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martes, 8 de noviembre de 2016

Universidad de Chile 2 – Iquique 2

Otro encuentro enfermizo de la U: sus estériles delanteros desaprovecharon al menos 4 ocasiones de gol en el primer tiempo y aquello casi le costó el partido, pues -pese a las afirmaciones de la prensa ignorante- los problemas más graves de los azules se hallan en ofensiva: Mora no es capaz de aguantar la pelota ni la marca, lo mismo acontece con Fernández, un flojo de primera. Briceño, por su parte, poco puede hacer si sólo lo mandan a corretear, y el único volante que se atreve a rematar al arco es el discreto Zacaría, ni Schultz ni Reyes saben hacerlo.
En el universo del fútbol, los cuadros exitosos son los que hacen goles, así de simple, y desde que se fueron Junior Fernandes, Álvaro Henríquez y Raúl Ruidíaz en el ya lejano 2012, la U no volvió a tener atacantes de calidad. Sólo el Canales del 2014 se acercó un poco, hasta que el idiota de Lasarte decidió apurar su período de recuperación tras un planchazo sufrido ante San Marcos en Santiago.
La dupla técnica sorprendió a todos una vez más al dejar en la banca a Lorenzetti, quien fue capitán en el pleito anterior, por eso resulta insensata la explicación de Castañeda cuando adjudica la remontada final sólo al espíritu de lucha: aquello se logró gracias a los cambios y nada más. El discursito barato y romántico ya se gastó, el cariño hacia la U debe manifestarse con acciones juiciosas, y esto va de rey a paje. Ya basta de sofistas de ocasión y de poetas rancios y embusteros.
El primer gol de Iquique surge debido a que el mediocre Lorenzo Reyes soltó a Ramos para perseguir la pelota como quiltro ansioso. En el segundo gol, en tanto, demostró nuevamente su mórbida lentitud y se limitó a dar manotazos sin sentido. Este jugador no aporta nada y es inconcebible que la dupla técnica lo mantenga en la oncena titular. Por tal razón, fue muy importante la reaparición de Sebastián Martínez, a quien le sirvió estar en la banca por un rato. Su presencia enriquecerá la formación inicial con gente de la casa. La pregunta es: ¿se atreverán a sacar a Reyes y a incluir a Martínez en su lugar? Esta interrogante revela el grado de insensatez que impera en la dirección técnica.
Monzón por fin realizó lo que tenía que hacer desde que llegó: desbordar y centrar hacia atrás, fuerte y por abajo. ¿Era tan difícil? Esto mismo debe ejecutar Beausejour cada vez que juega. Por cierto, los centros por arriba no sirven, pues los delanteros azules son de plumavit.
Como si no bastara con la mediocridad de estos últimos dos años, ahora la U es un hospital. ¿Las razones? Algunos culpan al cuerpo técnico anterior y otros al actual. Como sea, la dupla Castañeda-Musrri debe demostrar más carácter y relegar a quienes ya no rindieron: Vilches, Jara, Reyes, Mora y Fernández. Monzón y Beausejour tampoco han respondido.
¿Qué esperar ahora? Que termine el semestre sin que la U adorne el fondo de la tabla. A eso hemos llegado, gracias al liderazgo autocrático e insustancial de Heller, el dueño del circo.
Es imposible cerrar este artículo sin mencionar a los simpatizantes, hinchas o cómo se les quiera llamar: en medio de una de las peores campañas de la historia del club, llenaron el Estadio Nacional de manera conmovedora.
Al fin y al cabo, la U siempre ha sido sostenida por su gente y por algunos jugadores, nada más. El resto son aves de paso.


martes, 1 de noviembre de 2016

Everton 2 – Universidad de Chile 2

La U sigue siendo el peor equipo del campeonato y en este pleito quedó demostrado, el rendimiento individual es espantoso y el cuerpo técnico es irresoluto y contradictorio: en el partido contra la UC descartó a Lorenzetti -el único mediocampista que realmente juega- y ante Everton apareció como capitán. ¿Qué pasó? ¿Le tuvo miedo a la UC y prefirió volantes toscos o recién ahora se dio cuenta de que el rosarino es imprescindible en una oncena que tiene puros patas de palo en la zona media?  
Por si fuera poco, debe arrastrarse un vicio insoportable que es propio de los equipos chicos: los azules no son capaces de mantener un gol a favor ni siquiera 5 putos minutos.
La U tiene un plantel sin jerarquía y no se ve una evolución en el corto plazo; definitivamente, gente como De Paul (no tiene fuerza en las piernas, es mejor Espinoza), Jara (es ordinario y trata de jugar lo menos posible, por eso se hace expulsar), Vilches (es malo de frentón), Monzón (otro hediondo), Beausejour (otro que juega a media máquina), Reyes (flojo y malo), Fernández (flojo) y Mora (flojo) no son aporte, y a eso deben sumarse los discretos Zacaría, Rodríguez, Carmona, los dos Leiva, Martínez y Schultz.
Lo más cuerdo sería empezar con: Herrera (Espinoza); Rodríguez, Contreras, Ramírez, Zacaría; Schultz (Martínez) y Ureña; Lorenzetti y Maturana (Juan Leiva o Carmona); Briceño y Taiva. El resto puede comer pasto tranquilamente.
En cuanto al rival, reiteró el anti-fútbol que enseñó la UC: sus delanteros se dedicaron a magnificar faltas durante los 90 minutos y, nuevamente, violaron el ya prostituido fair-play. Por algo los equipos chilenos no pasan la primera fase de ningún torneo continental.


   

Copa Chile: Universidad de Chile 3 – UC 3

En esta horrorosa llave, la dupla Castañeda-Musrri quedó en deuda y cometió los típicos errores de los entrenadores chilenos: le quitaron explosión al equipo, insistieron con jugadores que ya no rendirán y relegaron a quienes no debían. Por una misteriosa razón, repitieron el esquema que había fracasado en el partido de ida, salvo por el irresponsable y suspendido Jara, y obviamente se reiteraron las antiestéticas falencias.
Es urgente que el cuerpo técnico se dé cuenta de una buena vez que gente como Fernández y Reyes son suplentes, su rendimiento cada vez es más bajo y su presencia genera asco. Por si fuera poco, crean desequilibrio: como Reyes no marca, no corre y comete errores fatales, Shultz debe cubrir una zona muy extensa y a eso se debe que la U no quite ninguna pelota en el medio. Fernández, por su parte, pierde balones y se queda parado, provocando contragolpes y la molestia de sus compañeros. Otro que debe perder la titularidad para siempre es el impresionante Vilches: un verdadero peligro con la pelota en los pies; para más remate, perdió tres veces la marca y eso causó los 3 goles en contra y la eliminación. Ni siquiera tiene nivel para la Primera B.
La U sólo tiene dos mediocampistas que son capaces de generar juego: Maturana (lesionado) y Lorenzetti, por eso es inconcebible que este último no haya sido considerado, más aún si Castañeda fue un volante de creación. Aquello sólo demuestra tozudez e ignorancia, pues hay momentos en que todos los pases azules son errados, ¡todos! Sólo el pequeño rosarino tiene la magia para convertir los ladrillos, zapallos y escombros en un balón de fútbol.
Los dos delanteros de la U no tienen condiciones atléticas para competir y una de las pocas soluciones consiste en lanzar a Rodríguez definitivamente como puntero, pues al menos tiene cabezazo y se atreve a rematar; de esa forma, sólo se emplearía a uno de los dos vagos que hoy en día gozan de una injusta titularidad. La otra opción es acudir a Briceño y Taiva juntos, pero la dupla de estrategas no se atreverá.
Seguir insistiendo en la pobreza técnica del plantel sería reiterativo, lo que sí se puede esperar es que las señales que provengan del cuerpo técnico sean claras: los jugadores flojos deben excluirse y en la oncena titular deben estar presentes los menos malos.
La actitud de Jara y Beausejour ya es intolerable, pues está claro que sólo usan a la U como gimnasio para estar disponibles para la selección. El primero se hace expulsar apenas puede para evitar lesiones y el segundo juega todos los partidos a media máquina. La verdad es que dan vergüenza.
Sobre la UC, sólo consignar que se trata de un equipo de colisas: magnificaron faltas durante los 90 minutos y abusaron de la estúpida norma moral del juego limpio. En este sentido, Fuenzalida se tituló de farsante: se hizo el lesionado y se paró de inmediato cuando su equipo recuperó la pelota. Seguramente tomó clases intensivas en el fútbol argentino. Pobrecito.
En fin, se viene una tremenda debacle propiciada por estos dirigentes mediocres que manejan el club como si fuera una multitienda, que no consideran los códigos deportivos que deben regir y que continuan desechando las divisiones menores porque no le reportan beneficios económicos: más les conviene rotar vagabundos, pues sólo así ganan las chauchas que tanto anhelan.
En este momento, la U se asemeja a equipos europeos como el Inter y el Chelsea: clubes sin identidad que sólo son una amalgama de mercenarios poco comprometidos. Incluso, en algún instante conformaron sus oncenas prescindiendo de jugadores nacionales. Haciendo una analogía, la U hace algo parecido cuando sólo incluye a un solo jugador formado en casa: Nicolás Ramírez. Curiosamente, es el mejor defensor.
De todas maneras, hay olor a potrero.



jueves, 20 de octubre de 2016

Copa Chile: UC 2 – Universidad de Chile 0

Seguir insistiendo en las causas de esta crisis sería reiterativo; por tal razón, de ahora en adelante sólo nos remitiremos a comentar cada uno de los tristes partidos que se avecinan, si es que aquello es posible.
El pleito ante la UC puede ser muy útil para el cuerpo técnico, pues dejó muchas enseñanzas que, de ser asimiladas, disminuirán los malos ratos que hasta ahora parecen ineludibles. Por lo pronto, elementos como Jara, Reyes, Zacaría, Fernández y Mora deben perder la titularidad de forma definitiva.
El partido estaba controlado, la U agilizaba el juego y la UC sólo se replegaba en campo propio. La táctica del local consistió en esperar el error y salir rápido, lo que en definitiva aconteció… En una exhibición de carencia técnica realmente patética, Zacaría sirvió mal el corner y, pese a que el balón le quedó nuevamente servido, reiteró su error generando un asco sin precedentes. De esta ordinariez surgió el contragolpe que terminó con la “faltita” estúpida de Jara, celosamente cobrada por el indio Polic. Aquí hay que aclarar dos cosas:
  1. Efectivamente, Jara fue a chocar a Fuenzalida, pero éste aprovechó de exagerar y de desmayarse como yegua.
  2. Polic pudo haber cobrado cualquiera de las dos cosas: el empellón o el piscinazo; obviamente -acorde a su naturaleza yanacona- optó por lo primero, aduciendo un agarrón al cuello que jamás existió.
Gonzalo Jara, por su parte, enseñó una falta de tino propia de principiantes, pues bastaba cruzar el brazo por delante del adversario para así ahogarlo contra la línea de fondo. El zaguero anduvo mal desde el principio, sobrándose en la salida y lanzando pelotazos sin destino; de hecho, coronó su hediondez con una expulsión estúpida en la que Polic otra vez mostró todo su entusiasmo: en un clásico, es ridículo condicionar con una amarilla por reclamos a un jugador y más aún en el primer tiempo. En definitiva, el incidente que afectó el resultado es una conjugación entre la necedad del defensa y la sospechosa meticulosidad de Polic, el indio vaca. Como sea, la deplorable actuación del seleccionado nacional reveló que debe partir de la U al finalizar el torneo. Tal como dijo un gran amigo: “mientras más importante es el partido, más la caga Jara”. Por ahora, tendrá que adornar la banca junto a los otros paquetes que trajo el cabrón ignorante de Heller.
De todo lo anterior surgen las primeras dos lecciones para Castañeda y Musrri: Zacaría y Jara deben estar en la banca y quienes tienen que ocupar sus puestos son Lorenzetti y Nicolás Ramírez, respectivamente.
Otro asunto que viene rondando a la U desde hace mucho tiempo es la fétida conformación de la delantera: si en un momento Rubio y Ubilla daban náuseas, el desempeño de Fernández y Mora causa arcadas, indigestión y pediculosis. No es posible hallar en Chile dos jugadores más cobardes, flojos y poco comprometidos que este par de patanes. Es preferible acudir a Briceño y Taiva, quienes tienen más envergadura física y ambición. ¿Se atreverá el cuerpo técnico? Más le vale, pues de lo contrario la U no marcará un gol nunca más.
Otro jugador que debe abandonar la oncena titular con urgencia es el funesto y perezoso Lorenzo Reyes, un mediocampista mediocre que no corre, no marca, no habilita, no cabecea, no sabe tirar al arco, no pega, etc., etc., etc. Fue el responsable directo del segundo gol que, prácticamente, ha definido la serie. Al parecer, nadie le enseñó que jamás se despeja hacia el medio y menos pegándole con el diario. Su aporte ha sido nulo. Castañeda y Musrri tendrán que jugar con dos volantes de quite si no quieren terminar últimos en la tabla y esos hombres son Shultz y Ureña, quienes al menos tienen pierna fuerte y corren durante los 90 minutos.
Este es el momento en que la U debe reorganizarse: contra la UC sólo estaba presente un jugador formado en el club (Nicolás Ramírez) y eso no puede ser. La dirigencia tiene que recuperar a todos los muchachos que ha mandado torpemente a préstamo, pues aportarían más que los simios que han llegado desde otros clubes y que sólo opacan la identidad. Los extranjeros también deben limitarse y, además, tienen que provenir principalmente de Uruguay o Paraguay, tierras en las que se juega con sangre en las venas y no con aserrín. En fin, para vencer a la UC se necesitará un milagro, pues se cuenta con uno de los peores planteles del último tiempo. Curiosamente, también es uno de los más costosos. 

lunes, 17 de octubre de 2016

Universidad de Chile 0 – O’Higgins 0

En este abominable partido, la impericia llegó al paroxismo: durante el primer tiempo la U tuvo el dominio casi exclusivo, pero los rancagüinos se crearon las ocasiones más claras; en el segundo tiempo, las “incorporaciones” se farrearon goles de manera inconcebible.
Es cierto que la dupla Castañeda-Musrri recibió un plantel mediocre y que, dentro de todo, juega bastante más que el engendro dirigido por Beccacece; sin embargo, ya es hora de que el actual cuerpo técnico se atreva a tomar decisiones más severas. Ya dio claras señales de que puede hacerlo, no en vano dejó a Fernández y a Martínez en la banca, pero aún falta más depuración: Rodríguez es un fantasma, Reyes es un zombie y Mora es un muerto, no deben ser titulares.
Ayer quedó al desnudo la ineficacia de dos delanteros absolutamente apocados que ni siquiera están en condiciones de pelear un balón dividido, cosa que al menos Leandro Benegas sí podía hacer, pese a todas sus limitaciones. Fernández y Mora no existen: el primero es una gallina estéril que al parecer no puede jugar bien sin doping y los dos goles que desperdició fueron impresentables, y el segundo representa todo lo contrario de lo que debe ser un 9 de área: es enclenque y decide con cobardía, ayer se graduó de pusilánime y en una jugada profunda en la que se llegaba con superioridad numérica prefirió el corner en lugar de encarar. ¿Qué se puede decir de Briceño? Absolutamente nada, pues es un juvenil que viene llegando y que por lo menos ayuda en la marca, aún debe crecer y, en estricto rigor, es preferible que jueguen él y Taiva en lugar de los dos calzonudos nombrados con anterioridad. En cuanto al resto, sigue siendo Lorenzetti el más importante; De Paul, Contreras, Vilches y Shultz cumplieron; y Beausejour, Leiva y Zacaría no gravitaron.
Lo más odioso es que de no ser por De Paul y Vilches, la U hubiera perdido un pleito que debió haber goleado. El panorama es horrible y probablemente se pelee el descenso por segundo año consecutivo, pues esta es la realidad del equipo y nadie quiere reconocerlo: estamos presenciando el gran fracaso de Heller y Cía. Para más remate, deben jugarse dos clásicos con la UC por Copa Chile y así como se ve, no hay ninguna posibilidad de que esta oncena logre imponerse; de hecho, es probable que haga el loco.
¿Qué se puede hacer? Simple, esperar que la U no finalice el torneo en el último lugar para que en el próximo no tenga que lidiar con la pérdida de categoría; limpiar el plantel por enésima vez cuando termine el semestre; esperar que retornen algunos jugadores que, misteriosamente, ahora se destacan en equipos de menor convocatoria (Vidal, Benegas, Valencia y Espinoza, por ejemplo); que vuelva Guzmán Pereira desde Peñarol (por desgracia, el brillante Heller perdió a Corujo); que se integren al primer equipo muchachos de las divisiones menores, en desmedro de los paquetes que ya no rindieron; que Azul Azul organice una gerencia deportiva cuerda que le suba el pelo al plantel (a la U no pueden llegar ni colisones ni giles que no saben parar la pelota); que el actual cuerpo técnico sea más riguroso y que, por ejemplo, le dé más minutos a Ureña en lugar del flojo Lorenzo Reyes, etc., etc., etc.


domingo, 2 de octubre de 2016

INDIOS 2 – UNIVERSIDAD DE CHILE 0: la vergüenza del año

Hoy día los indios se farrearon la oportunidad de vengar las goleadas que le propinó la U del 2012: los azules fueron una sombra pusilánime, desaparecieron de la cancha después del primer gol y ni siquiera intentaron luchar para cambiar su suerte. Dieron la impresión de que no les importaba perder; es más, de que no les importaba nada. El segundo gol resume aquello: ¡a los 28 segundos! ¡28 segundos! ¡Qué concentraditos entraron a dar vuelta el partido! ¡Una vergüenza! Si no hubiera sido por el gran segundo lapso de Herrera, el partido terminaba 5 a 0 tranquilamente (sólo por eso se le perdona la idiotez del primer gol). Poco se podía esperar de un plantel armado por un imbécil, pero al menos se aguardaba cierta dignidad. En fin, la oncena está plagada de ganapanes indolentes que hoy quedaron al desnudo y es de esperar que este semestre pase rápido para así dejar de comer vidrio.
El cuerpo técnico planificó mal el encuentro, pues fracasó en el diseño del mediocampo: el cuarteto Martínez, Reyes, Beausejour y Lorenzetti no funcionó: el rosarino no puede estar a cargo de la creación de manera solitaria, pues basta que el rival disponga de dos agentes similares en esa zona para generar desequilibrio y cargar la balanza a su favor. Como el fútbol consiste en causar superioridad numérica en cada sector, este fue un error demasiado básico y da la impresión de que, para variar, se requerirá de un nuevo DT cuando finalice el semestre.
Ahora bien, ¿quién puede acompañar efectivamente a Lorenzetti? Esa área no se reforzó, sólo están disponibles Maturana y Carmona, y ya sabemos que el primero estaba lesionado y que al segundo le faltan dos litros de sangre. Para más remate, se decidió dejar en la banca a Juan Leiva, el único refuerzo que ha mostrado pierna fuerte y espíritu de lucha. Al no estar Maturana al 100%, era él quien debía asociarse con Lorenzetti. 
Otro de los jugadores que ha decepcionado profundamente es Lorenzo Reyes, de quien se esperaba un rendimiento similar al del gran Charles Aránguiz. Por desgracia, hay una enorme diferencia entre uno y otro: Reyes es un pecho frío que no se compromete con sus compañeros, que no le quita la pelota a nadie y que cuando la tiene, la entrega mal. Ni siquiera posee remate de distancia. Sebastián Martínez tampoco anda muy bien que digamos, aunque hoy día fue uno de los pocos que peleó de verdad. Bascuñán lo marcó con una tarjeta amarilla tempranera que condicionó su presencia en la cancha.
Cuando hay jugadores que llevan más de un semestre desempeñándose de manera mediocre, su porfiada inclusión ya es responsabilidad del cuerpo técnico: Matías Rodríguez y Fabián Monzón deben ser suplentes, la actuación de ambos dio vergüenza ajena y fueron culpables de la mayoría de las llegadas en contra. Ninguno de los dos marca, ninguno de los dos tiene capacidad de retornar rápido a su posición, ninguno de los dos termina bien la jugada y ambos insisten en lanzar pelotazos sin sentido que sólo causan contragolpes. Monzón no debe ser incluido jamás en la oncena titular: el primer gol surgió a partir de su estupidez (regaló un corner ridículo por tratar de hacer un lujo) y en el casi gol de Fierro se quedó parado en la mitad de cancha. Por otra parte, no tiene capacidad aeróbica, no sabe ejecutar las pelotas paradas y no tiene cabezazo. Por el lado de Rodríguez debe jugar Contreras y por el de Monzón debe hacerlo Beausejour. No hay más. Éste último, por cierto, pesó menos que un paquete de cabritas.   
En cuanto a la dupla de centrales, ya se vio a mediados de semana que funciona mucho mejor la que conforman Jara y Nicolás Ramírez; sin embargo, al seleccionado nacional habrá que enseñarle modales para que no lo suspendan cada vez que juega. Es inconcebible que un tonto viejo sea tan irresponsable. Vilches, en tanto, enseñó toda su pobreza técnica y estuvo a punto de ocasionar el tercer gol por reventar una pelota de manera ordinaria. Debe estar en la banca tomando mate con Rodríguez y Monzón.
En lo que concierne a los delanteros, Briceño es un joven que aún está en formación y lo de Fernández es un asco: no ayuda a nadie, no aguanta el balón, no corre y no traba la pelota. Tuvo el empate terminando el primer tiempo y definió mal. Este personaje debe dejar la U con urgencia porque es un flojo de mierda. Las otras alternativas en delantera son Ubilla, Mora y Taiva, vale decir que la ofensiva tampoco se reforzó cabalmente.
Castañeda y Musrri deben tomar medidas drásticas, descartar a quienes el día de hoy hicieron el loco e incluir a los que aún no han contado con una oportunidad concreta. Es hora de darle más minutos a Shultz y a Ureña, por ejemplo, pues al menos garantizan algo más de pierna fuerte.
Sabemos que los simpatizantes azules están molestos y que aquello no acontece por el hecho de haber perdido, sino por la forma en que esto ocurrió: indecentemente. Ya lo hemos afirmado hasta el cansancio, la responsabilidad de este instante mórbido recae en Azul Azul, una concesionaria que no supo administrar el triunfo y que en lugar de reforzar el plantel lo ha ido debilitando semestre a semestre. ¿Habrá alguien que hoy no haya extrañado a José Rojas, a Osvaldo González, a Corujo y a Pereira? Incluso jugadores discretos como Valencia, Ortiz y Benegas hubieran aportado más. Heller se dejó embaucar, no razonó, creyó en un imbécil y se deshizo de emblemas que al menos tenían vergüenza deportiva. Hoy en día, la Universidad de Chile es una legión moribunda compuesta por argentinos indolentes y chilenos anodinos, una caterva amorfa que personifica la incompetencia, la pereza y el desafecto. Este plantel no se merece a la hinchada la U. 
    


       

jueves, 29 de septiembre de 2016

COPA CHILE: UNIVERSIDAD DE CHILE vs IQUIQUE

El verdadero problema de la U se manifestó en el triunfo ante Palestino: el plantel está muy mal conformado porque tal tarea estuvo a cargo de un inepto al cual Heller le rindió pleitesía. Se fue gente que era un aporte concreto, hay un absurdo exceso de volantes de quite y faltan mediocampistas de creación y dos delanteros de peso. Con esto debe lidiar el nuevo cuerpo técnico y la tarea, obviamente, no es fácil. Además, hay jugadores cuyo nivel está muy bajo y otros que, sencillamente, ya no rendirán. En resumen, cuando finalice el semestre, el plantel deberá depurarse por enésima vez, lo que reflejará nuevamente el fracaso de la política de contrataciones de Azul Azul. A esta altura, debieran primar los jugadores formados en casa y, en lugar de ello, el equipo se ha convertido en una vitrina de costosas decepciones. Tal descalabro origina que se viva una constante transición, lo que a su vez impide la estructuración de una oncena estable que consolide un estilo de juego y que obtenga títulos de manera regular.
Así las cosas, se debía salvar la llave de octavos de final contra Iquique, un conjunto que sí tiene continuidad; de hecho, es el puntero del torneo oficial. El cuerpo técnico ejecutó varios cambios: entró Herrera; la dupla Vilches-Contreras cedió ante la de Jara y Ramírez; en el medio jugaron Martínez, Schultz, Leiva y Zacaría; y en delantera estuvieron Fernández y Taiva. De no mediar fallas puntuales, el pleito se hubiera ganado sin sobresaltos, pero en fin, se deberá tolerar cierta inestabilidad hasta fin de año.
La U comenzó muy bien y de inmediato hubo un cambio positivo respecto del atolondrado proceso anterior: se ve un equipo más seguro en el que nadie abandona sus posiciones; salvo en señor Monzón, quien en los dos goles de los nortinos enseñó todas sus falencias: en el primero se quedó parado en la mitad de cancha mientras le ganaban su zona y en el segundo ni siquiera saltó a cabecear. Por otra parte, desperdicia los balones detenidos, lo que supuestamente dominaba a la perfección: anoche dejó un tiro libre en la barrera y en ella sólo había dos jugadores. Desde que se fue Eugenio Mena, jamás se tuvo un lateral izquierdo importante.
Promediando el primer tiempo, los azules perdieron la pelota y eso ocurrió porque no estaba Lorenzetti: el equipo se desordena sin él y comienza el festival de sandías, melones y zapallos. No puede ser que el buen trato de balón dependa tan sólo de un jugador y aquello confirma el pésimo diseño del plantel. Con la ausencia de Maturana, la imprecisión creció aún más. Una lástima que no haya vuelto Marino, más aún si lo tuvieron a mano todo el año. Él hubiera colaborado mucho con la exactitud que se requiere en la zona media.
En el segundo tiempo, la U ganó agilidad con el ingreso de Carmona, quien debe aprovechar la llegada de este cuerpo técnico sí o sí. De sus pies salieron los dos goles que, aparentemente, cerraban el cotejo. Sin embargo, en la definición a penales exhibió toda la displicencia de la que se tiene que librar; de lo contrario, será un eterno reemplazante u otro de los tantos jóvenes que refuerzan a los rivales.
Como ya se indicó, las anotaciones de los iquiqueños se debieron a fallas ostensibles del costado izquierdo, aunque también debe señalarse el bajo rendimiento individual que obstaculiza la consecución de victorias más serenas:
  • Rodríguez está pasando un muy mal momento y tal vez tenga que ceder su puesto un par de semanas para que resucite; de hecho, el gran desempeño de Nicolás Ramírez puede posibilitar la incorporación de Contreras en su lugar.
  • Monzón no es un refuerzo y gasta un cupo extranjero gratuitamente.
  • Martínez debe recuperar el nivel de manera urgente, pues en su zona sobran las variantes y puede quedar condenado a la banca o a un eventual préstamo.
  • Leiva es un jugador que aporta fuerza y compromiso, pero tiende a desordenarse demasiado. La tarea de Castañeda y Musrri es darle funciones específicas para que no se disperse tanto.
  • Fernández es un jugador frío que no se compromete con sus compañeros, el gol del empate surge debido a que esta “estrella” no quiso trabar un balón. Su única salvación será tener actuaciones memorables en los clásicos que se vienen; de lo contrario, puede volver a Argentina tranquilamente.
Tal como se preveía, lo que queda de torneo sólo garantiza estrés y sufrimiento, todo gracias a Azul Azul. Al menos ya no hay farsantes en el cuerpo técnico.
Respecto del partido con el eterno cafiche, es de esperar que los llantos de rata que han entonado no pesen en el arbitraje; pues la treta, a pesar de ser muy vieja, ya les ha dado frutos podridos con anterioridad. Pierna fuerte, velocidad, concentración y remate al arco, con eso se puede derrotar a estos sinvergüenzas.