La
Universidad de Chile está en manos de un inepto y habrá que tolerarlo hasta que
termine el torneo. Cobresal dio todas las facilidades para ser goleado: no se
metió atrás, salió jugando mal y arriesgó mucho; sin embargo, la U no fue capaz
de aprovecharlo porque vive un instante nauseabundo y porque tiene al único
delantero chileno que no sabe hacer nada: Ubilla no aguanta la marca, no
cabecea, no define, no habilita a sus compañeros y queda siempre en off side. Ya
es hora de que vuelva a Wanderers. El juvenil Pinilla, en tanto, conoció la
leche y los huevos a los 18 años: su debilidad es impresionante y pasa más en
el suelo que con la pelota en los pies. Una vergüenza. De no mediar la ineficacia
de ambos, la U hubiera ganado el primer tiempo por dos goles de diferencia.
Ya
hemos señalado que el problema de este DT sofista es la conformación del
mediocampo: insiste en utilizar tan sólo tres hombres ante equipos que le
oponen al menos cuatro o cinco. Eso es una idiotez, pues es sabido que la zona
media se gana con quite, posesión y profundidad, tareas imposibles de ejecutar
en inferioridad numérica. Este burro queda en desventaja deliberadamente y
sacrifica a Martínez, quien se lleva una amarilla por partido. En tanto, Lorenzetti
y Valencia también lucen aislados porque nadie rota: en esta U los delanteros
esperan el balón detrás de la marca.
Lasarte
debe instalar en el medio a Ureña, Corujo o Rodríguez y sacar al puntero
derecho, banda por la que pueden subir estos dos últimos. Como por la izquierda
nadie tiene esa capacidad, la presencia de un delantero zurdo es un deber. A
estas alturas, lo más coherente sería probar un dúo con Canales y Benegas (los
otros son Castro y Farfán) asistidos por Lorenzetti y Valencia o Lorenzetti y
Renato González.
En
cuanto a la obligación de tener un juvenil en cancha, ya sabemos que la cantera
no tiene delanteros, así que no es opción válida comprometer esa zona. Lo
lógico era incluir un volante de quite que ayudara a Martínez; además, no se
trata de un área tan delicada como la zaga o la ofensiva, pero al DT no se le
ocurrió y ahora está con la soga al cuello porque los juveniles tienen un
déficit de minutos jugados: otra estupidez, pues vienen los partidos más
trascendentales y lo lógico sería haber salido del cacho cuanto antes. Ya lo
hemos dicho: Lasarte es lento como un caracol.
La
defensa, por su parte, tuvo otro capítulo de terror. Si bien Osvaldo González
jugó bastante mejor, en el segundo tiempo perdió la marca de Cantero y el
empate no llegó de pura suerte. Horrible partido de Suárez y su gol no lo
alcanza a redimir. José Rojas estuvo inseguro como siempre y a Corujo le
ganaron la espalda porque en realidad no es un lateral.
Veamos
esta alineación:
Herrera
Rodríguez, O. González, Rojas, Magalhaes
Corujo (Ureña), Valencia (R. González), Martínez, Lorenzetti,
Canales (Farfán), Benegas (Castro)
Como
podemos notar, se supone que la U tiene un plantel generoso, pero si analizamos
la maldita verdad nos daremos cuenta de que aquello es una patraña, pues hay
varios jugadores que no aportan nada: Suárez, Vidal, Espinoza, Rubio y Ubilla,
por ejemplo. Lo más horrible es que el técnico charrúa parece relegar a quienes
sí poseen al menos alguna gracia: Benegas, R. González, Ortiz y Farfán.
En
fin, este campeonato será una triste reproducción del torneo anterior. Otro
semestre comiendo vidrio. Gracias, Lasarte, nos encantan los equipos largos y
llenos de fisuras por las que fluye la incompetencia.





