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lunes, 17 de octubre de 2016

Universidad de Chile 0 – O’Higgins 0

En este abominable partido, la impericia llegó al paroxismo: durante el primer tiempo la U tuvo el dominio casi exclusivo, pero los rancagüinos se crearon las ocasiones más claras; en el segundo tiempo, las “incorporaciones” se farrearon goles de manera inconcebible.
Es cierto que la dupla Castañeda-Musrri recibió un plantel mediocre y que, dentro de todo, juega bastante más que el engendro dirigido por Beccacece; sin embargo, ya es hora de que el actual cuerpo técnico se atreva a tomar decisiones más severas. Ya dio claras señales de que puede hacerlo, no en vano dejó a Fernández y a Martínez en la banca, pero aún falta más depuración: Rodríguez es un fantasma, Reyes es un zombie y Mora es un muerto, no deben ser titulares.
Ayer quedó al desnudo la ineficacia de dos delanteros absolutamente apocados que ni siquiera están en condiciones de pelear un balón dividido, cosa que al menos Leandro Benegas sí podía hacer, pese a todas sus limitaciones. Fernández y Mora no existen: el primero es una gallina estéril que al parecer no puede jugar bien sin doping y los dos goles que desperdició fueron impresentables, y el segundo representa todo lo contrario de lo que debe ser un 9 de área: es enclenque y decide con cobardía, ayer se graduó de pusilánime y en una jugada profunda en la que se llegaba con superioridad numérica prefirió el corner en lugar de encarar. ¿Qué se puede decir de Briceño? Absolutamente nada, pues es un juvenil que viene llegando y que por lo menos ayuda en la marca, aún debe crecer y, en estricto rigor, es preferible que jueguen él y Taiva en lugar de los dos calzonudos nombrados con anterioridad. En cuanto al resto, sigue siendo Lorenzetti el más importante; De Paul, Contreras, Vilches y Shultz cumplieron; y Beausejour, Leiva y Zacaría no gravitaron.
Lo más odioso es que de no ser por De Paul y Vilches, la U hubiera perdido un pleito que debió haber goleado. El panorama es horrible y probablemente se pelee el descenso por segundo año consecutivo, pues esta es la realidad del equipo y nadie quiere reconocerlo: estamos presenciando el gran fracaso de Heller y Cía. Para más remate, deben jugarse dos clásicos con la UC por Copa Chile y así como se ve, no hay ninguna posibilidad de que esta oncena logre imponerse; de hecho, es probable que haga el loco.
¿Qué se puede hacer? Simple, esperar que la U no finalice el torneo en el último lugar para que en el próximo no tenga que lidiar con la pérdida de categoría; limpiar el plantel por enésima vez cuando termine el semestre; esperar que retornen algunos jugadores que, misteriosamente, ahora se destacan en equipos de menor convocatoria (Vidal, Benegas, Valencia y Espinoza, por ejemplo); que vuelva Guzmán Pereira desde Peñarol (por desgracia, el brillante Heller perdió a Corujo); que se integren al primer equipo muchachos de las divisiones menores, en desmedro de los paquetes que ya no rindieron; que Azul Azul organice una gerencia deportiva cuerda que le suba el pelo al plantel (a la U no pueden llegar ni colisones ni giles que no saben parar la pelota); que el actual cuerpo técnico sea más riguroso y que, por ejemplo, le dé más minutos a Ureña en lugar del flojo Lorenzo Reyes, etc., etc., etc.


2 comentarios:

  1. Cristóbal Cornejo18 de octubre de 2016, 5:27

    La verdad es que esto no pasa por actitud, sino por capacidades, este es un equipo sin jerarquía, delanteros sin trayectoria ni calidad futbolística; es decir; no le hacen un gol a nadie.
    En defensa otro show, Contreras y Vilches imprecisos todos los partidos revolean todas las pelotas y no generan ninguna salida limpia.
    Me parece que ya no hay oportunidad en el campeonato y nuevamente pensar en el fin de torneo lo más pronto posible.

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  2. Es verdad, el partido fue malo y fácilmente lo pudimos perder, pero mirando el vaso medio lleno este mismo partido con Becaccece en la banca seguro que lo perdíamos.
    El nuevo cuerpo técnico la tiene sumamente difícil, sin tiempo, ni margen de error deben hacer jugar y armar un equipo con una banca bastante escasa y sumamente mal equilibrada.
    Como dijo Cristóbal, solo queda aguantar hasta fin de año y esperar el esperado milagro....Que estos pelotudos de AZulazul por fin se iluminen y le den tiraje a la cantera y solo cuando sea estrictamente necesario se refuercen, pero con jugadores de verdad!!! y no con maricones malos, caros y pecho frío.

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