Vistas de página en total

domingo, 25 de septiembre de 2016

Universidad de Chile 1 - Palestino 0

Hasta la semana pasada, la realidad del equipo era muy compleja: no tenía ideas, sólo obtenía malos resultados y enseñaba un bajísimo nivel táctico. El cambio del cuerpo técnico ayudó a descomprimir el camarín. Se observó una energía renovada y continuó la tónica de cada año: la gente apoya y está presente en los buenos y en los malos momentos.
En lo futbolístico, se le ganó a un equipo difícil que en el primer semestre le había dado una lección de futbol a los azules. La U esta vez fue práctica e hizo lo que un cuadro en momentos arduos debe realizar: analizó al rival, eligió con buen criterio los jugadores y los ubicó en puestos en los que tienen experiencia. En otras palabras, no inventó nada y tampoco forzó decisiones extrañas. El cuerpo técnico mostró la experiencia necesaria para conseguir una victoria que estaba esquiva.
La U jugó ordenadamente, armándose de atrás para adelante, sin grandes discursos ultra ofensivos: entendió que primero se requiere la seguridad defensiva para posteriormente llegar al área adversaria.
Monzón y Matías Rodríguez subieron el nivel que venían mostrando; por otra parte, se alineó a Lorenzetti como el acompañante de Lorenzo Reyes, lo que generó un mejor manejo del balón cuando era recuperado.
Se sigue esperando más de Fernández y de Zacaría, quienes no tuvieron el protagonismo necesario y se diluyeron con el correr del partido. Muy buen encuentro de Mario Briceño.
En síntesis, se volvió a la victoria en un momento muy complejo y es muy importante darse cuenta de que una golondrina no hace la primavera: la última vez que se halló el triunfo, se pensó que ya había pasado la tempestad y, de pronto, retornaron las derrotas ridículas. El equipo debe aprender de este momento y trabajar con más fuerza para posicionar al club en el lugar que se merece.
Buen debut de los hermanos Castañeda y de Musrri, quienes al estar identificados con la institución adquieren más peso inmediatamente. Es de esperar que este sea un cambio de rumbo.

Los jugadores, uno a uno:

Fernando De Paul: debutar en la U es difícil, más aún si se debe reemplazar a Herrera. De Paul lo hizo de excelente forma, mostró tranquilidad y sólo dudó una vez, salvando la situación con un manotazo que no rifó. Además, también en el segundo tiempo, tapó un difícil tiro cruzado. Es un buen reemplazo para el arco azul.

Matías Rodríguez: era el encargado de abrir la cancha por la derecha y durante el primer tiempo no tuvo un buen rendimiento, en el segundo se vio más activo y tuvo una llegada en la que se apuró en rematar. Debe ser más protagonista, por ser un referente del plantel y porque se vienen dos desafíos que definirán el semestre.

Alejandro Contreras: de la pareja de centrales es el más eficiente. Había tenido altibajos en los últimos partidos, pero hoy fue más sólido y constante. Estuvo rápido y enseñó un buen juego aéreo. Tuvo un excelente cruce cuando Benegas estaba solo frente al arco. No se vio superado como en otros pleitos y cumplió.

Christian Vilches: de irregular partido, si bien se maneja de buena manera en el juego aéreo, persisten sus errores en la entrega y comete fallas groseras cuando debe medir los cruces y cuando hace retroceder el balón. Estos errores generaron las llegadas más peligrosas de Palestino. Cada vez suena con más fuerza la inclusión de Nicolás Ramírez en este puesto.

Fabián Monzón: en los últimos dos partidos ha mostrado mejorías ostensibles. Si bien en el primer tiempo estuvo dubitativo, en el segundo se vio más concentrado y mejor posicionado en la marca. No gravitó en ofensiva, pero fue capaz de detener varios ataques. Cumplió en esta ocasión, pero debe mejorar para adueñarse de la titularidad. Lanzó el tiro de esquina del que salió el gol de Briceño.

Lorenzo Reyes: tiene buen despliegue físico, hoy corrió y se mostró activo; sin embargo, ha bajado su nivel. Se vio con dificultades para administrar el balón y realizó faltas innecesarias. Me parece que el trabajo que pueda realizar el cuerpo técnico para una mayor conexión con Lorenzetti traerá buenos resultados. Aún así, es un titular indiscutido.

Gustavo Lorenzetti: buen partido del “duende”, capitaneó al equipo y se desempeñó como volante mixto, corrió toda la mitad de cancha y supo manejar de buena forma el juego cuando debía organizar los ataques. Aporta con salida limpia y al pie. Cometió varias faltas tácticas, algunas de las cuales fueron importantes para cortar la salida de Palestino. De lo mejor del equipo.

Jonathan Zacaría: de muy bajo rendimiento, no se mostró y le faltó acompañar los ataques. Está en deuda si quiere ser una real alternativa en esa posición. Hoy su banda no aportó y estuvo un poco más participativo defendiendo. El gol perdido después del pase de Fernández lo encasilla entre los de más bajo rendimiento. Beausejour debiese ser el titular indiscutido.

Nicolás Maturana: muy participativo en ataque y de buena movilidad. Creó las mejores opciones por la banda derecha. Demostró personalidad y corrió más que en otros partidos. Se retiró lesionado.

Gastón Fernández: está al debe en su rendimiento. Se nota su calidad técnica, pero le falta mayor compromiso con la explosión del ataque. Por momentos pierde balones con displicencia, lo que resulta inconcebible tras el delicado momento de la U. Tiene que mejorar mucho.

Mario Briceño: de lo mejor de la oncena. Se mostró muy activo, tuvo una entrega loable y gran despliegue físico. Corrió y pidió pelotas, se instaló entre los centrales y lo hizo de buena manera para inquietar a la defensa rival. Anotó su primer gol oficial por la U. Futuro promisorio para este joven valor. Felicitaciones.

Cambios:

Juan Leiva: entró por Maturana y trabajó fuertemente desde su ingreso. Siempre le aporta al equipo. Hoy no tuvo mucha injerencia ofensiva porque entró a defender.

Franz Schultz: entró por Lorenzetti y no lo hizo concentrado. Estuvo ausente, pero con el correr de los minutos adquirió más seguridad y quitó balones con propiedad. Al parecer, no se ve cómodo en el centro de la cancha.

Fabián Carmona: ingresó por Fernández. Estaba borrado del primer equipo. Un buen aporte por su capacidad de gol. Su inclusión es un punto a favor de Víctor Hugo Castañeda. Es un jugador que posee buenas características para ganarse un lugar en la ofensiva. Es de esperar que sume más minutos.

Por Cristóbal Cornejo Sánchez



viernes, 16 de septiembre de 2016

Supercopa: el fin de una era

La dirección autocrática de Heller fracasó y convirtió a la U en el peor equipo del fútbol chileno después de haber sido hace 5 años el mejor de Sudamérica. Y aquello es lógico: ningún club resiste dos años jugando a nada. ¡Dos años!
Obedeciendo a un razonamiento infantil, Azul Azul creyó que el logro del período 2011-2012 (un tricampeonato nacional más un trofeo continental) podía replicarse tan sólo con dinero. La mentada y exitosa fase fue producto de un trabajo que comenzó Salah, que impulsó Markarián y que sostuvo Pelusso: el equipo que recibió Sampaoli era semifinalista de Copa Libertadores y el casildense, al momento de partir, lo dejó en idéntica condición. El factor en común de aquellos años era la presencia de jugadores formados en casa y, por lo tanto, más identificados con la institución. Por otra parte, los refuerzos eran menos numerosos, pero de calidad: Montillo, Olivera, Villalobos, Matías Rodríguez, Osvaldo González, Estrada y Victorino, entre otros.
Después de aquel ciclo, comenzó el desfile de entrenadores ineptos, la contratación de refuerzos de pacotilla y los episodios de indisciplina que contaron con la subvención de los dirigentes; por ejemplo, se contrató a Suárez después de que se enfrascó en una pelea a botellazos a las 3 de la mañana, en un local nocturno y estando lesionado. En resumidas cuentas, Azul Azul se encargó de bajarle el pelo al plantel y de aceptar la inclusión de pungas retardados en lugar de contratar de manera cualitativa y de fomentar la promoción de los muchachos de divisiones menores. Tal vez esto último haya sido el único mérito de Darío Franco, junto con ganarle la Copa Chile a la UC. La dirigencia es responsable de poseer una generación perdida que, para más remate, refuerza a los adversarios, vaga en la suplencia de equipos foráneos o fueron vendidos atolondradamente: Duma, Santander, Christian Bravo, Valber Huerta, Cerezo, Grunwald, Solís, Velázquez, Cristóbal y Sergio Vergara, Leyton, Lichnovsky, Ángelo Henríquez, Nazareno Solís y un largo etcétera.
La nueva derrota ante la UC confirma un hecho que realmente entristece: la U ni siquiera es un equipo de primera división y sólo se mantiene en la categoría porque siempre hay un par de equipos aún peores. De lo contrario, ya se estaría en los potreros. ¡Y con un plantel millonario!
En cuanto al partido, Beccacece volvió a confirmar su ignorancia: la U es un equipo desordenado que improvisa absolutamente todo, que no aprende de sus errores, que regala goles inconcebibles y que saca de quicio, sobre todo por la maldita manía de salir jugando cuando no corresponde: los dos goles en contra son el resultado de perder la pelota en esa circunstancia. Los jugadores se ven incómodos, impotentes y confundidos. Hoy más que nunca se necesita la presencia de un DT experimentado que ponga orden en esta chacra vergonzosa. Vamos por parte:    
  1. Es increíble que la U no explote el ala derecha: para ello basta ubicar a Contreras como lateral y a Rodríguez como volante. Actualmente, el argentino debe recorrer una zona demasiado vasta y llega reventado, tanto a marcar como a finalizar la jugada. Otra alternativa es mantenerlo como lateral y delante de él ubicar a Schultz, para así dejar definitivamente a Contreras como zaguero central derecho.
  2. No se entiende la inclusión de Yerko Leiva en una final, si ni siquiera se lo ha considerado en la oncena que disputa el torneo cada fin de semana. ¿Cuál fue la idea? ¿Sorprender al rival? Esto fue una imbecilidad sin nombre; además, el muchacho aún no posee condiciones atléticas y, por lo mismo, necesita un trabajo de musculación serio.
  3. Si la dupla Vilches-Contreras no funcionó contra Cobresal, ¿por qué la reiteró contra la UC y más encima en una final? Lo lógico es que se incluya a Nicolás Ramírez, quien ya exhibió excelentes condiciones y, además, demostró la personalidad que muchos de los supuestos refuerzos no poseen. ¿Por qué hacer jugar a Contreras con el perfil cambiado? La consecuencia de esta estupidez es el primer gol de la UC: el ex Palestino esperó 4 botes antes de atacar el estúpido balón que le entregó Vilches. Beccacece aún no entiende que los zurdos deben jugar por la izquierda y los diestros por la derecha. Tiene caca en la cabeza. Por otra parte, insiste en adelantar a los zagueros centrales hasta la mitad de cancha. ¿Para qué? ¿Es el Viejo Pascuero de los rivales? Nuevamente, la UC ganó sin hacer nada, sólo se replegó y esperó el error. Tal cual lo hace cualquiera que enfrente a la U. Así de predecible es el esquema de este farsante.
  4. Sí Zacaría es un volante de marca con proyección, ¿para qué incluirlo de puntero izquierdo si, para más remate, jamás ha jugado en esa posición? ¿Y en una final? Este DT subnormal pretende estar innovando siempre en lugar de afianzar una oncena lógica que mecanice sus movimientos.
  5. Tampoco se entendió la exclusión de Maturana, pues es el acompañante natural de Lorenzetti en las funciones creativas. Para más remate, lo hace ingresar cuando quedan 20 minutos y lo incluye en la punta derecha. Un desastre.
  6. Lorenzo Reyes necesita un compañero en el mediocampo, debió ser Guzmán Pereira, pero ya sabemos lo que ocurrió con él. Por ahora, lo más lógico es que lo acompañen Zacaría o Juan Leiva.
  7. Gastón Fernández debe jugar en la entrada del área rival, pues es el único sector adonde pesa. Así y todo, es un jugador frío que no pelea ningún balón ni aguanta la marca. Mora es igualmente discreto. Las otras alternativas son los juveniles Briceño y Taiva.

Gracias a la ignorancia de Heller, a la indolencia de los dirigentes y a las estupideces de un argentino caradura, la U perderá la sana costumbre de ganar una Copa por temporada, logro que se concretaba continuamente desde el 2011. Es curioso que la racha se acabe justo el año en que se gastó más dinero. Flor de contradicción. Váyanse todos al infierno, viejos picantes.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Cobresal 2 – Universidad de Chile 0

La U tiene un DT que no logra plasmar su supuesta idea en la cancha. De hecho, es probable que no sólo tenga una, sino varias y todas malas. Lo más llamativo es que el equipo carece de movilidad. Quien traslada la pelota no tiene opción de pase: nadie se acerca, al contrario, todos corren esperando el pelotazo o se quedan estáticos. Ni siquiera hay rotación ofensiva. Beausejour, por ejemplo, no tiene con quién hacer una pared, pues Beccacece inserta a Maturana por la derecha y excluye a Lorenzetti, los únicos capaces de devolver un balón decente y no una sandía. Y pensar que Marino estuvo entrenando con el primer equipo...
La gran oncena de la Copa Sudamericana del 2011 se caracterizaba por la gran cantidad de variantes que tenía el eventual conductor: los laterales se desmarcaban, pasaban jugadores por la espalda, los volantes se acercaban y los delanteros picaban creando diagonales profundas que arrastraban a la zaga rival. Todo eso se logra con entrenamientos que mecanizan el juego. Por lo mismo, nos preguntamos: ¿cómo cresta entrena esta U para que todo le salga mal? ¿Por qué deben gritarles lo que tienen que hacer durante todo el partido? ¿Acaso no lo saben? La verdad es que el estático esquema azul se asemeja más a las improvisadas estrategias del fútbol amateur que a un sistema táctico de un cuadro profesional. Esto da vergüenza, más aún si consideramos el dineral que se invirtió en este fracasado proyecto.    
Beccacece alineó a Monzón para soltar aún más a Beausejour, pero aquello no dio resultado porque el argentino no aporta nada y porque el seleccionado nacional, como ya dijimos, no tiene con quién asociarse; debido a eso, casi siempre retrocede. En cuanto al resto de la zaga, se insiste en achicar desde la mitad de cancha y el primer gol de Cobresal acontece debido a eso: la defensa de la U siempre está regalada y con un simple pelotazo la complican. A Vilches no se le puede criticar: es el DT quien lo expone. Como dijimos en el artículo anterior, este zaguero rinde en una línea de cuatro clásica. ¿Qué hacía en el segundo tiempo tirando centros desde la izquierda? Para más remate, la actuación de Herrera fue pobre y se vio muy pesado. De Matías Rodríguez sólo podemos decir esto: juegue bien o mal, al menos siempre pide la pelota, corre todo el partido, es valiente y llega con opciones de gol. Lo que hoy quiso hacer Beccacece por izquierda, debe hacerlo por derecha: soltar a Rodríguez de mitad hacia arriba e incluir a Contreras como lateral. Eso implica sumar a Nicolás Ramírez a la zaga. Seguramente, no se le ocurre.
En cuanto al centro del campo, al no estar Juan Leiva, resultó misteriosa la inserción de Martínez y la omisión de Zacaría, un volante con llegada y buen remate de distancia. A propósito: ¿por qué era Martínez quien sacaba los centros por la derecha? Eso comprueba el espantoso desorden que reina en la cancha. De hecho, quedaba 1 minuto para que terminara el primer tiempo y tocaban y tocaban la pelota en el medio en lugar de meterla al área contraria de una maldita vez. Martínez pasa por un momento espantoso que se ha prolongado desde el segundo período de Lasarte. Lo más cuerdo era juntar a Reyes y Zacaría, pues el ex Huachipato luce muy solitario y requiere a alguien con más potencia y despliegue a su lado. Respecto de los mediocampistas ofensivos, Beccacece aún no reacciona y sigue creyendo que Fernández es un volante de creación: el argentino es bueno en la entrada del área y sólo ahí. Los dos volantes creativos de la U son Maturana y Lorenzetti, no hay más. Hoy ingresó Yerko Leiva: es inconcebible que ningún jugador de la cantera sea capaz de rematar con peligro desde fuera del área. Continúa el misterio: ¿qué hacen en la semana? ¿Sólo juegan fútbol-tenis?           
Los delanteros son otro problema y confirman que la U se reforzó muy mal: hay una abundancia ridícula de mediocampistas de contención y en ofensiva sólo están Mora, el mentado Fernández y los juveniles Briceño y Taiba. ¿En qué estaban pensando estos brillantes dirigentes? Simple: nunca pensaron y la U no le hace un gol a nadie.
A esta ineficacia táctica deben sumarse los bajísimos rendimientos individuales: ya nos referimos a Herrera, Monzón y Martínez. Hay que sumar a Fernández y Mora: el trasandino es un indolente que evita el contacto y que no pelea ningún balón. Además del penal infantil que perdió, pudo arremeter en el gol no cobrado a la U y, en lugar de trabar, se dio vuelta. El ex Audax, en tanto, pierde goles impresionantes. Briceño le sigue los pasos.
En fin, estas dos derrotas consecutivas contra equipos que no hicieron nada constatan la crisis azul y la peligrosa tozudez de unos dirigentes que, al parecer, sólo son buenos vendiendo calzones chinos.


miércoles, 31 de agosto de 2016

LA DERROTA CON LA UC

Antes del partido con la UC, el periodismo deportivo criollo parodió a Jesús y revivió a la Universidad de Chile basándose en los dos triunfos anteriores: el mentiroso 4 a 2 sobre San Luis y el ilusorio 3 a 1 sobre la U de Concepción. En el artículo anterior indicamos, efectivamente, que estas victorias habían sido bastante accidentales. Por tal motivo, pese a este vano intento de resucitación, quienes hemos seguido la triste campaña de Beccacece no nos dejamos engañar y sabíamos que, probablemente, el DT no sería capaz de sacar la tarea adelante. Por desgracia, así sucedió y ahora nuestra antojadiza prensa deportiva resucita a otro muerto: Mario Salas. Al parecer, los paladines de las comunicaciones tienen una debilidad por las técnicas de reanimación y desean emular los insólitos milagros del Mesías. Sin embargo, en el universo del fútbol los muertos no resucitan jamás: las cosas se hacen bien o se hacen mal, así de simple, y la U las hecho mal hace más de cuatro años.
Vayamos al partido.
  • Desde el comienzo fue mal planteado, no en vano la UC casi anotó antes del minuto. Idéntica idiotez aconteció con Antofagasta. ¿Qué ocurre entre los dos zagueros de la U? Este maldito infierno acontece desde los tiempos de Lasarte y aún no hay una solución: defensa mal parada, desconcentrada y frágil que en cualquier momento puede ser batida. Con un pelotazo vaca basta y sobra. Azul Azul debe subirle el pelo a la dirección técnica, de lo contrario este circo continuará para siempre.
  • Vilches es un defensa tradicional y, por lo tanto, siempre rendirá más en una línea clásica de 4 zagueros. Sacarlo del área es asesinarlo y mandarlo a achicar hasta la mitad de cancha es una tremenda idiotez, pues para eso existen los volantes. Un técnico como Markarián jamás cometería ese error.
  • Otro yerro que un DT calificado no ejecutaría es hacer debutar a un tapón que quería desechar y justamente en un clásico: Ureña se vio muy incómodo, impreciso y, por lo mismo, se ganó una amarilla a los 5 minutos del primer tiempo.
  • Por si fuera poco, se insistió con Maturana por la derecha y con Fernández enganchado, en lugar de introducirlo al área contraria. Es muy fácil marcar al argentino cuando juega de media punta.
  • La presencia de Lorenzetti era una obligación, pues sólo él y el mentado Maturana son capaces de agilizar el juego con toques de primera y, por lo mismo, podrían enriquecer las subidas de Beausejour y Rodríguez.
  • Con un mediocampo mal parado es bien poco lo que se puede hacer. La U se vio lenta, predecible y daba la impresión de que sólo se dedicaba a improvisar. Fue una oncena tosca y desequilibrada que salía a pelotazos, sin generar juego. Quedó al desnudo la confusión de un DT que no ha logrado componer movimientos mecanizados, pese a que ya estuvo un semestre a cargo del equipo: la U sólo llega al arco rival debido a intentos individuales.
  • En cuanto a la UC, su comienzo fue más vivaz y ágil: salió a apretar arriba y de inmediato abría el juego hacia las puntas; sin embargo, a los 10 minutos del primer tiempo se replegó definitivamente para sólo dedicarse a contragolpear. Una vez en ventaja, hizo tiempo con descaro a través de Toselli y Álvarez. En suma, replicó el libreto de los equipos de provincia que enfrentan a la U en el Nacional: dos líneas de 4, molestar la salida y se acabó. Con eso basta para liquidar a Beccacece.
  • Los goles fueron una comedia: es inconcebible que no se haya protegido el primer palo y lo es aún más si, luego de recibir un gol ridículo debido a ese desliz, ¡se hace lo mismo en el siguiente corner en contra! ¿Qué cresta hace este DT en la semana? ¿Qué tienen en la cabeza los jugadores? Por otra parte, es cierto que Vilches se equivoca en el segundo tanto, pero Jara también: un defensa central nunca debe tirarse dentro del área si tiene al rival de frente, sólo puede hacerlo si es que debe cazarlo desde atrás. Además, un jugador de su experiencia no puede arriesgar una expulsión en un clásico por lanzar escupitajos y repartir charchazos sin sentido. Eso es de principiante. En cuanto al penal, pese a los rebuznos de Mauriziano, la falta se cobró al revés: es claro el foul de Castillo sobre Vilches. En esta jugada, el árbitro Tobar premió al tramposo. También fue claro el penal de Álvarez en contra de Matías Rodríguez, que quedó sin sanción.
  • En el segundo tiempo la UC ya reventaba la pelota desde el minuto 49 y prácticamente paró dos líneas de 5, estrategia lógica por cuanto la tarea ya estaba realizada y Salas no se quiso arriesgar. Mora perdió dos goles en 6 minutos y deberá estar en observación: si su especialidad son los tantos intrascendentes, no sirve para la U. Esta alza en ofensiva fue producto del ingreso de Lorenzetti por Ureña, tema que acabamos de abordar; sin embargo, demostrando su falta de jerarquía, Beccacece decidió sacar de la cancha a Maturana cuando se cumplía una hora de partido. Lo cuerdo hubiese sido abrirlo por la izquierda junto a Beausejour. Briceño ingresó sólo a chocar. Pero en fin, este DT no sabe nada de nada y se enreda y se enreda y se vuelve a enredar.
  • Corujo y Pereira estaban pintados para este partido, pues se requería pierna fuerte e intensidad. Otra burrada que la dirigencia le subvencionó a Beccacece.

Ahora nos referiremos a Mauriziano, quien se cansó de mentir durante la transmisión:
    1. Aseguró que la UC sobrepasó a la U “en todos los sectores del campo”: falso, la UC sólo se dedicó a contragolpear desde el minuto 10 del primer tiempo y sus goles fueron fortuitos. De hecho, la U tuvo dos ocasiones muy claras, una de Fernández y otra de Maturana.
    2. Luego, completamente ciego, indicó que “la U sólo emerge si aparece Gastón Fernández”: falso otra vez, hasta ahora el argentino sólo ha ofrecido chispazos. Lo poco bueno que ofrece la U corre por parte de Maturana, Lorenzetti, Rodríguez y Leiva.
    3. Después señaló que la UC había hecho “su mejor partido del semestre”: mentira, sólo aprovechó los errores de un equipo ridículo y luego, como ya dijimos, armó dos líneas de 5. En definitiva, como también ya aseguramos, la UC replicó el sistema de los equipos de provincia.
    4. Mauriziano se aburrió de florear a Buonanotte, cuando en realidad sólo hizo el gol, es un jugador débil y magnifica siempre. En poco tiempo los árbitros lo tendrán detectado y no le creerán nada. Mejor partido hicieron Castillo y Toselli, por ejemplo.
    5. Para finalizar, este sujeto dijo que “la U se entregó en el primer tiempo”. “Entregarse” es rendirse, así como lo hizo México contra Chile en la Copa Centenario. Pese a todo lo mal que estuvo la U, jamás se vio como un equipo cobarde. Fue atolondrada, pero no medrosa. Mauriziano no tiene juicio y sólo refleja la pobreza del periodismo deportivo nacional. Hay que ignorarlo.
Después de semejante actuación, no se puede esperar nada bueno: la U continuará siendo la oncena mediocre del semestre anterior y sólo la presencia de equipos aún más deplorables evitará que adorne la parte baja de la tabla de posiciones. Azul Azul volvió a invertir mal y en lugar de reforzarse se debilitó. En tanto, Corujo y Pereira son irreemplazables. Si, como dice el himno, vamos más allá del horizonte, sólo vislumbraremos un naufragio y un capitán con sombrero de bufón abandonando el barco.    
   

      

domingo, 28 de agosto de 2016

UN DESASTRE INDECENTE

El descalabro que vive la U es absoluta responsabilidad de Azul Azul, una concesionaria que no supo administrar la gloria: desde que se ganó la Copa Sudamericana sólo ha hecho estupideces. Podría construirse un carrusel o un museo de cera con todos los patanes que ha contratado: desde entrenadores ineptos hasta jugadores mediocres que no han aportado nada. Para más remate, se ha despilfarrado toda una generación de jóvenes formados en el club, lo que por lo demás atenta contra la identidad de la institución; de hecho, el último “éxito” al respecto ha sido el fichaje de Nazareno Solís por parte de Boca Juniors: un muchacho rápido, ambidiestro, con desborde, buena pegada y absolutamente agradecido. Pero claro, era más importante la opinión de Lasarte, un DT perezoso que estuvo un año de más y que jamás debió tener el poder de desechar a niños formados en casa, menos aún para mandarlos a la Primera B argentina. ¿Qué clase de directivo tolera algo así? ¡Todos los entrenadores son aves de paso y las dirigencias tienen la obligación de proteger a los jóvenes que ha formado! ¡Tan difícil es entenderlo! Azul Azul obra como el aborigen que cambia oro por pedazos de vidrio. Ignorantes, prepotentes y fracasados: mientras más invierten, más debilitan al equipo. Son una paradoja viviente. Debieran ser más consecuentes con su propia necedad y disfrazarse del Chapulín Colorado o de algún otro personaje de comedia absurda, así vagarían con la irrisión a cuestas, como si tuvieran una joroba de aserrín.
El caso Beccacece es la guinda de la torta: apenas llegó causó problemas, inmiscuyéndose en un camarín que no era el suyo y en un proceso que aún no finalizaba. Si consideramos, además, que el equipo venía de ganarle la final de la Copa Chile al eterno ladrón, el despropósito y la descortesía hacia el plantel fueron de antología. ¿Cómo un dirigente permite semejante ordinariez? Este capítulo fue tan patético, que de no ser precisamente por los tres puntos ganados a Huachipato en el último pleito de Lasarte, la U pudo haber estado a dos unidades del descenso durante gran parte del último campeonato.
A Beccacece se le ha permitido tomar decisiones apresuradas que sólo han contribuido a empeorar el rendimiento: se fue Magalhaes, que con todas sus deficiencias aportaba mucho más que el discreto Monzón, quien a su vez sólo vino a adornar la banca. Se fue José Rojas y llegó Jara, ¿lo ha hecho mejor? Por supuesto que no; además, sus actitudes de matón degenerado dan vergüenza ajena y son un mal ejemplo para todos los niños del país. Ahora se fue Osvaldo González y llegó Vilches, ¿es más? Tampoco. A propósito, ¿qué fue del excelente Nicolás Ramírez? ¿También terminará reforzando la competencia como lo hacen en la actualidad Valber Huerta y Christian Bravo? Se fueron dos seleccionados uruguayos, ¡seleccionados uruguayos! Eso es desconocer la historia del fútbol sudamericano, así de simple.
En cuanto a la táctica, ni hablar. Beccacece no ha sido capaz de armar un mediocampo cuerdo; de hecho, tiene al mejor volante foráneo del torneo en la banca: Lorenzetti. Es curioso que en los foros haya tantos hinchas azules que lo critican. Seguramente son imberbes que recién están viendo fútbol y que aún no entienden la importancia que tiene el diminuto mediocampista: toca de primera, acelera el juego, los ayuda a todos y convierte en pelotas de fútbol cada uno de los rústicos melones y zapallos que le entregan sus compañeros. Es todo lo contrario del anodino y triste Ramón Fernández, por quien se pagó más de un millón y medio de dólares, increíble, ¡estos dirigentes son tan ciegos e ignorantes!
El actual DT insiste en utilizar a Maturana por la derecha y en incluir a Martínez como titular, pese a su bajísimo desempeño. Él debe ganarse el puesto, como cualquier otro. Con Reyes, Zacaría, Lorenzetti y Leiva habría algo más de lógica. Otras alternativas son Shultz y los mentados Maturana y Martínez. ¿Enganchar a Gastón Fernández como media punta? Eso es una estupidez, pues el trasandino es un delantero neto y debería acompañar a Mora todo el tiempo. Si bien se reconoce que Beccacece lo hace jugar incómodo, la falta de sangre de este supuesto refuerzo ya comienza a molestar: ¡compadre, si usted pierde la pelota, debe romperse el lomo para recuperarla y no quedarse parado como un holgazán! Y esto es precisamente lo que no ven quienes cuestionan a Lorenzetti: pese a su reducido físico, es muy valiente, sale a trabar igual, pelea todas las pelotas, corre los 90 minutos y nunca se lesiona. Si Mora y Fernández no rinden, debe acudirse a Taiva y a Briceño; por lo demás, se necesitan juveniles en cancha para cumplir con la norma del torneo.            
La verdad de Azul Azul es que, cuatro años después de tener al mejor equipo de Sudamérica, posee el peor cuadro de la Primera División chilena: en la competencia anterior sólo ganó dos partidos y llegó a estar a 5 puntos del descenso con una plantilla millonaria. Se salvó sólo porque había equipos aún más mediocres. En cuanto a este torneo, el triunfo ante San Luis fue engañoso: antes del segundo gol a favor, los quillotanos tuvieron dos mano a mano con Espinoza y el empate ya era palpable. La U de Concepción, en tanto, venía de jugar en la altura a mediados de semana y, por lo mismo, estuvo muy perdida en los primeros minutos. El resto son dos derrotas y un triste empate de local con Antofagasta. 
Nuevamente se tendrá una campaña horrible que será inversamente proporcional a la inversión. ¿Cuándo terminará este ciclo nauseabundo? Sólo cuando los genios de Azul Azul entiendan que, antes de traer monigotes, deben contratar un cuerpo técnico de nivel sudamericano. Bauza estuvo disponible al menos dos veces y ahora es el técnico de la selección Argentina. Sin comentarios.



   

sábado, 13 de febrero de 2016

PALESTINO 2 - UNIVERSIDAD DE CHILE 1

Una de las peores presentaciones que se ha visto en los últimos años: pasividad en la zona defensiva y un medio campo desconectado y sin un trabajo táctico. El tema de la delantera es un asunto aparte, porque derechamente de mitad de cancha en adelante la U sólo improvisa y queda a la suerte de algún rebote o llegada que siempre es desperdiciada o estropeada por la pareja Rubio – Ubilla. El rendimiento del equipo puso en riesgo el honor de la Camiseta Azul que tiene esa U roja en su pecho. Jugadores trotando, sin rebeldía ante la adversidad y, sobre todo, sin representar la entrega y el coraje que tiene la historia de este club.
Una triste y penosa actuación que demuestra la gravedad de la situación que se atraviesa.

Johnny Herrera: todo se resume en que Herrera es quien convierte el gol y al mismo tiempo salva a Universidad de Chile de ser goleada. Nuevamente imponiendo liderazgo y motivando a jugadores que estaban trotando la cancha. Por lejos el mejor valor individual del equipo.

Nicolás Ramírez: si bien este canterano ha tenido buenas presentaciones en anteriores partidos, esta no fue la ocasión: se vio con poca movilidad en el primer gol, fue superado en los contragolpes y en algunas oportunidades se mostró inseguro al salir jugando.

Osvaldo González: irregular partido. Si bien fue de lo mejor en la zaga azul, la incapacidad del planteamiento táctico permitió que la defensa se viera muchas veces en retrocesos desiguales ante su rival. Aportó entrega y se observa un alza en su nivel con respecto al cierre del semestre anterior.

Cristián Suárez: pésimo partido. Como stopper por la izquierda y cuando fue por momentos lateral zurdo se vio fácilmente superado por los delanteros de Palestino. No tiene anticipo. Lento en los cierres y muy distraído en la marca en momentos que un profesional debe estar concentrado.

Matías Rodríguez: era el encargado de abrir la cancha por la derecha y nunca lo hizo, es uno de los llamados a tener mayor protagonismo para salir de este mal momento. Por otro lado, semana a semana es cambiado de posición y eso también influye en la poca constancia de su rendimiento. Bajo Partido de Matías.

Sebastián Martínez: desapareció del partido, poco trascendente, corrió mal la cancha, severas falencias técnicas y un jugador que su rendimiento ha ido en caída importante el último año. En los últimos partidos su bajo rendimiento ha significado apresurados cambios. Es ilógico seguir en la titularidad con tan bajo nivel futbolístico.

Mathías Corujo: el mejor jugador junto a Herrera, es loable su entrega y despliegue físico: cada pelota la disputa como la última, es el único que muestra rebeldía. Corre, pide las pelotas, llega al arco rival y genera mayor peligro que los mismos delanteros. Con su rendimiento le envía un mensaje claro a Becaccece: NO PUEDE ESTAR FUERA DEL PLANTEL TITULAR.

Fabián Monzón: otro de un rendimiento paupérrimo, lento, mal físicamente y para peor, displicente. Aporta buena pegada, pero la U requiere más de este nuevo integrante. Hoy la banda izquierda no aportó ni defendiendo ni atacando. Físicamente se vio mermado en temprano momento del partido, lo que para un profesional es impresentable. Debe mejorar de manera obligatoria.

Gustavo Lorenzetti: otro afectado por las improvisaciones técnicas y tácticas, comienza de media punta, luego de volante de contención y casi termina como central. Verdaderamente impresentable lo del cuerpo técnico. No tuvo un buen partido el 22, ya que debe cargar con muchas responsabilidades, debe hacer jugar al equipo y quitar balones, un despropósito. Sigue siendo técnicamente el mejor jugador del plantel y eso se le reconoce. Puntualmente hoy perdió balones y no tuvo apoyo en el medio campo.

Sebastián Ubilla: no da para analizar el caso de un jugador que pierde un gol a 5 metros del arco. Le dio un pelotazo a Marín en un mano a mano que era gol cantado. Pésimo rendimiento e imposible de describir lo realizado por este delantero.

Patricio Rubio: junto a Ubilla son dos jugadores que no deben tener más opciones de titular, inconexo, impreciso, “un jugador sin alma”. Eso describe lo mostrado por este pseudo delantero que colma la paciencia de todos los hinchas azules.

Cambios:

Luis Fariña: entró por Martinez. No se muestra como un real aporte para el cuadro azul, no hizo nada en el tiempo en cancha, lento y demasiado impreciso para ser el enlace de la Universidad de Chile. Nuevamente mal desempeño.

Yerko Leiva: entró por Monzon. Beccacece quemó a este juvenil, pues lo mandó a la cancha sin una responsabilidad dirigida, sin un mensaje claro. Deambuló en la cancha y casi no tocó el balón. Su mal desempeño es única y exclusiva responsabilidad del mando técnico.

Leonardo Valencia: ingresó por Rodríguez y mostró ganas. Si bien no tuvo mayores aportes, es indiscutible que es más jugador que Fariña, Ubilla y Rubio. Valencia debe ser titular ante tan bajos rendimientos individuales.



Por Cristóbal Cornejo Sánchez

miércoles, 3 de febrero de 2016

River Plate (URU) 2 - U. de Chile 0



La cadena del desastre que se fue consolidando luego del éxito alcanzado en 2011, no deja de presentar sus efectos aún. Beccacece recién comienza, por lo tanto sería una soberana estupidez condenarlo ahora. Aquello queda sólo para los hinchas descerebrados. No se puede objetar el hecho de que el argentino es un debutante, aunque para mi, no un novato. No me cabe duda de que Beccacece adquirió muchísima experiencia en su trayectoria junto al cuerpo técnico de Sampaoli. Sin embargo, esto no anula la existencia de una etapa de acomodo, que implica errores, ansiedad y una incierta variable de tiempo para despejar la incógnita del futuro funcionamiento del equipo. En el breve lapso del santafecino en la U, hemos visto aspectos muy positivos, como la hasta ahora auspiciosa inclusión del juvenil Nicolás Ramírez, la llegada de refuerzos que al menos, responden en el papel. También, un funcionamiento de juego bastante más armonioso que el que vimos con Lasarte, lo que nos hace pensar que queda mucho por mejorar. No obstante, hemos visto algunos aspectos negativos como las confusas decisiones en los cambios que realiza, la insistencia enfermiza con delanteros inservibles y por último, algo que más bien tiene relación con los gustos propios de cada técnico, la exclusión de jugadores que en esta pasada, podrían haber sido más útiles que algunos que permanecieron. En este contexto, resulta incomprensible que incluso jugadores que se quedaron en el club estén siendo relegados a segundo plano, en circunstancias que venían consolidándose como figuras importantes en el juego del equipo. Guzmán Pereira es el que más llama la atención, desplazado por un Gonzalo Espinoza al que incluso se le había comunicado que no seguía. Leonardo Valencia es otro de los casos, también fue advertido de que no continuaría y, a pesar de haberse quedado y respondido cuando se lo incluyó, sigue en segundo plano. Este tipo de señales erráticas reflejan un natural grado de falta de experticia en Beccacece, que esperamos obedezca más bien a un breve período de acomodo que a una confirmación de su característica de debutante.
El partido de anoche en Uruguay, sigue confirmando que el desequilibrio en la conformación del plantel se ha convertido en un problema crónico. Si antes veíamos importantes falencias en defensa, la “vestidura de ese santo” no sirvió más que para que quedara al desnudo el otro: la delantera. Con personajes como Rubio y Ubilla, la U no tiene ninguna chance a nivel internacional. Si hasta a nivel local se las restringe con este par de jugadores de taca-taca. Por otra parte, nadie va a desconocer la jerarquía de Gustavo Canales aunque lo cierto, es que los años y el desgaste no pasan en vano. Con todas las limitaciones técnicas que verificamos en Benegas (otra contratación realizada con las gónadas y no con la razón), éstas quedan minimizadas frente a la inoperancia de un Patricio Rubio indolente. Al menos el negro Benegas “mete la chala”, tiene fuerza y a veces incluso la encaja dentro del arco. El caso de Ubilla es patético, un jugador cuya única cualidad es la velocidad debería sincerar su actividad. Que se vaya a pillar a los lanzas del puerto y recupere las carteras robadas.

Ciertamente ofusca bastante perder partidos con rivales menores. Nunca se debe menospreciar a algún rival, el River de Uruguay tuvo bastantes méritos pues corrió todo el partido, fue fiel a su fórmula y terminó ridiculizando a un equipo que debió presentar una propuesta similar e incluso, superar a su rival. Ya sea por historia y por valorización de su plantilla, a lo menos no se debió perder y menos por un marcador tan desventajoso. En resumen, no hay excusa que valga, lo de anoche fue una presentación horrible. ¿Cómo se explican las salidas de Lorenzetti y Corujo? ¿A qué ingresa Pereira tan próximo a la finalización del partido y con necesidad de marcar un gol? ¿Por qué no salió Rubio? Son incógnitas que tendremos que ir despejando para saber a ciencia cierta sobre las reales capacidades de un técnico que tiene fuelle para equivocarse en la U. Sin perjuicio de lo anterior, sus errores no pueden convertirse en flagrantes y deberá poner máxima atención a la competencia local. Es cierto que la llave con River Plate es superable, mas también es cierto que era evitable la derrota tan expresiva frente a un cuadro con méritos pero bastante discreto.