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martes, 9 de diciembre de 2014

Universidad de Chile campeón 2014

Aunque al comenzar cada torneo siempre existe la esperanza de que la U sea capaz de obtener el título, el que acaba de finalizar no tenía tal propósito por parte de la nueva directiva, pues la urgencia era encauzar un orden alterado por la horrenda mano de Yuraszeck. Y es que después de la corona alcanzada en el primer semestre del 2012, con aquellas increíbles actuaciones de Johnny Herrera y de Guillermo Marino ante O’Higgins, las idioteces se desataron una tras otra: Sabino Aguad renunció a su cargo como gerente deportivo porque se priorizó la permanencia de Sampaoli, un DT que amenazaba con su partida constantemente y que no supo reforzar el plantel. Para más remate, después de fracasar abandonó el barco. Sus reemplazantes fueron el inexperto Darío Franco y el incompetente Marco Figueroa, cuando el sentido común aconsejaba el arribo de un estratega de nivel sudamericano, como el trasandino Edgardo Bauza, multicampeón con la LDU de Quito y actual monarca continental con San Lorenzo. Como si la farra no fuera suficiente, el plantel continuó llenándose de lastres porque Yuraszeck era quien decidía el nombre de los refuerzos y prefirió ganarle el quién vive a las ratas blancas en lugar de contratar con inteligencia. El resultado de todo este desbarajuste fue una sequía de campeonatos locales y dos tristes eliminaciones a nivel internacional. Sólo la Copa Chile ganada a la UC aportó algo de alegría. Como epílogo, las salidas de Charles Aránguiz y de Guillermo Marino afianzaron la decadencia.
La presidencia de Heller debía desenmarañar tales embrollos y desde el inicio se advirtieron claras señales de idoneidad: vuelve Sabino Aguad, ingresa Alberto Quintano, llega el cuerpo técnico comandado por Martín Lasarte y con ello los refuerzos de verdad: Mathías Corujo, Guzmán Pereira, Gonzalo Espinoza y Gustavo Canales. De esta manera, ocurrió lo impensado: los azules rápidamente tomaron el liderazgo del torneo y no lo perdieron jamás.
Hubo tres momentos complejos en la historia de este campeonato número 17: el empate ante Iquique, propiciado por un forzado penal que cobró el cerdo Gamboa; la derrota ante el eterno cafiche, causada por las malas decisiones de Lasarte, el descaro del mequetrefe Osorio y las lesiones de algunos referentes; y, finalmente, la desabrida igualdad ante Barnechea, cuyo DT se convirtió en el puto de turno y fue ensalzado en todos los medios de información como si se tratara del nuevo mesías, a pesar de que su sabiduría sólo consistió en instalar dos líneas de cinco. Las dos derrotas posteriores de su dream team restituyeron su anonimato.  
Es cierto, la U era un equipo en rodaje, lo confirmaban la fortuita victoria ante la Universidad de Concepción y los constantes desaciertos defensivos que Johnny Herrera debía salvar partido a partido. Así las cosas, las dos últimas fechas se veían complejas, más aún si la prensa gozaba con la escalada de los indios al primer lugar y le endosaba a Basay una paternidad inexistente sobre los azules. La U hizo un gran partido en Chillán, incluso pudo abrir la cuenta antes del minuto; sin embargo, después del gol de Gustavo Canales, Ñublense estuvo a punto de igualar tras una falla rudimentaria que se repetía por enésima vez: tras el clásico uno-dos, los zagueros perdieron la marca y se fueron tras el balón. El gol de Patricio Rubio evitó un susto mayor y se pudo amarrar un triunfo importantísimo, coronado por el discreto Ramón Fernández. Ahora quedaba la última fecha y no había margen de error.
Para ser sinceros, de no mediar un arbitraje descarado, se sabía que el triunfo de cocoloco en Valparaíso era prácticamente imposible: Wanderers venía en alza hacía rato, Emiliano Astorga no regala nada porque es un técnico conservador y los caturros querían vengarse de una de las maniobras más sucias de la historia del fútbol chileno: en el torneo anterior, la ANFP debió suspender el pleito entre ambos equipos en Santiago porque los cerros porteños estaban ardiendo, pero no tuvo ni la decencia ni los cojones para hacerlo, pues no se le podía aguar la fiesta al eterno cafiche. De hecho, si algo de integridad tuvieran, los mismos dirigentes y jugadores de este club de mierda hubiesen exigido el aplazamiento. Pues bien, este sábado pagaron su insolidaridad y tendrán que armar sus pesebres de fin de año con cabezas de chancho, mocos de milico, ratones muertos y árbitros en pelota colgando de las huevas.
Por su parte, la U debía vencer a un equipo aplicado que, seguramente, sería premiado con un maletín “arvo” lleno de golosinas si se llevaba puntos desde el Nacional. De hecho, Unión La Calera abusó de las infracciones en el mediocampo, jugó de manera desleal, hizo tiempo hasta el minuto 88 y reclamó absolutamente todo: extraña disposición para un equipo que ya no tenía metas deportivas. Pese a que los azules se farreaban ocasiones una y otra vez, existía una especie de premonición colectiva: el gol iba a llegar. Antes del penal bien cobrado, pese al llanterío de la radio Cooperativa, hubo una agresión en contra de Rubio que también debió sentenciarse como pena máxima y además con expulsión. Esto se lo aclaramos a todos los papanatas chuchas de su madre que se atreven a hablar de robo. Gustavo Canales venció al ganapán Giovini y al minuto siguiente los indios fallecían en Valparaíso. Final perfecto y aleccionador, como pocas veces se da: ganó el equipo que lideró la tabla durante todo el semestre, los porteños vengaron la afrenta sufrida durante el trágico incendio y el eterno ladrón está escondido en su cueva cocinando pasteles de caca para festejar el Año Nuevo.
Este puede ser el comienzo de un proceso muy importante para el club, principalmente porque veremos a un cuerpo técnico liberado del triste apelativo de segundón que adquirió tras las campañas con la UC, mote que la capciosa prensa criolla acrecentó a medida que la U enredaba puntos. Pues bien, Lasarte es campeón y podrá trabajar tranquilo. Sólo pueden llegar tres refuerzos y aquello es positivo, pues con la Copa Libertadores muy cerca quienes arriben deben ser jugadores calados. Esto obligará, a su vez, a liberar los cupos de extranjeros que sólo Lorenzetti y los seleccionados uruguayos supieron justificar. Tácticamente, lo más razonable parece ser la adquisición de un 10 y de dos delanteros de peso. También podría considerarse la llegada de un lateral derecho que soltaría a Corujo y la de un arquero suplente que ofreciera más seguridad.
Un abrazo a todos los azules esparcidos por el mundo y a disfrutar con este título estresante y muy merecido, a pesar de lo que algunos periodistas bastardos y otros mediocres como Cellerino y las ratas blancas puedan decir. ¡La U es campeón, chuchas de su madre!    


lunes, 24 de noviembre de 2014

Universidad de Chile 1 / Barnechea 1


Antepenúltima fecha del torneo y la hipótesis comenzó a reafirmarse. La Universidad de Chile no ha conseguido sacudirse completamente del ominoso proceso liderado por semejante guarro de apellido Yuraszeck. Simplemente, este equipo no tiene delanteros al nivel de un club que pelea campeonatos. Los precios pagados por jugadores como Rubio, Ubilla y Gutiérrez son francamente escandalosos. Bastó la ausencia del “Conejo” para desnudar aun más las falencias del ataque azul. César Cortés convirtió un golazo frente a Cobreloa y claro, extravagancias como aquella de vez en cuando ocurren. El fondo está en que jugadores enclenques e irresolutos como este, no pueden formar parte del plantel de un equipo grande. Para colmo, Lasarte desperdició buena parte del lance ubicándolo con perfil cambiado al lado derecho de la ofensiva.
El caso de Juan Ignacio Duma es lamentable, osó decirse que era un jugador de enormes proyecciones y por el contrario, la realidad solo muestra a un niño mimado que transita por la cancha más preocupado del peinado que de jugar al fútbol. Cupo foráneo desperdiciado que debe ser corregido rápidamente. Patricio Rubio no es un mal jugador, no obstante, está muy lejano del tipo de hombre que requiere un club aguerrido. No está identificado ni en lo más mínimo con el club, carece de fortaleza física y mental y, al igual que en otros casos, se desperdició una enorme cantidad de dinero para hacerse de su carta. De Gutiérrez ni siquiera vamos a hablar, no es necesario pues se marca y se lesiona solo. Estúpidamente, ocupó espacio en la banca. El corolario es contundente desde las primeras columnas escritas en este blog: sin Gustavo Canales, la delantera de la U es un desastre. La sentencia anterior sirve para explicar el porqué no nos vamos a referir a Canales en este partido, lisa y llanamente no jugó.
El cometido del nuevo cuerpo técnico ha sido extraordinario, no cabe duda. Esto no implica que cometa errores como la mayoría de los técnicos que comandan las decisiones en un equipo de fútbol. Es incomprensible que Martín Lasarte haya optado por darle protagonismo a un jugador tan limitado como Paulo Magalhaes y, al otro extremo, esfumar del mapa a un jugador como Bryan Cortés, que a todas luces es superior al “brachileno” y pudiera haber sido un elemento muy útil en esta última parte de campeonato. La génesis del gol de Barnechea está en un tiro libre cuyo origen estuvo en una pérdida de balón imbécil por parte de Magalhaes, en línea de fondo de su propio campo, que posteriormente coronaría César Cortés con una falta digna de un papanatas. Ciertamente no pasa por aquella jugada puntual el resultado final del encuentro, pero demuestra la carencia absoluta de jerarquía de muchos de los jugadores que participan de este plantel. Como ya decíamos, la gran falencia de este grupo está en sus delanteros, que en una mala tarde no disponen del oficio suficiente para suplir una baja futbolística.
El funcionamiento colectivo fue francamente penoso, ante un rival menor, no hay excusa que valga. El mediocampo de la U tuvo una constante mientras estuvo en cancha Guzmán Pereira: el balón no pasó casi nunca por sus pies aun estando solo en la mitad del terreno. El uruguayo es un gran destructor de juego, con marca férrea y valiente, sin embargo, carece de condiciones técnicas para recibir un balón, dominarlo y pensar adonde entregarlo sin depositarlo en los pies del rival. Tiende a esconderse, a diferencia de lo que ofrece Gonzalo Espinoza, quien además de ser un muy buen marcador, es también un gran habilitador. No hubo en grandes pasajes del encuentro un germen de fútbol desde atrás, sumado a la ausencia total de laterales con vocación ofensiva y condiciones técnicas idóneas. Ni Magalhaes ni Rojas disponen de aquellos elementos.
No vale la pena referirse más a la rata de Fernández, pues le quedan solo minutos en la U. Desde hace bastante tiempo venimos diciendo que este jugador ya no debiera siquiera ser citado al banco de suplentes.


Es así como en una mala tarde, tanto de jugadores como de dirección técnica, la U comenzó a hipotecar la obtención de un título prácticamente obligado. Sin disputa de torneo internacional, no había excusa valedera para desperdiciar dos puntos frente a un rival con méritos pero no con pergaminos suficientes para amagar a un candidato a la corona. No haber derrotado a Barnechea debe hacernos aterrizar y asimilar que los merecimientos para abrochar la obtención de este campeonato, bajaron drásticamente a pesar de seguir vigentes.   

martes, 11 de noviembre de 2014

Cobreloa 0 – Universidad de Chile 4

Ajeno al gimoteo cínico de las hienas, que durante la semana había llegado al paroxismo de la indecencia, el cuadro azul fue blindado por el cuerpo técnico y se mantuvo al margen del circo rasca montado por el eterno cafiche, cuyo objetivo era presionar al cuerpo arbitral mediante una paradoja humorística: el ladrón por antonomasia quejándose de robos imaginarios.
La U no enfrentaba a cualquiera, pues Cobreloa es complicado aunque esté en crisis, y había mucho en juego: un eventual triunfo dejaba al equipo en la cima de la tabla antes del receso y una derrota o un empate hubiesen generado un lapso de inquietud y ansiedad, agravado por las felonías del equipo de Pinochet y su burdel periodístico.  
Lasarte debía tomar decisiones delicadas debido a la gran cantidad de lesionados y, pese a errar en una de esas resoluciones, la Universidad de Chile logró un triunfo convincente que, además, le otorga una positiva diferencia de goles: +20.
La clave de la victoria fue conservar el equipo que había derrotado a la UC: se mantuvo la zaga con José Rojas como lateral izquierdo y Paulo Magalhaes como derecho, más Osvaldo González y Cristián Suárez en el centro. El mediocampo conformado por Mathías Corujo, Gustavo Lorenzetti  y Guzmán Pereira enseñó un notable afianzamiento en poco tiempo y en Antofagasta manejó los ritmos a su antojo. ¿Qué hará al respecto el DT uruguayo? Desechando de antemano el retorno de Sebastián Martínez, quien al parecer se perderá el resto del torneo, ¿incluirá al repuesto Gonzalo Espinoza? ¿Será correcto variar un funcionamiento que arroja dos partidos complejos ganados con marcadores expresivos y con un saldo de 7 goles a favor y ninguno en contra? ¿O más vale continuar refinando la exitosa fórmula? Si bien Espinoza es más completo que Pereira, recordemos una de las máximas del fútbol: equipo que gana repite. Lo que corresponde es conservar la alineación, aunque sería bastante interesante ver juntos a Osvaldo González y Benjamín Vidal en el núcleo de la zaga, debido a que Cristián Suárez -a pesar de su valentía y esfuerzo- aún se equivoca en la salida y pierde en el cabezazo. Por otra parte, de no mediar la recuperación de Gustavo Canales, el cuerpo técnico tiene que armar un tridente ofensivo con Juan Ignacio Duma, Patricio Rubio y César Cortés, sencillamente porque no hay más opciones: Enzo Gutiérrez ni siquiera aguanta un partido completo, perdió un gol de cabeza increíble e introducirlo supone extraviar un cambio deliberadamente. Este es el último capricho que Lasarte debe salvar; de hecho, lo lógico era pasar a Rubio al centro del ataque y sumar a Cortés en su innata función como zurdo; pues, por enigmática que pudiera ser su actuación, al menos maneja el perfil.
Examinemos algunas particularidades del partido:
·El eficaz circuito del balón desde mediocampo hacia arriba y con toques de primera le quitó la pelota a Cobreloa y, de no mediar ciertos detalles que ya veremos, evitó una reacción más acentuada de los nortinos.
·José Rojas desborda con mayor seguridad cuando juega de lateral y sus centros siempre son peligrosos. Ha sido liberado de un puesto que ya lo estaba desgastando y se ve más animado.
·Lorenzetti es el líder del mediocampo y está en un nivel extraordinario, incluso es eficaz en la marca. Él solo basta como volante de creación: dada su agilidad mental y su técnica en velocidad. Es un futbolista de lujo.
·Mathías Corujo también se benefició con el cambio de posición y es un refuerzo de verdad. Es el parámetro y la lección para efectuar futuras contrataciones: fichar jugadores de equipos coperos. Lo único que debe corregir es la tendencia a ganarse tarjetas amarillas, pues su presencia en la oncena es fundamental: corre los 90 minutos, quita anticipando, siempre pica con fuerza hacia el área rival y define de primera, sea de cabeza o rematando con potencia.
·Johnny Herrera es la figura del torneo y, parafraseando otra máxima futbolera, está en la edad perfecta para un arquero. Es un caudillo natural, no le tiene miedo a los pelotazos, jamás cierra los ojos y fue clave para evitar el empate y algún descuento posterior. Y es aquí adonde debemos detenernos, pues no es primera vez que luego de ponerse en ventaja sea el guardameta azul quien mantenga la diferencia con una o dos tapadas monstruosas. En cada lapso la U tiene 10 minutos muy malos en los que la defensa se distrae, despeja mal, es aventajada en el juego aéreo y, para más remate, el mediocampo no contiene. Este último problema era el que precisamente evitaba la dupla Martínez-Espinoza y tal vez podría subsanarse con la inclusión de Benjamín Vidal en el centro de la defensa, volviendo a un esquema que haría retroceder a Corujo para armar una zona de volantes con Espinoza, Pereira y Lorenzetti. Aunque, como ya señalamos, aquello implicaría variar una estrategia que dio óptimos resultados en los últimos dos pleitos. Otro asunto a corregir es la majadería de salir jugando siempre, pues a veces simplemente no se puede. Tras perder una pelota de esa forma, casi empató Cobreloa. Volviendo al tema de Herrera, ¿qué pasará el día en que no pueda jugar? La U requiere con urgencia un suplente de categoría.
·Cabe destacar el alza de Rubio, quien resucitó en el clásico universitario y está exhibiendo una riqueza técnica que los kilos de más y su propia ligereza mental tenían eclipsada. Ahora lucha todos los balones, habilita de primera a sus compañeros y está más rápido y asertivo en el área rival. Gran evolución. El pase a Corujo en el primer gol fue excepcional.
·Guzmán Pereira se adapta cada vez más y ya enseña algunas virtudes, como la de robar balones sin cometer falta y cortar los contragolpes del adversario. Aún debe mejorar en la habilitación a sus compañeros, pues a veces le entrega la pelota a los rivales.
·Por fin César Cortés fue un aporte; de hecho, merece la titularidad para el próximo desafío si es que Canales aún está lesionado. Cortés es rápido y con la U en ventaja es peligroso, pues gana línea de fondo y centra bien. Ojalá resucite tal cual lo hizo Rubio.
·Juan Ignacio Duma es veloz, cooperó todo el tiempo con sus compañeros y batalló duro contra los zagueros loínos, pero al final se diluyó y se dedicó a magnificar faltas. No hay más opciones por la banda derecha y debiera aprovechar esta oportunidad.
·Paulo Magalhaes es un niño de madera, eso lo sabemos, pero es solidario y últimamente resuelve rápido y no se complica con el balón. Salvo en un intento de dribbling estilo eucaliptus que no le resultó y que desató la ternura en el estadio.

Recapitulando: brillante triunfo de una Universidad de Chile que aún debe prosperar. La responsabilidad de aquello recae en Lasarte, quien se demoró en tomar ciertas medidas que parecían obvias -como la inserción de Fernández sólo cuando se está en ventaja- y quien aún debe ocuparse de otras decisiones que ha postergado incomprensiblemente: como relegar a Gutiérrez e incluir a Vidal.
Los tres rivales que quedan son peligrosos, vienen en alza y desean entrar a la liguilla. Sin embargo, la modestia expresada en las declaraciones del plantel es tranquilizadora. Además, los entrañables festejos exhibidos tras los goles en Antofagasta revelan la camaradería propia de un grupo mancomunado y fraternal.   
En esta última recta no puede haber concesiones, pues las ratas blancas son expertas en fraudes e intrigas, están en celo y los eunucos que tienen infiltrados en la prensa babosean como caracoles en la sal. Con ello pretenden eclipsar el azul del cielo, pero sabemos que eso es imposible, pues el firmamento siempre será azul.   

lunes, 3 de noviembre de 2014

Clásico universitario: los azules uno por uno.


Jhonny Herrera: tuvo un partido excelente. Además de responder cada vez que se lo necesita, el referente azul se encarga de ordenar y liderar el bloque defensivo. Johnny es un jugador que en los clásicos se agranda y lo ratificó el sábado. La importancia de un arquero de esta jerarquía se valora cada vez más al llegar las últimas fechas del torneo.

Paulo Magalhaes: era un misterio la inclusión de Paulo, pero supo sobreponerse a sus limitaciones y terminar realizando un partido correcto. En la faceta defensiva se vio rápido y pudo por momentos mostrarse más atento que de costumbre al devenir del partido. En el desarrollo ofensivo mostro sus falencias, fallando en la precisión de los pases y en la terminación de las jugadas.

Osvaldo González: buen partido de Osvaldo, rápido y sólido en los mano a mano. Una característica muy importante de “Rocky” se ve en vivo y en directo, y es la capacidad de “ir a apretar arriba”: busca al jugador rival, lo que causa que el contrario retroceda y/o tienda a encerrarse. Durante todo el partido estuvo atento a las pelotas aéreas y logró apoyar eficazmente las veces que Magalhaes fue superado. Buena vuelta a la titularidad del defensor.

Cristián Suárez: respondió en un puesto adonde demuestra manejo y oficio, si bien tuvo algunos problemas en algunas jugadas puntuales. Logró finalmente buena sintonía defensiva con Osvaldo y mantuvo controlado a R. Costas. Se confirma, como se ha mencionado anteriormente en este Blog, que Suárez es un buen jugador en su puesto: defensa central.

José Rojas: buen partido del capitán azul, por una parte nació de sus pies el golazo de Corujo y por otra, se murmuró en el estadio que esta vez se desprendió del balón en el tiempo y momento justo, pues no abusó de esa retención que siempre termina en problemas defensivos. Algo que también se ha mencionado anteriormente: la banda izquierda la debe ocupar un zurdo, es una ecuación que aparece en el ABC del futbol y Lasarte lo recordó a tiempo.

Guzmán Pereira: el uruguayo, partido a partido, logra mostrar algunos destellos de su bravura y tesón.  Se ve desordenado al comienzo de los partidos, pero paulatinamente se afianzó en la marca y pinchó balones para luego ser recuperados por el medio campo. Debe trabajarse durante la semana su precisión y recuperación física, ya que salió con notorias molestias.

Mathias Corujo: el mejor del partido. Es loable la entrega y despliegue físico de Mathias, cada pelota la disputa como la última, es inteligente para posicionarse libre y mostrarse como opción de pase para sus compañeros. Se despachó el golazo de este semestre y culminó una gran jugada, metiendo un voleo sin misericordia y “rompiéndole el arco” al cuadro frío. Tremendo gol del uruguayo. Se volverá a ver por muchos años esta magnífica anotación.

Gustavo Lorenzetti: no puede volver a la banca de suplentes el “22”, se confirma la importancia durante el partido, regalando entrega y buen fútbol. Aporta mucha rapidez y precisión en el último pase. Además, realiza labores de quite. Se convierte en un “imprescindible” para este final de torneo. Excelente partido de “Gus”, un volante mixto con una inmensa pasión por los colores azules.

Sebastián Ubilla: estaba haciendo un buen partido, su rapidez y buena conexión con Corujo tenían de cabeza a la defensa de Católica. La falta desleal y mal intencionada de Parot lo envió al quirófano. Nuevamente este jugador del equipo frío se muestra como un “Mala Leche” y arriesga la carrera de un compañero de profesión. Si hace dos semanas hallamos a un “Chipamogli”, esta semana encontramos al “descerebrado” Parot.
  
Gustavo Canales: otra vez se evidenció que está mermado físicamente. Sin embargo, se mostró con mucha hambre de gol y cada vez que ingresó en el circuito de juego depositó buen fútbol y entrega precisa. Jugador inteligente y valiente, esperemos que Gustavo vuelva al gol ante Cobreloa y tengamos nuevamente al mejor jugador del Torneo Nacional. Tuvo un cabezazo al travesaño que tenía de estatua al arquero rival. Buen partido del “19”.

Patricio Rubio: uno de los mejores partidos que ha tenido en la “U” y lo coronó con dos golazos. Asumió la responsabilidad ante la ausencia goleadora de Canales, aguantó pelotas en la delantera y se retrasó cuando fue necesario. El primer gol fue 100% de su autoría: despachó un certero latigazo de derecha que dejó sin opción a Costanzo. Buen partido de Rubio.


Los cambios:

Enzo Gutiérrez: entró por Ubilla. No es un real aporte para el cuadro azul, no aguantó el balón cuando la U así lo requirió. Mal desempeño otra vez.

Ramón Fernández: entró por Canales. Tuvo muy pocos aportes durante su ingreso, se muestra nervioso y cada vez que se acerca al balón comienza un murmullo gigante. No demuestra realmente ser el volante creativo para la Universidad de Chile.

Benjamín Vidal: ingresó por Guzmán Pereira. Ejecutó un espectacular cruce para evitar el descuento de la UC; además, marcó presencia y juego aéreo efectivo. Despierto mentalmente, entregó un certero pase profundo a Rubio para cerrar el 3 a 0. Este jugador debe estar presente en la oncena titular. Es trabajo de Lasarte buscarle un lugar.
  

Por Cristóbal Cornejo Sánchez


sábado, 1 de noviembre de 2014

Universidad de Chile 3 – Universidad Católica 0

El cuestionado cuerpo técnico de la U precisaba rehabilitar sus dotes tácticas, pues la derrota ante el eterno cafiche había sido su responsabilidad: disputó el pleito con la misma formación que había jugado muy mal contra San Marcos y ejecutó variantes irrisorias durante el transcurso del juego. La floja presentación ante Palestino parecía confirmar el vacilante momento del DT. Sin embargo, para alivio de los hinchas azules, la testarudez de Lasarte llegó a su fin: la exclusión de Ramón Fernández como titular permitió que Gustavo Lorenzetti aportara agilidad mental durante los 90 minutos, no en vano es un campeón sudamericano. Fernández debe ingresar sólo si el equipo está ganando y aún así es un peligro: hoy día casi se hizo expulsar por una estupidez y estando en cancha el mismo árbitro con el que ya había tenido serios inconvenientes. El análisis es simple: la inteligencia de Lorenzetti es inversamente proporcional a la idiotez de Fernández. Por otra parte, también resultó interesante la conformación de un ala derecha progresiva: Paulo Magalhaes + Matías Corujo + Sebastián Ubilla, pues aquello evitó la tradicional orfandad de la zaga cuando el uruguayo pasa a la ofensiva. El DT azul debiera mantener este tridente vertical reemplazando al lesionado Ubilla por Juan Ignacio Duma, pues es el único que puede aportar una velocidad similar y, además, posee mejor finiquito que el porteño. Otra medida reivindicatoria fue la permanencia de Cristian Suárez en el centro de la defensa y el traslado de José Rojas hacia la izquierda, pues aquellos son sus perfiles originales y así se evitan transgresiones estúpidas a las reglas de un deporte tan antiguo: los jugadores deben ser ubicados en el sector adonde se sientan más cómodos; es decir, zurdos por la izquierda y diestros por la derecha, cualquier disposición distinta a ésta no es más que un ataque quimérico y absurdo.
Pese a las sensatas decisiones de Lasarte, aún se producen desequilibrios en la zona de contención: luego del tempranero y excelente gol de Patricio Rubio, la U tuvo cinco minutos horribles en los que la UC llegaba por todos lados. Una vez más, sólo la presencia de Johnny Herrera evitó el descalabro. Se extraña mucho a Sebastián Martínez y a Gonzalo Espinoza, el tema es qué hacer con la interesante fórmula de hoy cuando ellos ya estén disponibles. En ese caso, probablemente los azules volverán a la formación de inicios del campeonato, ojalá manteniendo a Cristian Suárez en el centro de la zaga y a José Rojas en la banda izquierda.
Otra vez aparecen las lesiones: el ya mentado Ubilla más Guzmán Pereira y Enzo Gutiérrez. El charrúa fue bien reemplazado por Benjamín Vidal y seguramente el cambio se mantendrá para el próximo duelo. El ingreso de Gutiérrez, por su parte, fue el único revés táctico de Lasarte, pues trocó la ligereza del titular por la lentitud de un jugador que se lesiona solo. Lo lógico era mantener un flanco derecho vertiginoso y sólo Duma podría haber igualado la celeridad por ese sector.
Ahora se viene Cobreloa y es de esperar que la lucidez que enseñó esta tarde el cuerpo técnico no se deba tan sólo al conocimiento previo que tenía sobre el plantel de la UC. Mientras tanto, a disfrutar de estos golazos inolvidables.
  


lunes, 27 de octubre de 2014

Universidad de Chile 2 – Palestino 1

Este era un partido muy delicado en el que perfectamente se podían enredar puntos: no sólo faltaban Gonzalo Espinoza, Sebastián Martínez, Gustavo Canales, Osvaldo González y José Rojas, sino que también debían ejecutarse cambios tácticos ante un rival que siempre es complejo y, para más remate, el cuerpo técnico azul estaba cuestionado por sus malas determinaciones ante el eterno cafiche. Por desgracia, esta controversia se acaba de convertir en preocupación: Lasarte tomó decisiones para el olvido en el segundo tiempo y a la U casi le empatan un encuentro que debió haberse goleado. Y claro, con un dos a cero a favor, bastaba con sacar a Ramón Fernández e incluir a Bryan Cortés, pues con eso se liberaba a Lorenzetti y se equilibraba el mediocampo. En lugar de aquello, el uruguayo optó por sustituir a Patricio Rubio y sumar a Fabián Carmona, cambio incomprensible que le restó preocupación a la zaga rival. ¿Por qué reemplazar a un jugador que estaba teniendo una buena tarde? Los ingresos de Paulo Magalhaes y de César Cortés poco aportaron. Con semejantes resoluciones reinó el desorden y si no es por la exageración pueril de Marcos Riquelme, a la U le cobran un penal en contra quedando 5 minutos y todo concluye en desastre.
Lo único positivo es el resultado y el dominio ejercido en el primer lapso. Lo negativo es todo lo demás, incluyendo el descuento impresentable de Palestino y los imbéciles que detonan bombas de ruido cuando se juega de local. ¿Qué hacer con estas mierdas? ¿Habrá que contratar un ejército de guardias privados?
Tal como ha acontecido durante todo el semestre, los azules terminan sufriendo un partido que parecía liquidado. Las causas de este asqueroso fenómeno radican en la falta de voluntad de un DT que ya debiera tener las cosas claras:
  1. El conductor de la U es Lorenzetti, Ramón Fernández sólo es un suplente costoso.
  2. Debe jugarse con dos volantes de quite. Si están lesionados Espinoza y Martínez, una buena opción son Guzmán Pereira y Bryan Cortés.
  3. Más allá del gol, Enzo Gutiérrez no es un suplente idóneo para sustituir a Canales. No sabemos qué pasa con Sebastián Zúñiga y para que renazca Duma al menos debe sumar minutos.
  4. La U no tiene lateral izquierdo, situación absurda si consideramos la importancia del puesto. Ayer se probó a Joao Ortiz y tal vez deba ensayarse también con Cristian Cuevas, pero ambos son volantes. En cuanto a Cristian Suárez, sabemos muy bien que el cuerpo técnico lo hace jugar con el perfil cambiado, tal cual debió sufrirlo Matías Rodríguez en la era de Pelusso.
De acuerdo a lo anterior, el final del campeonato se ve enmarañado, pues Lasarte escogió el peor instante para equivocarse y dudar. Ahora viene la UC y cualquier cosa puede acontecer.

        

lunes, 20 de octubre de 2014

Eterno Cafiche 2 - U. de Chile 0 (segunda parte)





El desenlace de este partido reafirma mi tésis: este es un plantel que aún contiene resabios de la administración del repulsivo José Chispas Yuraszeck. Aunque Lasarte no es infalible (cometió errores graves en el partido), el mérito de la campaña extraordinaria precedida de un escenario putrefacto, es prácticamente cien por ciento de él. Como diríamos en prosa, el uruguayo ha hecho milagros con un plantel tan solo retocado, mas no corregido del todo. Volveré sobre esto luego.
Otro factor. La historia pesa pues no puede ser casualidad lo que ocurre en el estadio Pinochet Arena. Lo declaró Markarián en su momento: “vi a los jugadores extrañamente nerviosos”. El también DT uruguayo, no tenía pelos en la lengua para declarar con honestidad la verdad. Es profundamente decepcionante conocer el resultado de lo que ocurrirá en esa cancha, antes de jugar. Arbitrajes desastrosos, pánico escénico, juego en falso, ausencia de categoría para confrontar el escenario adverso y superarlo. Ciertamente, el equipo regalón de la prensa demostró que está al mismo o mejor nivel que Universidad de Chile, en términos deportivos sola y obviamente. Sin embargo, esta demostración ha sido coadyuvada por malas decisiones de Lasarte de cara a este partido. Primero, el DT vociferó durante toda la semana que saldría a jugar como en todos los lances anteriores, es decir, buscando el triunfo con intensidad desde el inicio. Pues bien, esto no fue así, de manera evidente. UC, la insistencia en otorgarle protagonismo a un jugador de taca taca como Ramón Fernández es ya a estas alturas, un flagrante error técnico. El único descargo que existe para Lasarte, es que hasta ahora traía campaña casi perfecta insistiendo con esta fórmula. Esperemos que luego de esta dolorosa derrota sea capaz de dar un golpe de timón. Si bien es cierto la U venía consiguiendo resultados positivos, no es menos cierto que culminaba complicándose más allá de lo tolerable. Tercero, la función de Cristian Suárez debería ser revisada y modificada con urgencia. Se trata de un buen jugador, forzado a cumplir una labor incómoda que ciertamente acarrea debilidad en la zaga. Basta de experimentos, hay dos jugadores para ese puesto: Ortiz y Cuevas. El descalabro de esta derrota no es solo la humillación acostumbrada, hubo dos expulsados y Lasarte se verá obligado a modificar la defensa. Es el momento de Benjamín Vidal, jugador que a mi modo de ver no debiera abandonar la titularidad otra vez. Tendrá que ubicar a Suárez en su puesto natural pues ha quedado sin los centrales hasta ahora titulares. Todo indica que Ortiz debería tener minutos (ante su ex equipo por lo demás), y que aunque nos duela, José Rojas debería comenzar a conocer el sector de la banca cuando se alce su suspensión. Ya pasaron por allí grandes jugadores como Paolo Maldini, con profesionalismo y pundonor. Es un proceso normal que debe desarrollarse en algún momento de la carrera de cualquier jugador. Todo hincha azul reconoce la trayectoria y entrega del actual capitán, eso no está en discusión. 
En el mediocampo defensivo no se vio tanto descalabro. Pereira elevó el nivel aunque no lo suficiente para ser protagonista en este compromiso. Perdió balones infantiles y lanzó pelotazos largos e inútiles. No comprendo la sombra en la que se ha situado a Bryan Cortés. Creo que merece oportunidades, es un jugador joven, de buen pie y despliegue físico. La antítesis absoluta de un jugador flácido, fofo y exánime como Fernández que ha tenido demasiadas oportunidades. 
El asunto de los delanteros es un capítulo aparte. He sido majadero al respecto: esta U no tiene delanteros a excepción de Canales, que incluso, no juega al cien por cien de sus capacidades. Ni Rubio ni Ubilla son punteros reales. El primero es frágil, lento, torpe y poco inteligente. Vive enfrascado en reclamos y cuando consigue un gol, tendemos a olvidarnos de su constante. Ubilla, un jugador de cristal, que gravita cero. Claro, de repente consigue encajar un gol imposible aunque la mayor parte del tiempo no aparece o eleva hacia las nubes, estando en área chica. 
Como vemos, hay mucho trabajo por hacer, sobre todo para intentar abrochar lo que hasta ayer era un tránsito con tranco seguro al título. Finalizado el torneo, Lasarte deberá golpear la mesa y deshacerse de jugadores inservibles: Fernández, Gutiérrez, Rubio, Ubilla, César Cortés y Magalhaes (quizá si este último sirve para la banca), a lo menos. Al mismo tiempo, trabajar desde ya para conseguir los reemplazos adecuados. 
Por ahora, controlar la situación para intentar conseguir el objetivo que asoma como una obligación al enfrentar tan solo un torneo, con ventaja deportiva que aún prevalece y abrochar el regreso al terreno internacional, son las metas mínimas de la actual administración.

domingo, 19 de octubre de 2014

Eterno cafiche 2 – Universidad de Chile 0

Era el momento menos indicado para una presentación en falso y aquello, por desgracia, fue lo que realizo la U: Lasarte decidió replegarse en lugar de atacar la lenta defensa de las ratas blancas y cuando quiso reaccionar ya tenía un hombre menos. Pese al mal arbitraje de Osorio, fue el propio DT uruguayo el que facilitó el triunfo del eterno cafiche. En primer lugar, dispuso una oncena sin mediocampo de creación, pues insistió con la presencia de Fernández en desmedro de Lorenzetti, un jugador mucho más inteligente y desequilibrante. Aquello causó que se saliera del fondo a pelotazos y que Gustavo Canales cayera en la orfandad: nunca fue asistido por los tibios Rubio y Ubilla, dos delanteros cuya intermitencia y endeblez hastían. Lo de Fernández es un misterio, pues ya van cuatro direcciones técnicas que se han empecinado en resucitarlo sin éxito. Lo más probable es que tenga una alta productividad durante los entrenamientos, pues de lo contrario no se entiende la obstinación de entrenadores tan distintos unos de otros. Ojalá este sea su último semestre en la U.
Luego está el asunto de Osvaldo González: si venía saliendo de un desgarro en el gemelo era inadecuado que regresara a las canchas justo en este partido. En su lugar debió haber jugado Benjamín Vidal. Para más remate, se hizo expulsar de manera estúpida. La defensa, salvo Corujo, exhibió su tibieza toda la tarde y si no es por Herrera el resultado hubiese sido peor: la zaga estuvo mal en el juego aéreo, despejaba de forma ineficiente y cometió peligrosos errores en la salida. Es urgente una renovación en ese sector si se pretende retomar alguna vez el nivel internacional.
La dupla Martínez-Guzmán Pereira no anduvo del todo mal, pero desgraciadamente el charrúa quedó enganchado en el primer gol. Como habíamos indicado en el artículo anterior, extraña que el DT tenga tan postergados a Joao Ortiz y Bryan Cortés, pues son tipos con buena técnica, quite y saben llegar arriba.
El arbitraje siempre será tema en esta clase de partidos: Osorio debió expulsar por agresiones a Vilches y a Paredes, ambos en el primer tiempo; sin embargo, le muestra doble amarilla a Rojas por una obstrucción. Para qué hablar de las bravuconadas y las provocaciones, si aquello es inherente al eterno cafiche. Sólo debe repararse en el hecho de que los rebuznados “oles” que pretendían humillar a la U eran producto de toques efectuados hacia atrás.     
Veremos si la Universidad de Chile es capaz de levantarse, se ve difícil cuando el equipo enseña su peor versión en un pleito que prácticamente pudo definir el campeonato. El calendario es complejo: Palestino, la UC, Cobreloa en Calama y con la soga al cuello, Barnechea, Ñublense en Chillán y Unión La Calera. Ya no hay margen de error: si los azules quieren lograr el título deben ganar todos sus partidos.
La U aún es una escuadra parchada luego de la nefasta administración de Yuraszeck y hoy día se notó. Por suerte no se está disputando ningún torneo continental.


lunes, 6 de octubre de 2014

Universidad de Chile 2 – San Marcos de Arica 0

El de ayer era un partido clave por cuanto ganar significaba mantener la diferencia con el eterno cafiche, el que para variar había ejercido su alcahuetería en el sur. Además, el pleito serviría para ver en acción a Benjamín Vidal y al uruguayo Guzmán Pereira, sobre quien existían muchas expectativas debido a que, cada vez que ingresaba, aportaba con pierna fuerte y entrega segura del balón. Desgraciadamente, el charrúa defraudó: se vio perdido, falló en casi todas las habilitaciones e incluso dio la impresión de que no fue capaz de resistir la velocidad del juego, causó que Gonzalo Espinoza se extrañara demasiado y sobrecargó la tarea del excelente Sebastián Martínez. Ahora bien, no por eso se le condenará para siempre, recordemos el debut horrible de Cristian Traverso o las inseguridades de un joven Marcelo Díaz, ¿en qué se convirtieron posteriormente?: en deportistas insustituibles. El uruguayo necesita tiempo porque viene de un club acostumbrado a especular.
El primer lapso fue muy delicado, con una U que sólo apareció a ráfagas y a la que le llegaban con mucha facilidad tras perder todos los rebotes y las segundas pelotas en el mediocampo. El tema de los cabezazos en contra ya es insoportable: como ya hemos afirmado, se fue Marcos González y ese factor jamás se solucionó. San Marcos, en tanto, golpeaba impunemente, de hecho casi liquidan a Gustavo Canales, y el árbitro Cristian Andaúr enseñaba al respecto una laxitud desesperante. La oncena nortina, además, contraatacaba masivamente y daba la impresión de que en cualquier momento lograría ponerse en ventaja, aprovechando el desbarajuste azul.
Por suerte, Martín Lasarte es un DT sensato y determinó el ingreso del jugador más inteligente que posee la U en la mitad de cancha: Gustavo Lorenzetti. Él solo dirigió la fase creativa del equipo en el segundo tiempo y así se terminaron los nudos y las estupideces. La gran lección, por lo tanto, es que de no estar Gonzalo Espinoza, la presencia de Lorenzetti es una obligación. Y no sólo eso, Ramón Fernández no puede ser titular, pues no se muestra, retarda los contragolpes, cuando tiene que habilitar a los punteros remata al arco y mal, y cuando tiene que rematar al arco habilita a los punteros y mal. Esta es la gran oportunidad para jugadores como Joao Ortiz y Bryan Cortés, pues cualquiera de los dos está en condiciones de ayudar a Martínez en el equilibrio de la zona media y a la vez apoyar a Lorenzetti en la creación. Veremos qué decide el cuerpo técnico.
Benjamín Vidal cumplió, tiene pierna fuerte y es rápido. Un buen refuerzo que, tras la lesión de Osvaldo González, puede resultar clave. Lo mismo podemos decir de Matías Corujo, excelente incorporación y ayer metió el trancazo sin pudor cuando fue necesario.
Las jugadas polémicas fueron las siguientes:
  1. El jugador que le lanza un rodillazo en la cara a Canales, luego del foul que generó la luxación de su hombro, debió ser expulsado.
  2. Efectivamente, hubo mano de Martínez en el remate que da en el horizontal de Herrera, pero el tiro fue demasiado potente y por eso Andaúr no vio la infracción.
  3. Mientras los payasos del CDF insisten en que no hubo falta sobre Lorenzetti en el tiro libre que causó la ridícula expulsión del arquero rival, para los comentaristas argentinos del FOX la infracción fue alevosa, por atrás y merecía tarjeta. En el colmo de la indecencia, nuestros vulgares periodistas aseguraron que el volante azul había pisado la pelota y que por eso había caído, cosa que nunca ocurrió. Flagrante mentira de estas marionetas indeseables.
  4. Para estos mismos caraduras, el penal que termina desperdiciando Canales tampoco era falta, a pesar de que se observa claramente que el defensa ariqueño golpea el talón de Ubilla cuando éste ya se lo había sacado.
En resumen, el partido se volvió difícil por los continuos yerros en la zona media; San Marcos demostró ser muy veloz en ofensiva pero, por suerte, carente de finiquito y de una condición física estable; después del golpe en el hombro, Canales jugó incómodo pero igual fue determinante en el segundo gol, aunque deberá enmendar la fanfarronería que cometió en el penal; la solución al problema táctico de los primeros 45 minutos llegó desde la banca, con un certero Lasarte y un iluminado Gustavo Lorenzetti, quien demostró estar varios peldaños más arriba que Fernández porque toca y profundiza de primera, precisamente aquello fue el principal agente del triunfo; Ubilla y Rubio cumplieron, pues al menos estuvieron muy movedizos y siempre fueron opción de descarga; y, aunque parezca surrealista, hasta César Cortés aportó lo suyo, aunque hayan sido chiripazos.
Ahora nos preguntamos si después de la lesión de Canales será correcto que la dirigencia azul lo envíe al matadero que lidera Sampaoli, teniendo en cuenta que el próximo partido es contra el eterno cafiche. Creemos que no sería juicioso.      

  

lunes, 29 de septiembre de 2014

Audax Italiano 2 - Universidad de Chile 3


Sin sufrir no vale. Es la manoseada frase a la que los hinchas azules acuden para infundir de manera involuntaria, una característica inherente al club. No comparto el postulado respecto a la disputa de partidos. Probablemente exista asidero en la sentencia si se revisa la historia azul, que por cierto adquirió ribetes de pasión en la época más oscura de nuestro país. No nos vamos a detener en esto ahora. Más que sufrimiento, lo que se ha observado en algunos lances disputados en este Apertura 2014, es una falta de contundencia en el cierre del resultado. Esto se debe a la ausencia de arietes equivalentes en nivel. Sabemos que Canales es determinante, sin embargo, el fútbol no se juega solo. Sebastián Ubilla termina siendo una pieza importante en el tramado ofensivo pues la U no tiene punteros rápidos (y menos habilidosos). Cada vez que Lasarte movió la línea ofensiva estando en cómoda ventaja, lanzó al terreno de juego a Enzo Gutiérrez, César Cortés o Juan Ignacio Duma. Sin embargo, es el primero el que ha protagonizado mayormente esta situación. Pues bien, cada vez que ingresó, su desempeño fue francamente patético. En condiciones de inmejorable ventaja, con el rival desprotegido en su afán de ir a descontar el marcador, Gutiérrez jamás pudo encarar a las defensas rivales y convertirse en un “liquidador de partidos”. Se limita a recorrer la banda izquierda, recibiendo balones de espalda al rival para realizar la simplísima ejecución de pases cortos hacia algún compañero que se encuentra atrás de él. A estas alturas, lo de Gutiérrez es sencillamente impresentable. Hemos sido testigos de una U más contundente, no es algo ajeno a su historia. Para ello Lasarte debe enviar a la cancha a jugadores con hambre, jóvenes de inferiores como Matías Pinto claman por una oportunidad. Un partido que de acuerdo a su desarrollo debió convertirse en goleada de la U, terminó con un descuento producto de una nueva desinteligencia defensiva en el juego aéreo, y con un marcador que no refleja el amplio dominio azul. La última jugada del encuentro es un remate potente de Audax Italiano que encontró las manos del seguro Johnny Herrera. Desenlace absolutamente inevitable. El crédito para el uruguayo es sin duda alguna, que a pesar de complicarse en los cierres, termina consiguiendo el objetivo central que es apoderarse de los puntos.
Buen cometido de Ramón Fernández, ¡por fin! Se le vio ágil, participativo, con mayor dinámica en la entrega del balón. No obstante y vistos sus antecedentes, deberá ratificar esta “aparición” con una regularidad que permita confiar definitivamente en él. Quizá la superficie sintética lo favoreció pues se trata de un jugador de buena técnica, algo requerido en tal tipo de terreno. Incluso más, Gustavo Lorenzetti no consiguió desarrollar el potencial que le conocemos una vez que reemplazó a Fernández. El mismo Lorenzetti ha confesado que este tipo de canchas no son de su agrado, aunque por cierto no califica como excusa su declaración. Opinión personal: para el fútbol profesional los pastos de plástico debiesen estar prohibidos. El riesgo de lesiones aumenta y se pierde algo de la esencia del fútbol profesional.
Los puntos altos del encuentro fueron Ubilla, Martínez, Fernández, Espinoza y en general, toda la zaga. A Canales no es necesario incluirlo pues ya sabemos lo que pesa en este equipo. Un acontecimiento a destacar es que los tres delanteros titulares consiguieron convertir en el mismo partido. Interesante como esperanzador de lo que viene.
Existe un trascendido no oficial acerca de una lesión de Osvaldo González. Esperemos que no sea así y que si lo fuera, sea algo leve y le permita llegar en óptimas condiciones al clásico. González es otro de los puntales de este plantel y aunque hay buenos reemplazos en esa zona, es un tipo muy importante en el andamiaje defensivo. Otro suceso que podría llegar a afectar los intereses del club, será la convocatoria de elementos del medio local para la disputa de amistosos frente a Perú y Bolivia. El lado positivo, se juega en Chile. El negativo, la ya conocida propensión a lesionarse en las prácticas de nuestro recordado adiestrador obsesivo y terco. Veremos qué determina Sampaoli en cuanto a llamados y utilización posterior de nuestros jugadores. Otro receso en el fútbol chileno, una oda a la discontinuidad y falta de seriedad en todo aspecto de su organización.

Cerramos esta columna con algo de numerología. El cinco nos ha traído a la memoria la tarde del 29 de abril de 2012 y nos ha separado del mal olor en justamente aquella medida de distancia, culminada la novena fecha del torneo. Viva la U. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Universidad de Chile 1 - Universidad de Concepción 0


Luego de ver a la U cayendo a niveles penosos desde  la transición de Sampaoli, el escenario actual era impensado. Veintidós puntos de veinticuatro posibles es sin duda una faena suculenta. Dada la premisa inicial, el nivel de juego exhibido es secundario en comparación al cómo se ha obtenido tal nivel de rendimiento. Transcurridas ocho fechas de campeonato, Lasarte ha enfrentado diversos escenarios, consiguiendo posicionarse como uno de los técnicos más efectivos del último tiempo. Si bien es cierto no se ha conseguido todavía el objetivo primordial, cualquier hincha azul habría timbrado este rendimiento antes de comenzar el torneo. Es que cualquier mejora sustancial respecto de la decadencia a la que condujo la presidencia de Yuraszeck era aceptable. Como club grande y con resultados espectaculares hace tan solo dos años, es natural imponerse metas altas. Lo que se suele obviar cuando se ambiciona de esta manera, es que las crisis no poseen recetas mágicas para ser superadas. Afortunadamente para la familia azul, la enmienda del rumbo ha sido contundente y se avizora buen futuro más allá del horizonte.
El de ayer fue un partido de aquellos en que dadas las circunstancias de su desarrollo, se requería de un liderazgo fuerte y pragmático para conseguir apoderarse nuevamente de los tres puntos. Se jugó mal, con rendimientos individuales alicaídos, frente a un rival que si bien es cierto dispone de armas para complicar a un aspirante al título, no era contendor con aspiraciones a tal nivel de objetivo. Ese liderazgo del que hablamos fue ejercido nuevamente por Martín Lasarte. Los cambios que realiza, además de resultar, refrendaron la situación que se observaba en cancha. Una Universidad de Chile errática, imprecisa, pletórica de pérdidas de balón inaceptables. Con todo, la mentalidad de aferrarse al liderato superó las carencias futbolísticas dando paso a una zaga sólida, coordinada y liderada por sus defensas centrales. No obstante aquello, hubo más que un par de ocasiones en que fue sobrepasada con real peligro de gol. Más allá de la impericia del rival para embocarla, asunto normal dentro de un partido de fútbol, no se deben repetir tales falencias pues frente a un contrincante de mayores pergaminos se podría pagar muy caro.
Veamos los rendimientos generales. Ya es majadero decirlo, sin embargo quedará el precedente si es que no se reacciona a tiempo. La línea ofensiva ha ido perdiendo cada vez más fuerza. Esto se debe a lo que venimos diciendo desde el inicio. Ya sea por error o por implícita exigencia de la dirigencia, Lasarte no “limpió” la delantera y optó por quedarse con verdaderos lastres. La ausencia de Ubilla fue determinante, se extrañó su velocidad. El problema es sin embargo, su ineficacia para convertir goles y su ya exasperante tendencia a lesionarse. Enzo Gutiérrez ni siquiera estuvo en la banca (y eso que llena cupo de extranjero). Se supo que nuevamente sufrió una dolencia. Simplemente inaudito, a estas alturas, la dignidad debiera remecer su conciencia para renunciar. Para qué vamos a exponer acerca de sus limitaciones como jugador. Patricio Rubio es un caso que causa también un alto grado de irritación. No tiene velocidad, es feble físicamente (no aguanta las marcas), se enfrasca eternamente en discusiones con los árbitros y compañeros. Para colmo, hace bastante rato que no emboca adentro del arco. Otro sobreprecio cancelado por capricho y con una falta de visión enorme. Sobran prácticamente todos los delanteros a excepción de Canales. El chico Duma tampoco consigue imponerse y es también, cupo extranjero. Algo anda mal en esa zona del juego. Basta con retroceder unos metros para encontrarse con el otro tumor de este plantel: el diez. Las oportunidades ya han sido demasiadas, no se puede despilfarrar un puesto tan importante en un jugador que carece de casi todo lo que debiese exigírsele a un diez clásico. Pierde balones infantiles, remata bien con un bajísimo porcentaje de efectividad, retarda la transición hacia los delanteros, se estorba con Espinoza y Lorenzetti (si es que juega junto al último). Las oportunidades para Ramón Fernández han sido abundantes y nunca pudo sobresalir como el hombre distinto, ese que define partidos. El ingreso de Guzmán Pereira implicó, en el buen sentido de la frase, una verdadera amenaza para Sebastián Martínez o, si Lasarte es audaz, para el mismo Fernández. El uruguayo se vio firme, con muy buen pie no tan solo para entregar el balón sino también para asistir directamente “a gol”. Las presencias de Magalhaes y Ortiz fueron funcionales, permitieron recuperar la pelota perdida durante gran parte del partido en el mediocampo.

En conclusión, este equipo ha demostrado saber abrochar resultados, una característica fundamental para transitar a la posibilidad de concretar un nuevo título en un torneo corto. Por ahora el preciado “jogo bonito” aparece con destellos, pero el juego pragmático llegó para quedarse. Como diría nuestro estratega, eso “está bueno”.

viernes, 29 de agosto de 2014

Unión Española 0 - Universidad de Chile 1


Una de las principales tareas pendientes del respetable Martín Lasarte: aminorar la dependencia de Gustavo Canales. Lo venimos diciendo de manera majadera en columnas anteriores, la U funciona bastante bien en todas sus líneas, sin embargo, no tiene equilibrio en delantera. Basta pensar el equipo sin el oriundo de General Roca para visualizar el potencial problema. Y esto no es un arrojo de pesimismo sino uno de evaluación objetiva y constructiva, que abriga el deseo de observar un equipo consolidado para concretar el objetivo de este semestre y la proyección hacia los niveles alcanzados hace tan solo un par de años. Continúa un grado de ineficiencia en la concreción de goles, que para alegría de la parcialidad azul está siendo contrapesado con el aumento de eficacia en defensa. Sebastián Ubilla comenzó muy activo el partido, protagonizando dos ocasiones con mérito exclusivamente de él. En la primera, por desgracia el balón terminó su trayectoria en el vertical derecho tras exquisito remate al borde del área grande. En la segunda, fue el horizontal el receptor de un remate que quizá, podría interpretarse con algo más de responsabilidad para el delantero por no haberse alojado en la red. Con todo, buen apronte que ratificaba hasta allí el buen cometido del “Conejo”. Sin embargo, tendría una tercera ocasión en la que recibe totalmente de frente al portero rival, con espacio y tiempo suficientes para terminar la jugada en gol. Por impericia y no por fortuna, una vez más Ubilla mostró que por desgracia para la U, no posee ni la cuarta parte del poder definitorio de Canales. Debió ser sin temor a exigirlo, el primer gol del partido. Horrible definición del ariete, elevando de manera desmedida por sobre el portero y por sobre el horizontal del arco. Para colmo, el jugador no regresaría al segundo tiempo tras sufrir una dolencia menor (al menos así ha trascendido), que ya no sorprende y más bien irrita.
El gol de Canales da para un ensayo, simplemente de factura técnica exquisita, plástica, osada y estéticamente poética. Gran participación de Juan Ignacio Duma en el arranque del contra ataque, Gonzalo Espinoza y el incombustible Gustavo Lorenzetti, que concreta una asistencia brillante con el borde externo del pie izquierdo.
Revisemos la función de creación o “enganche”. Nuevamente, Ramón Fernández no goza de la jerarquía necesaria para asumir el rol de alimentador del ataque: lentifica el juego, pierde balones imperdonables para un “10 clásico”, tiende a desaparecer del juego y ciertamente, termina por consolidar a Lorenzetti como el hombre apropiado para esa función. Salvo que no lo acepte, atendidas sus permanentes actitudes de estrella, podría cumplir una función interesante como sustituto de Lorenzetti en circunstancias en que la U se encuentre ganando y requiera conservar la posesión de la pelota para desesperar al rival.
Paréntesis para referirnos al personaje que nunca quisiéramos. Sencillamente no se puede entender tanta imbecilidad, tanta negligencia y semejante falta de criterio. Conceptos que jamás son lo suficientemente enfatizados por los comentaristas televisivos de turno. Sebastián Martínez, uno de los baluartes de este equipo, sufrió una cobarde y alevosa patada en su rodilla derecha, que pudo significar una gravísima lesión. El autor: René Lima, quien posteriormente se fue lesionado quizá con la intervención de algún tipo de justicia extra humana. Era expulsión y a lo menos tres fechas suspendido. Si existiese un meta reglamento, el árbitro del partido Roberto Tobar debió irse expulsado luego de sancionar tan solo con color amarillo al irresponsable volante argentino.
Buen funcionamiento general es lo que se vio en Santa Laura, ratificando el buen proceso de formación que aún lidera Martín Lasarte. Ojalá que el tiempo de suspensión que afectará al torneo no perjudique la buena impronta y por el contrario, sea factor para mejorar el rendimiento como para recuperar la dolencia de Ubilla. Muy buen cometido azul hasta aquí, paso a paso para conseguir el objetivo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Universidad de Chile 2 - Huachipato 1


Categórico triunfo consiguió la U como local, frente a uno de los buenos equipos del torneo. Lasarte mantuvo la oncena acostumbrada, no sin reconocer que el equipo definitivo aún está en formación. El uruguayo ratifica su astucia y buen criterio, mantiene abierta la posibilidad de realizar cambios aunque los resultados lo avalan. Evalúa sensatamente la posibilidad de mejorar el buen funcionamiento hasta aquí conseguido. Quizá si uno de los aspectos preocupantes, a parte de la dependencia de Gustavo Canales (sin reemplazo), sea el aspecto eficiencia. La escuadra azul concreta pocos goles en relación a la cantidad de ocasiones concretas que genera. El 2x1 no refleja la enorme superioridad de la U sobre un Huachipato extraviado durante la mayor parte del juego. Señalar que se debió ganar con un gol más en el tanteador es tan solo una muestra de humildad en la declaración de Lasarte posterior al encuentro. La verdad es que si se ganaba por cuatro o cinco goles a uno, hubiese sido reflejo fiel del desarrollo del juego. Incluso más, el gol del visitante fue prácticamente la única oportunidad en que asediaron la puerta de Herrera. Una hipótesis bastante probable para explicar la ineficiencia de gol, es la ya extensamente comentada falencia que posee este cuadro en la delantera. El gran poder de fuego lo dispone tan solo Canales; desde atrás, aparecen Rubio y Ubilla aunque ciertamente, con un grado de efectividad bastante menor. Historia triste es la que sigue escribiendo Enzo Gutiérrez. Lamentablemente su desempeño continúa siendo desastroso y a estas alturas, la regencia solo debiera asumir la pérdida y ejecutarla. Será en aquella línea en la que deberán centrarse los esfuerzos por equilibrar un plantel que mejoró mucho respecto de la indecencia a la que nos condujo Yuraszeck. La línea defensiva continúa evolucionando bien aunque aún presenta falencias. Buen partido de José Rojas y Cristian Suárez, a quienes cito por  estar constantemente en tela de juicio. El primero porque no acostumbra jugar como central en línea de cuatro y el segundo, porque no es lateral y menos izquierdo. En general, el equipo subió su rendimiento ratificando el buen arranque de temporada. Hay que ser optimistas y considerar que el partido en Valparaíso, frente a uno de los actuales colistas, representa un accidente para un elenco azul que aún está en proceso de consolidación. La inmediata reacción futbolística luego de aquel mediocre lance, no hace más que confirmar que esta vez contamos con un director técnico de calidad. No cabe duda que además de estratega, Lasarte tiene características de líder nato, algo determinante en el manejo de grupos humanos numerosos y diversos.
El próximo compromiso se adelantó para este jueves 28 de agosto, en cancha del Santa Laura, mismo recinto que albergó a menos de quinientas personas para el empate sin goles entre el local Unión Española y la visita U. de Concepción. Saque Ud. sus propias conclusiones respecto del siguiente rival.
A medida que avanza el torneo, el DT uruguayo deberá ir demostrando mejor nivel de funcionamiento, consiguiendo acrecentar la diferencia de puntaje. Las cuentas de ahorro siempre son necesarias para enfrentar imprevistos.
Dado que aún restan cuatro fechas para presentarse en el muladar manchado de Macul, no voy a referirme por ahora a la manera en que la dirigencia debería planificar, con tiempo, la imposición de autoridad para no tener que soportar tratos indignos y un nuevo asalto a mano armada.

Un cordial saludo a todos los lectores de este blog, ¡viva la U!

viernes, 15 de agosto de 2014

Iquique 2 – Universidad de Chile 2

Todo lo bueno que había exhibido la U en los cuatro partidos anteriores hoy día se fue al carajo: equipo largo, impreciso y torpe, con un rendimiento individual lamentable. Se perdieron todas las segundas pelotas, se fallaron pases y goles ridículos y los anodinos de siempre volvieron a su exasperante realidad: ya basta de condescendencias, Ramón Fernández, Sebastián Ubilla y Enzo Gutiérrez no son jugadores para la U. Es un misterio el ingreso de este último en todos los partidos: ¿qué cresta le ve Lasarte? ¿O somos todos imbéciles y no nos damos cuenta de sus misteriosas condiciones? Mal partido de Mathías Corujo, Osvaldo González, Patricio Rubio y Gonzalo Espinoza. Si Cristian Suárez, por su parte, desea afianzarse, no debe olvidar que ya no está pichangueando en Calama: más allá del sospechoso celo del indio Gamboa por cobrar un penal absurdo, Suárez no puede prestarse como chivo expiatorio con agarrones estúpidos e improductivos; además, sobre el final de los 90 minutos, originó un corner ridículo con su corsaria pata de palo.
Ya habíamos hablado de la permeabilidad aérea en el artículo anterior: el primer gol en contra es impresentable porque la zaga no hizo nada para evitar el cabezazo. Un equipo que comete estos errores no puede ser campeón de nada. Se fue Marcos González y este problema no se solucionó jamás.
De no mediar la calidad de Herrera y Canales, quien no jugó bien, más la mediocridad de los delanteros antagonistas, este pleito se terminaba perdiendo de forma ignominiosa.
En fin, quienes pregonaban que serían los clásicos los que obrarían como barómetro para los azules, deben reconocer que la verdadera medida de este cuadro ha sido el lastre que aún debe arrastrar: sólo fue posible limpiar la mitad del plantel y algunas lauchas aprovecharon la distracción para esconderse en la madriguera y perpetuar sus defectos en el primer equipo. Si Ubilla se asusta luego de jugar un buen partido, más vale que entre Duma; la salida de Fernández es urgente (sus goles de mierda no alcanzan si se pierde uno debajo del arco, si retarda el juego y si deja sus tiros de esquina en el primer palo), así como lo es el ingreso de Lorenzetti; Benjamín Vidal estaba jugando muy bien cuando fue relegado por José Rojas, merece otra oportunidad; también están disponibles Joao Ortiz, Guzmán Pereira y Bryan Cortés. El caso del uruguayo es extraño, pues más vale tener un jugador con pierna fuerte que un vagabundo como Fernández, que hoy se escondía del juego como si el balón tuviera caca.    
Creíamos que Lasarte ya había dado con la fórmula, pero ahora sabemos que su trabajo recién está comenzando. Él mismo lo dijo. Por lo pronto, luego del triste desempeño de hoy, las ilusiones del título quedan relegadas a la reacción que pueda mostrar la oncena en el próximo partido. De lo contrario, será otro maldito semestre de transición. Todos sabemos quién es el concha de su madre al que se lo debemos agradecer.