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viernes, 2 de diciembre de 2016

Universidad de Chile 2 – Audax Italiano 2

Castañeda y Musrri regalaron un tiempo por enésima vez y alinearon la misma oncena que había perdido 1x2 los primeros 45 minutos con Unión Española. ¿Por qué insistir con algo que ya no había resultado? Para variar, el primer lapso de Jara fue horrible, la presencia de Fernández fue fantasmal y el aporte de Reyes, Leiva y Shultz fue paupérrimo. Monzón ha subido un poco su nivel, pero así y todo no le basta. Este pleito era la gran oportunidad para quedar quintos, pero se despilfarró de manera mediocre: Audax presentó una oncena alternativa.
La U no tiene peso ofensivo: llega bien por ambas bandas, pero sus delanteros pierden goles debajo del arco. Fernández da vergüenza: enseña su falta de compromiso con descaro, no pelea ningún balón y ni siquiera corre. Debe irse este semestre. Por otra parte, la zaga es lenta como un caracol de jardín.
Lo que más molesta del cuerpo técnico es la obstinación por emplear jugadores en puestos cambiados, más aún si hay especialistas relegados a la suplencia:
1.      ¿Por qué juega Martínez de lateral derecho y Rodríguez está en la banca? Lo lógico es emplear al canterano en su puesto; esto es, como volante de contención. Más aún si el rendimiento de Reyes y Shultz es anodino.
2.      A propósito de lo anterior, no hay duda de que los extranjeros más destacados son, precisamente, Rodríguez y Lorenzetti; sin embargo, son ellos los excluidos. ¿Qué pasa con Monzón y Fernández? ¿Juegan sólo porque lo ordena Heller?
3.      ¿Por qué se insiste con el perfil cambiado de Zacaría? Jugando por la izquierda sería aún más peligroso y no tendría que usar la pierna derecha para centrar: todos los ollazos se le van detrás del arco o por arriba del horizontal. Lo más sensato sería que creara un circuito con Beausejour.
4.      ¿Por qué están en la banca Lorenzetti y Maturana si son los jugadores más dotados técnicamente? En cualquier oncena deben jugar los mejores, es así de simple. La ausencia de ambos sólo genera una tenencia de balón estéril; pues, si ellos no están, nadie es capaz de filtrar un pase profundo y menos aún de devolver una pelota de primera.
5.      Aún no se soluciona el tema de la dupla de zagueros centrales. Quedó al desnudo la lentitud de Contreras y la ya mentada inoperancia de Jara. Ni hablar de Vilches, un jugador que sólo aporta peligro para la propia zaga. Sólo Nicolás Ramírez enseña solidez; sin embargo, también es relegado, lo que contradice el discurso relativo a la identificación: son precisamente los jugadores provenientes de las series menores los que están más compenetrados con la U. Estrictamente hablando, lo que se requiere a fin de semestre es un defensa central que acompañe a Ramírez y que tenga experiencia y nivel sudamericano. Por ahora, sólo Contreras parece ser su compañero más adecuado.
6.      Dando por sentado que Fernández jamás irá a la banca, ¿quién debe acompañarlo si no está Mora? Simple, Taiva o Briceño. Leiva es un mediocampista con llegada y requiere más terreno para desempeñarse mejor.
En fin, todo indica que en estos dos partidos que restan no se verán cambios sustanciales, cuando en realidad la cirugía se debió aplicar hace rato. Lo que está fuera de discusión es la necesaria titularidad de Rodríguez, Ramírez, Lorenzetti y Maturana; el retorno cuerdo de Martínez y Zacaría a sus puestos; y algo que no ocurrirá: las exclusiones de Jara, Reyes y Fernández, y la inclusión de Taiva y Briceño como delanteros titulares. Al menos son jóvenes y aún tienen ambiciones.

        

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