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miércoles, 11 de febrero de 2015

Desafío Libertadores: un obligatorio cambio de rumbo.

El actual momento de la U no es el que esperábamos, si bien fuimos cautos en señalar que Lasarte había hecho un extraordinario trabajo con un plantel muy limitado. Y es que, pese a ello, sí tenía el plus de contar con gente como Herrera, Corujo, González, Martínez, Espinoza, Canales e incluso podríamos considerar a Rubio.
La alarma radicaba en que, precisamente, el título del 2014 fue conseguido gracias a estas piezas claves, lo que podría generar inestabilidad si alguna de ellas bajaba su rendimiento o sufría alguna lesión de cuidado. Y esto fue lo que efectivamente sucedió: Herrera, González, Rojas y Espinoza han tenido bajísimas presentaciones y con ello se perdió la solidez defensiva que se mostrara anteriormente. A ello deben sumarse las contusiones de Martínez y Canales, más la partida de Rubio.
En el bajón de la U también influyen algunos aspectos externos, como la horrenda planificación del “Sucio” Jadue, lo que causó estrés, imposibilidad de recuperar el físico e inviabilidad de planificar los dos frentes. Para más remate, se impuso la regla absurda de permitir sólo tres incorporaciones, lo que deja a los azules en notoria desventaja respecto de los planteles foráneos que sí pudieron potenciarse.
Por otra parte, no es coincidencia que este escenario de baja productividad tenga como protagonistas a quienes acumulan más de 540 minutos jugados; es decir, a titulares inamovibles. Pero aún más preocupante es el hecho de que se siga citando a elementos que no tienen nivel: Cortés, Gutiérrez y Fernández.
La sanción que arrastra Corujo desde su paso por Cerro Porteño obliga a cambiar y rediseñar un puesto que es crucial en el certamen continental. Paulo Magalhaes es un jugador que tiene condiciones físicas, pero su desempeño es siempre un misterio: en ocasiones realiza partidos aceptables y a veces ejecuta actuaciones para el olvido. Esperemos que Paulo dé con la cara positiva de la moneda.
En el mediocampo “la pólvora, ya esta inventada”: la dupla de contención compuesta por Martínez y Espinoza debe ser la oficial. Martínez ha demostrado explosión, rapidez y gran identificación con la camiseta. Lasarte no puede excluirlo porque tiene mayor nivel que Pereira y en los partidos de Copa es fundamental la buena entrega de balón en la salida. En la función creativa, Lorenzetti y Rodríguez deben tener la responsabilidad de dirigir el ataque, pues Fernández carece de la profundidad y del peso que debe tener un 10: se desenvuelve como un jugador de baby fútbol, toca siempre para el lado y abusa del pelotazo sin intención.
Lorenzetti no ha tenido un acompañante cabal. Gustavo es un “jugador copero”, incansable, siempre se muestra como opción de pase, entrega el balón de primera y le otorga dinámica al juego. Rodríguez debiese jugar a lo menos 45 minutos ante Unión Española para que entre en ritmo antes del cotejo contra Emelec.
Analizando los últimos rendimientos de la línea ofensiva,  la opción de insistir con tres delanteros debe ser desechada, ya que aquello conlleva incluir a Gutiérrez, C. Cortés o Ubilla, lo que sería un despropósito dadas las numerosas y estériles oportunidades que han tenido: siempre realizan actuaciones deplorables, física y futbolísticamente.
Leandro Benegas y Gustavo Canales deben ser los artífices ofensivos, pues se caracterizan por su valentía, valor que en la Copa Libertadores se convierte en un requisito sine qua non.
Pese a todo lo anterior, Martín Lasarte aún puede corregir la productividad individual y colectiva. Una buena actuación en la Copa puede provocar un punto de inflexión para el resto del semestre. Hay que confiar en las condiciones y en la sabiduría del cuerpo técnico, así como también en la entrega y en la mística copera de los referentes del plantel, quienes pueden ser capaces de generar “un obligatorio cambio de rumbo”.
En síntesis, la formación que debiese presentar la U ante Emelec es: Herrera; Magalhaes, González, Suárez, Rojas; Espinoza, Martínez, Rodríguez, Lorenzetti; Benegas y Gustavo Canales.
Fixture:
Universidad de Chile v/s Emelec
Martes 17 de febrero
19:15 horas
Internacional v/s Universidad de Chile
Jueves 26 de febrero
20:15 horas
Universidad de Chile v/s The Strongest
Jueves 5 de marzo
21:30 horas
The Strongest v/s Universidad de Chile
Miércoles 18 de marzo
Por definir
Universidad de Chile v/s Internacional
Jueves 16 de abril
20:00 horas
Emelec v/s Universidad de Chile
Miércoles 22 de abril
15:30 horas

Por Cristóbal Cornejo. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Huachipato 2 – Universidad de Chile 2

Más de lo mismo: Lasarte insiste en la dupla Lorenzetti-Fernández, a sabiendas de que este último ya no rindió. Lo lógico, considerando las molestias de Espinoza, era armar un mediocampo con Corujo, Martínez, Pereira y Lorenzetti. Es más, si aún persistían las incomodidades en el tobillo de Canales, a este cuarteto se le debía sumar Rodríguez para dejar a Benegas solo en delantera.
Más de lo mismo: nuevamente ingresa Gutiérrez a hacer el loco. No es posible que este jugador sea incapaz de parar UN SOLO Y PUTO BALÓN.
Como sea, la U estuvo abajo en el marcador dos veces debido a un par de zapallazos y al menos batalló hasta igualar el pleito, con otro par de zapallazos.
Lo que realmente preocupa es la facilidad con que le llegan a Herrera, el motivo es que el mediocampo de contención está divorciado de la zaga y entre ambas zonas hay un vacío que explotan los rivales a través de pelotazos o realizando un simple uno-dos a espaldas de los laterales o entre González y Suárez. ¿Cuál es la solución? Simplemente establecer un 4-4-2 o un 4-5-1 (dependiendo de las lesiones de turno) y que se ejecute un pressing en el sector medio, no en tres cuartos de cancha, pues aquello requiere un esfuerzo enorme y en estos momentos el equipo está cansado: está pagando el estrés del torneo anterior y la ausencia de una pretemporada regeneradora.
Está claro que este campeonato ya se perdió; sin embargo, aquello puede resultar beneficioso si se pretende al menos llegar a cuartos de final en la Copa Libertadores. Y es que a pesar de lo que aseguran las hienas de la prensa, el fútbol es un deporte que aún posee aspectos indescifrables: muchas veces, y pese a su mayor complejidad, acontece que un equipo rinde más en un torneo internacional que en su propia liga. Las causas de esto tal vez radiquen en el aliciente que implica participar en campeonatos continentales o en que el cuerpo técnico es más hábil planificando clasificaciones en grupos eliminatorios (o en un play-off) que en una tabla con puntaje acumulado. En fin, nunca existe una sola razón. En el caso de la U, por ejemplo, basta recordar los procesos de Miguel Ángel Russo y de Gerardo Pelusso: ambos fueron semifinalistas de Copa y tuvieron un bajo desempeño en el torneo nacional. Esperemos que tal sea el caso de este semestre. Por lo demás, pelear una Copa a fondo los primeros 6 meses y hacer lo mismo en el segundo torneo del año, pero a nivel local, es una fórmula bastante eficaz que ya fue empleada con éxito por el Vélez Sarsfield de Gareca.
Por ahora, habrá que conformarse con que Lasarte deje de incluir quesos; con que armonice la zaga y el sistema de contención para así no facilitarles la tarea a los ratones; con que le dé más oportunidades a Ortiz, Bryan Cortés, Carmona y Cuevas; con que incluya de una vez a Rodríguez; y con que le diga a Benegas cuatro cosas:
  1. Que nunca más le dé excusas a los árbitros para perjudicar a la U.
  2. Que no está jugando una pichanga de barrio.
  3. Que juegue al luche para entrenar la pierna derecha.
  4. Y que si tiene la inquietud, sólo el día que haga un gol importante y definitorio puede agarrarse la corneta.  

miércoles, 4 de febrero de 2015

Y llegó el desastre

Tres derrotas consecutivas que son idénticas: los rivales esperan agazapados y contragolpean a un equipo que defiende con un terceto y que se farrea al menos 4 goles por partido. 
La llegada de Lasarte había devuelto orden y seriedad; además, debutó con un inesperado título. Sin embargo, este comienzo de torneo ha sido muy complejo debido a sus malas decisiones y también, para ser justos, a ciertos accidentes:
  1. Las lesiones severas de Canales, Martínez y Ubilla.
  2. El éxodo repentino de Rubio, quien pese a su irregularidad al menos anotaba goles de vez en cuando.
  3. La partida de Marín, que frenó la llegada de otro refuerzo ofensivo.
  4. Los problemas de salud del propio cuerpo técnico: Lasarte y Neme aún están convalecientes de sus respectivas operaciones.
Sin poder contar con los delanteros titulares del campeonato anterior, el DT resolvió utilizar a Gutiérrez y César Cortés, quienes no están en condiciones de competir en la Primera División. Pese a ello, les siguió dando oportunidades que no merecían. Lo más conveniente era variar el sistema táctico: se conforma una línea de 4 para que Rojas ataque mientras un volante de quite lo cubre, se sube definitivamente a Corujo al mediocampo y se incluye al discreto Magalhaes o al juvenil Grünwald como lateral derecho. Así, considerando los lesionados, una oncena cuerda para debutar este 2015 hubiese sido la siguiente: Herrera, Magalhaes o Grünwald, González, Suárez y Rojas; Corujo, Espinoza, Pereira, Lorenzetti y Carmona; Benegas solo (¿este delantero es más que Duma? Ya se verá). En la actualidad, considerando los malos resultados y los contusos que no están al 100%, esta propuesta adquiere aún más validez, pues la U no se regalaría en defensa, tendría un mediocampo fuerte y se evitaría la molestia de incluir lastres que ni siquiera debieran adornar la banca: los desempeños de Fernández, Gutiérrez y César Cortés han sido patéticos y le han restado oportunidades a elementos como Ortiz, Cuevas, Carmona y Bryan Cortés.
Más allá de las derrotas, lo que exaspera es la falta de reacción del técnico, quien no varía una estrategia que fue detectada por todas las lauchas, quien no ha trabajado los remates de media distancia, quien ejecuta cambios tardíos (Maximiliano Rodríguez ingresa quedando 10 minutos) y algunos incomprensibles (¿Cereceda por Lorenzetti?), quien al parecer aún tiene fe en la resurrección de algunos cadáveres y quien además no se atreve a sacar de la titularidad a jugadores que están debajo de su nivel habitual: Osvaldo González anda muy mal desde la caída ante Wanderers y en el primer gol de Iquique no se entiende qué quiso hacer metiéndose en la espalda de Corujo. También quedó en evidencia la torpeza de Benegas, quien se perdió dos goles impresionantes en el primer tiempo: esperemos que no sufra el síndrome de encogimiento que han padecido todos los rancagüinos que llegaron a la U. A propósito, Benjamín Vidal pecó de inocente y debió cortar sin asco a Bogado en el segundo gol, la expulsión daba lo mismo.
En fin, es hora de que Lasarte golpee la mesa y excluya a quienes no están rindiendo. De aquí en adelante veremos de qué está hecho y ojalá nos demuestre que la estrella Nº 17 no fue una casualidad en su carrera. Por último, abusando del optimismo, esta verdadera renuncia al torneo local servirá para concentrarse exclusivamente en la Copa Libertadores. Para eso debe hallar la oncena, le queda poco tiempo y nos tinca que el Inter de Porto Alegre es mejor que Cobresal, Wanderers, Antofagasta e Iquique. Nos tinca nomás.

  

sábado, 17 de enero de 2015

Wanderers 3 – Universidad de Chile 2

En el comentario anterior habíamos alabado el mediocampo de la U y lo catalogamos como el mejor del torneo, también resaltamos la gran cohesión que poseía con la línea de zagueros; pues bien, ninguna de las dos zonas le hizo honor a semejante epíteto y se perdió un partido absurdo ante un equipo discreto que se limitó a parar dos líneas de cuatro.
Más allá del pésimo arbitraje de Puga -que cobró “faltitas” todo el pleito, que se comió un penal enorme y que no dio el tiempo de descuento que correspondía-, hoy se perdió debido a la tozudez de Lasarte: Enzo Gutiérrez y César Cortés no deben jugar jamás, pero el DT insiste con ellos y con mucha impotencia debe tolerarse la ineficacia de dos pavos que no saben definir, que no aguantan la marca, que pierden balones ridículos, que tienen aserrín en la cabeza y hielo en las venas y que, en definitiva, no poseen las condiciones atléticas para desempeñarse en la Universidad de Chile. Y el problema no es sólo individual, pues al ser un cero a la izquierda entorpecen la labor de Mathías Corujo y la de José Rojas, fraccionando dos ejes de ataque que son muy importantes para los azules. Ni hablar de los puntos menos por causa de las ocasiones de gol desperdiciadas. La pregunta es: ¿por qué cresta Lasarte insiste con estos paquetes? ¿Su paternalismo se transformó en enfermedad? ¿Será una orden de los dirigentes? El asunto es incomprensible, pues cuando estos dos lastres están en la cancha, la U juega con 9 hombres, así de simple. Se entiende que la partida de Rubio y de Duma más las lesiones de Canales y de Ubilla compliquen el panorama, pero una cosa es que estos últimos no estén disponibles y otra es que sólo se pueda echar mano a dos rémoras en lugar de variar la táctica, la que por lo demás comienza a ser leída por todos los entrenadores ratones de Chile. ¿Tan descabellado es que juegue Sebastián Martínez para enriquecer el medio y soltar más a Corujo y a Espinoza? ¿O que entre Ortiz por la izquierda? ¿O que Carmona reemplace a una de las dos vacas desde el comienzo? Perfectamente puede jugar sólo Benegas al frente del ataque, si es que la oncena posee desborde por ambas puntas y buenos habilitadores.
Para más remate, estuvieron mal Osvaldo González y Cristián Suárez, ambos con un miedo infantil al pelotazo y dándose vuelta en los dos primeros tantos del rival. ¿Harán lo mismo jugando contra el Inter de Porto Alegre? Los zagueros centrales deben trancar con la cara si es necesario, ya basta de mariposeos. Por su parte, Guzmán Pereira y Gonzalo Espinoza tampoco se desempeñaron bien: el primero perdió la marca del Luna varias veces y Espinoza se sobró demasiado, una vez más se creyó artista y buscó el elogio barato que se le proporciona a los saltimbanquis. Herrera se vio lento y pesado en los goles, aunque como ya señalamos, sus compañeros no lo defendieron como corresponde. Así las cosas, sólo Corujo, Rojas, Lorenzetti y Benegas mantuvieron un rendimiento estable. 
Una lástima, la U sigue dando ventajas debido a una obcecación contraproducente y, siguiendo la lógica matemática del torneo anterior, sólo puede perder dos puntos más. Una cosa está clara: es la testarudez del cuerpo técnico la que atenta contra la buena fortuna que se tuvo en el campeonato pasado. Y es que aún hay algo que Lasarte debe aprender: los tontos malos traen mala suerte.    

lunes, 12 de enero de 2015

Análisis individual ante O'Higgins

En el reencuentro de la Universidad de Chile con su gente, se observó una excelente presentación del equipo de Lasarte. La oncena plasmó una alta intensidad de juego con una actuación notable de la zaga. Muy buen desempeño de la pareja de centrales. El repliegue defensivo es rápido y ordenado. Se eleva la dupla de Espinoza y Pereira como un complemento perfecto para alcanzar quite, fuerza, rapidez y salida con buena técnica.
La U le pasó por arriba a O´Higgins, apareció el campeón y se vio un cuadro alcanzando alto rendimiento físico y técnico.
Excelente debut de Benegas, quien demostró que es un centrodelantero de calidad.
En síntesis, Lasarte hizo una buena lectura del juego y del rival, el equipo se vio seguro y con confianza en la zona defensiva, mientras que en la faceta ofensiva demostró rapidez y alta capacidad de desborde por los costados.

Johnny Herrera: parece una constante su buen rendimiento, mantuvo la valla en cero debido a una estirada tremenda tras el cabezazo de Calandria, quien ya gritaba el gol. Posteriormente, logró salvar un remate de media distancia que era dificilísimo. El penal fallado empañó en parte una actuación enorme del referente azul.

Mathías Corujo: el uruguayo es pieza fija en el buen rendimiento del equipo, aportó entrega y despliegue físico y cada vez logra mayor equilibrio entre su buen rendimiento ofensivo y defensivo. En este partido se mostró constantemente como opción de pase para sus compañeros. Corujo es un jugador que contagia solidaridad e intensidad.

Osvaldo González: buen partido, rápido y sólido en los mano a mano. Hizo desaparecer a Calandria, logro dar seguridad en el juego aéreo, aportó salidas limpias y siempre buscó generar juego desde el fondo. Osvaldo tiene nivel de seleccionado nacional y es sin duda el mejor central del fútbol chileno.

Cristián Suarez: “Banana” está definitivamente en su puesto. Se vio seguro y atento durante todo el partido y le ganó la pulseada al difícil Lezcano. Muy bien físicamente, rápido y aportó mucho en el juego aéreo. Junto a Osvaldo González logró que O´Higgins no llegara al arco durante todo el primer tiempo.

José Rojas: buen partido del capitán. Cubrió toda la banda izquierda, ofensiva y defensivamente logró abrir la cancha y otorgarle profundidad a los ataques. En uno de los desbordes entregó la asistencia para el 2-0 de Enzo Gutiérrez. En lo defensivo le ganó a Lisio y Opazo cada vez que se le requirió.

Guzmán Pereira: ha elevado mucho su rendimiento, se devoró la cancha, quitó balones y aportó mucha fuerza al mediocampo. Logró aumentar su porcentaje de pases bien realizados y cada vez hace mejor dupla con Espinoza. Confirmó nivel de titularidad.

Gonzalo Espinoza: excelente dupla con Pereira, logran mixtura perfecta entre fuerza, buen fútbol y salida limpia a ras de suelo. Espinoza es un jugador completo, le ganó todo el partido al “insoportable” Leal, quien se cansó de reclamar. Espinoza colabora con salida rápida cuando es necesario y también contribuye a la pausa cuando la U debe ordenar los ataques. Mordió y realizó presión intensa en el mediocampo.

Gustavo Lorenzetti: con solo 42 minutos jugados el “Duende” demostró su calidad. Hacía un excelente partido, con su habitual visión panorámica para abrir el juego. Realizó un exquisito pase de borde externo para que Benegas abriera el marcador. Esperemos que la lesión no sea nada grave y que contemos pronto con su talento.

Enzo Gutiérrez: si no es su mejor partido en la U, pega en el palo. Se le abrió el arco, le hicieron el penal y corrió y presionó en tres cuartos de cancha. Si bien los goles debía anotarlos por la fácil posición que tenía, con Enzo nada es certeza y debemos agradecer su buen rendimiento. Por el bien de él y de la U, esperemos que eleve aún más su nivel.

Leandro Benegas: notable estreno en la titularidad. Es un delantero pesado que incomodó todo el partido a los centrales de Rancagua, los guapeó y demostró que sabe jugar de espalda al arco. Coronó su buena actuación con un golazo de media vuelta, remate cruzado que dejó sin ninguna opción al arquero rival. Buena actuación del argentino y se eleva como la mejor alternativa para hacer dupla con Gustavo Canales. No le pesó la camiseta.

César Cortés: el más bajo de los once. Aún cuando ha mejorado su rendimiento en comparación a partidos anteriores, no tiene nivel para ser titular. Más allá de algunas apariciones esporádicas, no tuvo mayor trascendencia.

Cambios:

Joao Ortiz: entró por César Cortés y lo hizo bien. Mostró ganas, rapidez y aportó con la asistencia en el 3-0. En pocos minutos demostró ser alternativa para la banda izquierda.

Ramón Fernández: entró por Lorenzetti. Tuvo pocos aportes durante su ingreso. Intenta ser motor del juego ofensivo, pero no resulta. Peca de abusar del juego corto y sin impacto.

Paulo Magalhaes: reemplazó a Enzo Gutiérrez, tuvo escasos minutos en cancha y no es posible calificar su actuación.


Por Cristóbal Cornejo Sánchez


sábado, 10 de enero de 2015

Universidad de Chile 3 – O’Higgins 0

Durante la semana aconteció un suceso ambiguo: la partida de Patricio Rubio. Por una parte, atendiendo su irregularidad, el hecho no parecía descabellado; sin embargo, había sido el goleador del equipo, era del gusto de Lasarte y, lo más importante, su salida implicaba la titularidad de dos elementos de bajo rendimiento: Enzo Gutiérrez y César Cortés. Para más remate, ante O’Higgins ambos ingresarían desde el comienzo. Se esperaba lo peor…
Pese a ello, el pleito ante los rancagüinos fue unilateral, la U dominó absolutamente todos los sectores de la cancha y, por lo mismo, enseñó el trabajo que el cuerpo técnico ha realizado desde su llegada: aunque parezca un sueño luego de tres direcciones nefastas, los azules presionan en tres cuartos de cancha y ahogan al rival ocupando cada sector del campo contrario. En este instante, el mediocampo de la U debe ser el mejor del torneo, pues armoniza los componentes de todo equipo pesado: pierna fuerte, sacrificio, seguridad, velocidad e inteligencia. Hoy todo esto fue confirmado gracias al alza espectacular de Guzmán Pereira, la solidez de Espinoza, la celeridad y pericia de Corujo y el momento extraordinario de Gustavo Lorenzetti, cuya habilidad e imaginación están por sobre el promedio. Ramón Fernández desentona entre sus compañeros y el arribo de Maximiliano Rodríguez debiera desplazarlo a la suplencia perpetua.
Otro aspecto destacable es la cohesión de una zaga que casi siempre se conforma con una línea de tres: gran presentación de González, Suárez evolucionó notablemente y Rojas se siente muy cómodo al estar más libre. Asimismo, Herrera corroboró que es el mejor portero del campeonato y evitó el descuento con dos atajadas monstruosas. Aunque no volverá a patear penales.
Por desgracia, el problema son los delanteros… Sin Rubio y sin Duma, las opciones en ofensiva se limitan a cinco jugadores: Canales y Ubilla, que están recuperándose, más el recién llegado Leandro Benegas y los mentados Gutiérrez y Cortés. Este último no tiene salvación, pues un puntero que juega con su perfil no puede fallar todos los centros que ejecuta, además es lento y le teme al roce. La breve actuación de Ortiz debiera relegarlo a la banca para siempre. Gutiérrez, por su parte, anotó dos veces jugando mal y sólo eso se le puede exigir: que no falle los goles cantados, pues es un futbolista discreto y eso no cambiará. En cuanto a Benegas, está en pleno proceso de adecuación a la estrategia de Lasarte y, en definitiva, debe aprender a jugar en un cuadro que ataca los 90 minutos, cosa que jamás ha hecho, por eso terminó muy cansado. Pese a ello, se mostró ganoso y cumplió con el gol más relevante del compromiso.
Insistimos en destacar al cuerpo técnico charrúa, un grupo de profesionales serios y decentes que en poco tiempo han convertido a la U en el equipo más compacto de Chile. El tema es que esa consistencia tiene que afianzarse con goles y hay piezas que deben reemplazarse definitivamente. Hoy quedó demostrado. Tal vez la solución sea jugar con un 3-5-2 en el que el desborde por la derecha quede en manos de Corujo y por la izquierda a cargo de Rojas y Rodríguez. Así las cosas, una sensata formación de la oncena sería: Herrera; González, Suárez, Rojas; Corujo, Pereira, Espinoza, Lorenzetti y Rodríguez; Canales y Benegas. Quienes debiesen alternar son Martínez, Ubilla, Ortiz, Bryan Cortés, Carmona, Cuevas y Vidal. Gutiérrez está en deuda pero acaba de tomar aire, veremos qué pasa con él.
En fin, al menos ya recuperamos el decoro.
Saludos a todos los azules del mundo.

       

domingo, 4 de enero de 2015

Cobresal 1 – Universidad de Chile 1

Antes del partido, la alineación dispuesta por el cuerpo técnico ya parecía extraña: insistir con Enzo Gutiérrez para relegar a Leandro Benegas e incluir por enésima vez a Ramón Fernández como titular parecía una terquedad injustificada. Pues bien, el pleito lo confirmó: se trató de un juego bien planteado tácticamente en el que se debió haber goleado, pero el anodino desempeño de Rubio y Gutiérrez, más la inoperancia de Fernández, generaron un empate agónico que a estas alturas confirma el hastío respecto de esos jugadores y del enervante César Cortés, un puntero viejo que no sabe centrar.
La U al menos desperdició 7 goles cantados y estuvo a punto de perder debido a la enigmática y enfermiza obstinación por elementos que ya definitivamente no rindieron. ¿Gutiérrez es más que Duma? ¿Fernández es más que Carmona? Por supuesto que no. Tal vez los dirigentes crean que dándoles minutos a estos paquetes podrán venderlos algún día, pero nosotros les tenemos malas noticias: eso jamás pasará. El síndrome Morante-Civelli está a la vuelta de la esquina: plata perdida y nueva herencia fétida de Yurazseck.
Este empate debiera significar la determinación de que las oportunidades para los jugadores mediocres se acabaron, pues lo contrario conlleva perder puntos absurdos y sobrecargar al resto con el trabajo que los incapaces no ejecutan. ¿Lasarte se atreverá a ser estricto alguna vez o seguirá prefiriendo la concordia en el camarín?
El torneo recién obtenido tuvo como beneficio el hallazgo de una columna vertebral a la que sólo bastaba añadirle delanteros de peso y un mediocampista ofensivo con potencia. Desgraciadamente, la partida del insípido Marín limitó uno de los cupos y es imperioso que llegue otro agente de ataque, además de Benegas. Ya no se puede esperar nada de Gutiérrez, Fernández y Cortés, a lo que debemos sumar la inestabilidad de Rubio y de Ubilla. Por desgracia, el perjudicado será Duma, quien a pesar de su tibieza fue figura en un clásico y anotó el golazo de la final contra la UC por Copa Chile, papel que los cuestionados fardos nunca desempeñarán.
En cuanto al pleito en sí, durante los primeros 45 minutos la U ejerció un dominio absoluto gracias a la gran distribución del balón en tres cuartos de cancha y a la sobresaliente actuación de Suárez, González, Corujo, Guzmán Pereira, Espinoza y Lorenzetti. Sin embargo, Rubio y Gutiérrez malograron dos ocasiones cada uno  y el marcador terminó en blanco de manera descabellada. En el segundo tiempo, el ingreso de Benegas tardó demasiado y se cansaron Corujo, Espinoza y Rojas; de hecho, el gol de Cobresal aconteció luego de que Espinoza se diera vuelta por miedo a la pelota de vóleibol y de que Rojas perdiera la marca ridículamente. Gonzalo Espinoza es un gran jugador, pero a veces recrea los arrebatos de estrella que asediaban a Marco Estrada. Aún debe crecer. Por suerte, cuando se jugaban los descuentos, Suárez anotó el empate y evitó un debut grotesco.
Más allá de los merecimientos que efectivamente enseñó en el campeonato pasado, para levantar su decimoséptima copa la U también contó con suerte; mas, la fortuna no siempre se repite y el empate ante los nortinos es una muestra de aquello. Contra rivales más competentes no podrá desplegarse la misma farra enfermiza y de ahí la urgencia de que el equipo sea enriquecido con jugadores más enérgicos. La historia de la Universidad de Chile es un ejemplo de pundonor y perseverancia; por tal motivo, es justo desterrar a las sombras enclenques que no aportan nada. Esto es lo que deben aprender los muchachos de la cantera.