tiempo”. “Entregarse” es rendirse, así como lo hizo México contra Chile en la Copa Centenario. Pese a todo lo mal que estuvo la U, jamás se vio como un equipo cobarde. Fue atolondrada, pero no medrosa. Mauriziano no tiene juicio y sólo refleja la pobreza del periodismo deportivo nacional. Hay que ignorarlo.
Después de semejante actuación, no se puede esperar nada bueno: la U continuará siendo la oncena mediocre del semestre anterior y sólo la presencia de equipos aún más deplorables evitará que adorne la parte baja de la tabla de posiciones. Azul Azul volvió a invertir mal y en lugar de reforzarse se debilitó. En tanto, Corujo y Pereira son irreemplazables. Si, como dice el himno, vamos más allá del horizonte, sólo vislumbraremos un naufragio y un capitán con sombrero de bufón abandonando el barco.    
   

      

domingo, 28 de agosto de 2016

UN DESASTRE INDECENTE

El descalabro que vive la U es absoluta responsabilidad de Azul Azul, una concesionaria que no supo administrar la gloria: desde que se ganó la Copa Sudamericana sólo ha hecho estupideces. Podría construirse un carrusel o un museo de cera con todos los patanes que ha contratado: desde entrenadores ineptos hasta jugadores mediocres que no han aportado nada. Para más remate, se ha despilfarrado toda una generación de jóvenes formados en el club, lo que por lo demás atenta contra la identidad de la institución; de hecho, el último “éxito” al respecto ha sido el fichaje de Nazareno Solís por parte de Boca Juniors: un muchacho rápido, ambidiestro, con desborde, buena pegada y absolutamente agradecido. Pero claro, era más importante la opinión de Lasarte, un DT perezoso que estuvo un año de más y que jamás debió tener el poder de desechar a niños formados en casa, menos aún para mandarlos a la Primera B argentina. ¿Qué clase de directivo tolera algo así? ¡Todos los entrenadores son aves de paso y las dirigencias tienen la obligación de proteger a los jóvenes que ha formado! ¡Tan difícil es entenderlo! Azul Azul obra como el aborigen que cambia oro por pedazos de vidrio. Ignorantes, prepotentes y fracasados: mientras más invierten, más debilitan al equipo. Son una paradoja viviente. Debieran ser más consecuentes con su propia necedad y disfrazarse del Chapulín Colorado o de algún otro personaje de comedia absurda, así vagarían con la irrisión a cuestas, como si tuvieran una joroba de aserrín.
El caso Beccacece es la guinda de la torta: apenas llegó causó problemas, inmiscuyéndose en un camarín que no era el suyo y en un proceso que aún no finalizaba. Si consideramos, además, que el equipo venía de ganarle la final de la Copa Chile al eterno ladrón, el despropósito y la descortesía hacia el plantel fueron de antología. ¿Cómo un dirigente permite semejante ordinariez? Este capítulo fue tan patético, que de no ser precisamente por los tres puntos ganados a Huachipato en el último pleito de Lasarte, la U pudo haber estado a dos unidades del descenso durante gran parte del último campeonato.
A Beccacece se le ha permitido tomar decisiones apresuradas que sólo han contribuido a empeorar el rendimiento: se fue Magalhaes, que con todas sus deficiencias aportaba mucho más que el discreto Monzón, quien a su vez sólo vino a adornar la banca. Se fue José Rojas y llegó Jara, ¿lo ha hecho mejor? Por supuesto que no; además, sus actitudes de matón degenerado dan vergüenza ajena y son un mal ejemplo para todos los niños del país. Ahora se fue Osvaldo González y llegó Vilches, ¿es más? Tampoco. A propósito, ¿qué fue del excelente Nicolás Ramírez? ¿También terminará reforzando la competencia como lo hacen en la actualidad Valber Huerta y Christian Bravo? Se fueron dos seleccionados uruguayos, ¡seleccionados uruguayos! Eso es desconocer la historia del fútbol sudamericano, así de simple.
En cuanto a la táctica, ni hablar. Beccacece no ha sido capaz de armar un mediocampo cuerdo; de hecho, tiene al mejor volante foráneo del torneo en la banca: Lorenzetti. Es curioso que en los foros haya tantos hinchas azules que lo critican. Seguramente son imberbes que recién están viendo fútbol y que aún no entienden la importancia que tiene el diminuto mediocampista: toca de primera, acelera el juego, los ayuda a todos y convierte en pelotas de fútbol cada uno de los rústicos melones y zapallos que le entregan sus compañeros. Es todo lo contrario del anodino y triste Ramón Fernández, por quien se pagó más de un millón y medio de dólares, increíble, ¡estos dirigentes son tan ciegos e ignorantes!
El actual DT insiste en utilizar a Maturana por la derecha y en incluir a Martínez como titular, pese a su bajísimo desempeño. Él debe ganarse el puesto, como cualquier otro. Con Reyes, Zacaría, Lorenzetti y Leiva habría algo más de lógica. Otras alternativas son Shultz y los mentados Maturana y Martínez. ¿Enganchar a Gastón Fernández como media punta? Eso es una estupidez, pues el trasandino es un delantero neto y debería acompañar a Mora todo el tiempo. Si bien se reconoce que Beccacece lo hace jugar incómodo, la falta de sangre de este supuesto refuerzo ya comienza a molestar: ¡compadre, si usted pierde la pelota, debe romperse el lomo para recuperarla y no quedarse parado como un holgazán! Y esto es precisamente lo que no ven quienes cuestionan a Lorenzetti: pese a su reducido físico, es muy valiente, sale a trabar igual, pelea todas las pelotas, corre los 90 minutos y nunca se lesiona. Si Mora y Fernández no rinden, debe acudirse a Taiva y a Briceño; por lo demás, se necesitan juveniles en cancha para cumplir con la norma del torneo.            
La verdad de Azul Azul es que, cuatro años después de tener al mejor equipo de Sudamérica, posee el peor cuadro de la Primera División chilena: en la competencia anterior sólo ganó dos partidos y llegó a estar a 5 puntos del descenso con una plantilla millonaria. Se salvó sólo porque había equipos aún más mediocres. En cuanto a este torneo, el triunfo ante San Luis fue engañoso: antes del segundo gol a favor, los quillotanos tuvieron dos mano a mano con Espinoza y el empate ya era palpable. La U de Concepción, en tanto, venía de jugar en la altura a mediados de semana y, por lo mismo, estuvo muy perdida en los primeros minutos. El resto son dos derrotas y un triste empate de local con Antofagasta. 
Nuevamente se tendrá una campaña horrible que será inversamente proporcional a la inversión. ¿Cuándo terminará este ciclo nauseabundo? Sólo cuando los genios de Azul Azul entiendan que, antes de traer monigotes, deben contratar un cuerpo técnico de nivel sudamericano. Bauza estuvo disponible al menos dos veces y ahora es el técnico de la selección Argentina. Sin comentarios.